CAPITULO 32 "2 CASO"

83 5 0
                                        

- Voy a ir, quieras o no quieras.


- No vas a ir Grace, todavía no estas recuperada.

Llevábamos toda la mañana discutiendo. Isaac no quería que vaya a trabajar, pero yo si quería. Luck y otros médicos, habían dado el visto bueno de que volviese a trabajar, pero Isaac, se le había metido en la cabeza que, podría hacerme daño.

Es verdad que podía hacerme daño, pero mi herida ya estaba cerrada, pero seguía doliendo. No sabía que más decirle para que me dejara ir.

- Vale, Isaac, ¿hacemos algo? Nano o quien sea, se quedará conmigo para enseñarme a manejar la mesa-ordenador y poder ayudaros cuando estéis en algún sitio. Me quedaré quietecita y no me moveré lo prometo.

- Que bien te enseñó tu padre en saber manipular y convencer a la gente. - dijo riéndose y depositando un beso sobre mis labios.

Nos vestimos, nos arreglamos con ropa decente y salimos a nuestro trabajo. La ultima vez que pisé ese sitio, un aeropuerto entero, se me vino encima.

Cuando entré, todos estaban hablando y riendo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cuando entré, todos estaban hablando y riendo. Se giraron y al verme, entrando por la puerta, empezaron a silbar y a gritar mi nombre. Los he echado de menos.

- Os he echado de menos. - dije abriendo mis brazos para abrazar a Emma, que, había corrido para venir a abrazarme.

Cuando llegué al lado de todos mis compañeros, vi que Gabi esta entre Manuel y Nano.

- ¿Que haces aquí?

- El gobernador me a traspasado a tu unidad. - dijo con una sonrisa en la cara.

- Pues voy a disfrutar de tenerte por debajo Gabi. Ahora tienes que hacer las cosas que yo ordene. Te vas a cagar perro. - dije riéndome. Todos empezaron a reírse ante todas aquellas palabras que mis dulces labios, o eso era lo que decía Isaac, habían pronunciado. - Bueno, ¿que tenemos?

- Hoy a sido hallada una pareja, muerta en su casa. Habían cerrado puertas y ventanas para que la pareja no pudiera abrir y los han incinerado vivos. - dijo Nano enseñándonos quienes eran.

- Bueno, pues id para allá y ya sabéis, uno de vosotros se tiene que encargar de hablar con Ethan, otros, hablar con quien dio el aviso y los demás, preguntad a la gente de los alrededores, por si vieron algo. - dije cruzándome de brazos. - Hoy, no voy a poder acompañaros. Tengo que quedarme aquí. He echo una promesa y debo de cumplirla.

- ¿Con que te ha amenazado? ¿Sin sexo? - cunado Manuel dijo eso, todos empezamos a reír y se fueron, dejándome sola con Nano.

El empezó a manejar la mesa como si, se hubiera llevado años con ella. Yo miré todos los movimientos que hacía. Hasta que empezó a hablarme.

- ¿Cómo va tu pierna? - dijo sin mirarme.

- Va bien. Sigue doliéndome, pero el dolor es soportable.

Mi vida como policiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora