Capítulo 28- Nos vemos pronto

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Micaela abrió los ojos parpadeando lentamente, sentía que había dormido sólo una hora. Al mirar por la ventana vio que no. No sabía si era porque estaba semi dormida o porque sus ojos no se habían ajustado a la luz, pero estaba segura que había algo diferente en su cuarto. Se durmió en la cama de Francheska o algo? Estaba demasiado mentalmente agotada como para recordarlo. Las cortinas estaban abiertas y la luz era poca, pero era de mañana. Mañana. Lunes a la mañana. Clases!. Ya era super tarde!! Mierda. Por qué no sonó su alarma? Por qué no la despertó Bruno? Estaba por levantarse de la cama y correr, cuando sintió un fuerte brazo en su cintura.

Ah. Cierto. Bueno, eso explica el cuarto raro.

Ok, es medio lenta en las mañanas.

Pasó su brazo sobre el de Bruno y lo acercó a ella. No era que le hacía frío en su básica y el pantalón a cuadros de pijama que le prestó Bruno, era más la necesidad de sentirse más cerca de él. Más cerca todavía, porque el perfecto cuerpo de Bruno estaba presionado atrás de ella, tapados por sus sábanas verdes. Era como si fueran uno solo, un paquete, una sola unidad. Hasta sus respiraciones estaban sincronizadas. Lo sentía respirar tras su oreja. Sus dedos aún en dormido estaban enlazados con los de ella, y ella pensaba que era un movimiento en dormido hasta que el rostro de Bruno se enterró todavía más en su cabello y sus labios se presionaron en el costado de su cabeza. Sonrió como una boluda.

- Siempre te despierto boludo.

Lo sintió sacudir la cabeza vagamente, apretándole la mano.

- Tengo el sueño liviano.

- Sólo lo decís para que no me sienta mal.

- Tal vez.

La cargó Bruno, su voz todavía un susurro cansado. Micaela miró el lado de la habitación que pertenecía a Gonzalo, encontrándolo dormido cual morsa, encuerado, envuelto en sus sábanas azules. Uno de sus brazos estaba colgando de la cama. Pensó en sacarle una foto para futuras extorsiones/ venganzas pero Gonzalo iba a encontrar una forma de hacer su pose para dormir algo sexy. Para que levantarse entonces. Prefería quedarse con su novio abrazándola por la cintura y susurrándole cosas al oído.

- No hay clases hoy?

- Mmmm- hmmm

Murmuró Bruno como respuesta.

- Está nevando?

- Mmmm-hmmm

Micaela se dió vuelta lentamente, para no moverlo a él. Lo miró a la cara, su pecho a centímetros del de él, pasó su tobillo por la pierna de Bruno mientras el brazo de él volvía a su cintura. Micaela empezó a trazarle la mandíbula con la mano.

- Así que estoy varada acá todo el día?

- Mmmm-hmmm.

- A vos te jode?

Bruno sacudió la cabeza, sin decir ni murmurar nada. Micaela sonrió. Y recordó la bendita prueba. Tenía que volver. Tenía que hablar con Cynthia, que seguro seguía durmiendo.

- Mejor vuelvo al Berna, tengo qu-

Bruno sacudió la cabeza, abriendo sus ojos sólo centímetros.

- Tormenta de viento y nieve. Vos no te vas a ningún lado.

- Pero-

- Fin de la discusión.

Murmuró Bruno, mirándola a los ojos, esperando que proteste. Hm. Bruno autoritario. Como si no estuviese bueno así todo despeinado,  con sus ojos brillantes y su voz ronca. No podía decirle que no. Arrugó las cejas e cerró los ojos.

En Sólo Dos SegundosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora