Capítulo 13- Escapada de Medianoche

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-Muy bien, señorita Viciconte. Me alegra saber que sus ausencias no afectaron su rendimiento.

De los veinticuatro alumnos presentes en la clase de Historia Europea del siglo XX del profesor Daniel Svaldi, doce estaban tan encantados con el acento británico del profesor que no prestaban atención a nada que no fuera su voz, siete estaban copiando en sus cuadernos la respuesta a la pregunta que acababa de leer Micaela, uno la estaba mirando con odio, uno sonriendo orgulloso y otro mirando desde el otro extremo del salón de clases a la chica que claramente no estaba interesada en él. Bruno trató de que no le molestase como Micaela se dió vuelta a sonreírle a Nacho, quien estaba sentado detrás de ella y Camila. Que Ignacio Nayar se haga dar. Pero no por Micaela. Bruno enserio esperaba que ella no cayera en su jueguito. El timbre resonó en todo el campus y los estudiantes abandonaron sus asientos, listos para seguir con su última clase del día.

- Respondan las preguntas 5 a 14 de la página 119. Y no necesito recordarles que empiecen a estudiar para el examen del próximo lunes, que sea antes del receso invernal no significa que se las voy a dejar fácil.

Dijo sin parar a respirar el prof, antes de que los alumnos dejaran su aula.

Bruno se levantó despacio, mirando a Francheska, que tenía la vista clavada en Micaela mientras Gonzalo le decía algo al oído. Gonzalo es peor que mina a veces. Bruno cambio de mano su libro de texto y su cuaderno al salir del salón. No tenía ganas de ir a Química. No podría concentrarse con Nacho en la mesa de laboratorio detrás de la suya. La piloteaba casi siempre ignorándolo, pero no estaba seguro de poder hacerlo hoy. No con Nacho tan cerca de Micaela. Podría decirle a Cynthia que le prohíba salir con él. O que lo obligue a cambiarse de colegio.

Ese sería el Plan B.

Pero estaba a punto de saltearse el Plan A cuando vio a Nacho y Micaela caminar juntos por el pasillo. Bruno enserio no quería estar celoso. No era esa clase de chico. No es por hacerse el canchero ni nada, pero podría estar con la chica que quisiera. Lo malo era que la única que quería estaban muy ocupada sonriéndole a la persona que bancaba menos en el mundo. Y ahí fue cuando vio la solución. La vio a ella. Candelaria Solórzano Ayusa. Largo cabello negro con ojos del mismo color, con piernas kilométricas que dejaban chiquitas a las de cualquier modelo. Una de las chicas que no había pasado la iniciación. El año pasado había tomado el lugar en la cima de la escala social ajena al Berna. Y adivinen quien era su contraparte masculino.

- Cande.

Llamó Bruno. Candelaria buscó con los ojos al dueño de la voz, y cuando lo encontró levantó la mano para saludarlo. Bruno se le acercó mientras miraba a Micaela y Nacho por el rabillo del ojo.

- Holi, Bru. No se vos, pero voy a romperla en este examen de Química.

Candelaria habló con las cejas levantadas, como si la entusiasmara la formación de iones. Bruno le sonrió burlón.

- Nerd.

- Prefiero académicamente privilegiada, gracias. Nerd implica anteojos demasiado grandes para mi gusto.

Bruno podría recordarle que ella no usaba lentes de contacto hasta antes de entrar al San Antonio, pero en su lugar miró por encima del hombro de ella a Gonzalo y Francheska salir del salón de clases. Los ojos de Francheska se fijaron en Micaela y Nacho al otro lado del pasillo, para después girar y encontrarse con Bruno, levantando una ceja al ver la espalda de Cande. Bruno inclinó la cabeza ligeramente y Francheska rodó los ojos, caminando de mala gana por el pasillo, con Azul ahora a su lado. Candelaria se dió vuelta a mirar porque tanto ruido. Su frente se arrugó al ver a Micaela con Nacho. En un momento, Nacho miró hacia ella. Le sonrió antes de volverse a Micaela.

En Sólo Dos SegundosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora