Capítulo 21- Un millón de oportunidades

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- Juro que le cortaría la cabeza si se saliera la mancha de sangre de mi tapado.

- Deja de flashear.

- Vos te creés que estoy jodiendo?

Francheska se cruzó de brazo mientras miraba el campus. Micaela estaba parada junto a Bruno, y no dejaban de tocarse. Abrazándose y besándose y EW. No tienen vergüenza? Cuando un grupo de chicos del Padua pasaron junto a ellos, Bruno escondió su rostro en el cuello de Micaela y pasó un brazo por su cintura. Dijo algo que la hizo reír. No es que Francheska la escuchara reírse. No gracias. El sonido de su felicidad para ella era como gatos desaforados arañando sus oídos. A la distancia podía apreciar que Bruno se había cortado el pelo. Era más fácil mirarlo a los ojos así. No es que ella pudiera hacerlo. El muy puto tenía los ojos siempre en Micaela. Era domingo por la tarde y los estudiantes estaban saliendo de sus autos para ir a clases mañana. Entrecerró los ojos y giró la cabeza hacia Bianca.

- Escuchaste algo de lo que hicieron en el fin de semana? Me voy unos días a Bariloche y me pierdo todo. Odio.

- Escuché mucho.

Dijo Bianca, ojos fijos en su celular.

- De quién querés que hablemos?

Francheska quería golpear la sonrisita burlona de Bianca. Tenía que dejar de tratar de sobrepasarla. Ella era reina de quinto. La elegida. No Bianca. Cinco días en Río Negro no cambian nada.

- Ya contame, boluda.

Bianca rodó sus ojos oscuros.

- Bueno, Cristián dijo-

- Cristián?

- Sí. Cristián.

- Qué Cristián? Gallardo Urrizaga?

- Sí, él-

- Cómo carajo lo-

- Francheska querés que te diga o no, boluda? Decidíte.

Francheska cerró los ojos y apoyó la espalda en la baranda de la escalera.

- Ok. Me callo. Hablá.

- Parece que hubo una cena entre Micaela, Bruno, los Nayar y gente del Vocacional. Bueno, Cristian dice que fueron a la suite de Bruno después.

Y eso era todo? Había fiestas en departamentos todo el tiempo. Y la mitad no vale la pena ni recordarlas. Abrió los ojos, aburrida.

- Y?

Bianca levantó la vista de su teléfono y una ceja también. Pasó el fin de semana largo en Turk and Caicos con su familia. Tenía un brillo dorado en su piel normalmente pálida. Francheska no iba a admitir nunca lo celosa que estaba- del bronceado no, de las vacaciones. Su familia insistió en pasar el feriado en el Sur. Mientras todos los demás tomaban vuelos en primera clase y jets privados a Punta del Este y el Caribe, Francheska estaba emponchada hasta los dientes. Daría lo que fuera por una semana en la playa. Su familia era tan densa. Por lo menos sabía que Micaela no iba a salir del país tampoco. No tenía los ingresos necesarios. Su mamá era sólo una arquitecta cualquiera. O algo parecido, que importa. No iba a llegar a Punta a menos que Camila la invitara.... O Cynthia... O Bruno. Francheska no quería pensar en eso.

Un problema a la vez. Gracias.

- Y... Fueron sólo Bruno y Micaela.

Francheska pegó con violencia el taco de sus zapatos al pavimento. Era ella o el aire faltaba por acá?

- No lo hicieron. No.

Era más que nada un deseo.

- No sé, la verdad.

En Sólo Dos SegundosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora