¿Cómo debería sentirme? Una pregunta que retumbo en mi mente tanto como si una cuerda de mi violín se hubiera resquebrajado pero yo siguiera tocando, tan fastidioso, tan irritante. Aunque ciertamente el hecho de que no supiera como sentirme no significaba que no sintiera algo, había ira en mí, había tristeza, pero también un poco de paz, sin embargo la lucha constante de cada una de esas emociones por tomar completo poder, me dejaba en blanco y mostraba de forma externa un rostro inexpresivo mientras la ceremonia de mi madre se llevaba a cabo.
Había personas que no conocía, me saludaban y decían que me encontraba grande, atractivo, es triste como conoces a personas con las que deberías convivir frecuentemente solo porque alguien murió ¿Para qué quería conocerles? Si de igual forma no volvería a verlos, a menos que alguien más muriera, decía furioso dentro mío, pero todo eso se iba y la tristeza se apoderaba de mi ser, cuando llevaba la mirada hacia donde se encontraba el cuerpo sin vida de mi madre, no estaba triste por ver su cuerpo carente de espíritu, sino porque ahí se encontraba un hombre destrozado que no podía soltarle la mano, un hombre que se caía a pedazos como un muro mal construido que por primera vez se enfrentaba a una ráfaga de viento, mi padre.
No lo comprendía la razón de que estuviera ahí, es cierto que mi madre le dio momentos maravillosos, pero ella ya no estaba ahí, era su cuerpo inerte solamente ¿Por qué tomar de su mano? ¿Por qué hablarle de amor? Ella ya no podía escucharlo. Me acerque a él para intentar darle mi apoyo, pero ciertamente Virgil era más efectivo que yo, hablaban un poco sobre mi madre, mientras él no la soltaba ni un momento lo cuál a mi amigo le parecía demasiado conmovedor.
- Debe ser fuerte Roderic, sonría mejor porque pudo ser feliz con la mujer que ama.
Dijo Virgil mientras sonrió y bajo un poco la mirada, parecía que aun, muy dentro de él, el hecho de no poder estar con Charlotte lo hacía sentir mal, aunque debo aceptar que se mostró demasiado fuerte todo ese tiempo. Mi amigo se alejó de mi padre y me tomo del hombro, era la señal de que ahora yo debía hacerme cargo ¿Pero qué podría decirle? Lo que se venía a mi mente eran reclamos, porque yo podría estar sufriendo también o mejor dicho debería hacerlo, pero tanto él como mi egoísta madre me excluyeron de ello, me hicieron a un lado y querían hacerme una vida fácil cuando ella estaba mal, porque pude vivir momentos al lado de mi madre pero me fueron negados, ahora no siento nada, ella murió y no me siento mal, porque al fin y al cabo ya me había acostumbrado a su ausencia desde tiempo atrás.
- Hijo...
- ¿Si?
- Vamos a estar bien, seremos fuertes.
- Padre, ¿Puedo hacerte una pregunta? – lo mire fríamente - ¿Por qué estas al lado de mi madre si ella ya no está?
- Dante – sonrió – sé que tu madre no está, yo mismo vi como abandono la vida, pero... su cuerpo es lo único que queda de ella, su aroma, su esencia, su alma ya no están, a lo único que puedo aferrarme es a su cuerpo.
Me quede callado.
- La vida es extraña Dante ¿No te has puesto a pensar? Nuestro cuerpo es como un recipiente para poder transportarnos en este mundo, porque, cuando alguien muere ahí está el cuerpo, pero se siente que ya no está, no es porque no respire o porque no hable ¿Lo sientes tú Dante?
Apreté los puños y no dije nada, pues aunque muy dentro de mí deseaba hacerlo Alfonso se hizo presente.
- Roderic, Dante... saben que tienen mi apoyo, mi más sentido pésame.
Nos dio las condolencias acompañadas de un abrazo a cada uno y entonces me retiré, creí que era mejor que Alfonso hablará con mi padre, yo no sería de ayuda. Horas después llevaron el cuerpo de mi madre al gran cementerio real, ahí un mausoleo de la familia estaba esperando. Unas grandes letras plateadas se podían observar por fuera con la leyenda "Familia Mulligan".
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Cantarella
RomanceNuestros ojos se empiezan a encontrar Dentro de este mundo de inquietud Deja de fingir, sé que sabes bien el secreto de mi obsesión Mi corazón traté de esconder esta emoción que cubre mi ser el calor de esta pasión no se va a detener... Un amor comú...