Capitulo XVIII: Bonhomía - P2

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Me visualicé unos momentos frente al espejo grande que adornaba mi habitación, había cambiado tanto, nuevamente venía a mi esa imagen de mi pasado, ya no era el mismo chiquillo frágil, ni mucho menos aquel que se frustraba al no tener algo que le apasionara, aquel que esperaba un milagro y sin saberlo, una tarde llegaría a sus manos un violín.

Ahora yo ya tenía un violín en mano, y otro esperando ser usado la siguiente noche para un debut. ¿En quién me convertiría? ¿En un violinista o en un virrey? ¿Podría ser ambos? Aunque todas esas preguntas, sinceramente, no importaban en ese momento, había algo más significativo y por ello deje aquellos dilemas para poder bajar y buscar a Alexa.

Ya en la planta baja pude observar que aparentemente mi hogar se encontraba vacío, me extraño tanto que decidí salir al jardín y ahí se encontraban cada uno de mis sirvientes acomodando un sinfín de cosas.

- Qué bien se ve joven Dante – exclamó Alexa – sabía que ese traje le quedaría perfecto.

- Gracias – dirigí mi vista especialmente hacía la mesa que se encontraba en el centro del jardín.

- ¿Le gusta?

- ¿Ah? – contesté algo confundido.

- ¿Le agrada como hemos organizado el espacio?

- Si, la verdad parece más que una simple cena.

- Eso significa que lo estamos haciendo bien.

Alexa sonrió ampliamente y se marchó hacia el interior de la casa. Yo me quedé observando cada uno de los detalles, realmente se estaban esforzando, pero en unos cuantos minutos dejé de ser espectador de la organización cuando vi uno de los carruajes reales llegar a mi mansión. Me pregunté si Charlotte era quien estaba llegando, comencé a preocuparme, pues no había señales de vida por parte de Virgil, aunque ciertamente era extraño, habían acordado que la cena sería más noche.

Dejé todas aquellas dudas cuando vi la puerta del carruaje abrirse, era la pequeña Selene quien se hacía presente, sin dudarlo me apresuré para ayudarla a bajar, pero ya alguien se había adelantado. Me detuve y no dije nada, no tuve oportunidad de hacerlo, apenas sus zapatillas tocaron el suelo Alexa ya la había tomado del brazo para llevarla al interior de mi hogar.

No pasó mucho tiempo para que Virgil llegara, intenté hablarle, pero al igual que a mi amada, Alexa no tardó en llevarlo consigo. Pensé en seguirles, después de todo, yo no estaba ocupado en alguna actividad, sin embargo, los sirvientes me pidieron ayuda y comenzaron a señalar lugares dónde la acústica del jardín resonara alrededor y sin causar alguna incomodidad.

Pronto, cayó la noche y Virgil salió al jardín acompañado de Alexa, quien traía en sus manos el estuche de mi violín.

- Ahora solo queda esperar.

Dijo mi amigo muy sonriente, quien, por cierto, vestía un traje elegante azul rey que resaltaba sus facciones, sin duda uno de sus mejores atuendos.

Uno de los carruajes pertenecientes a mi familia se estacionó justo en la entrada del jardín, ahí supe que era momento de tomar mi violín, así que me acerqué a Alexa y mientras sacaba mi instrumento y su arco, Virgil caminó hacía el carruaje y abrió la puerta, extendió su mano hacia Charlotte y la ayudó a bajar.

Debo aceptar que me sorprendió verla, se encontraba despampanante, lucía un vestido largo y elegante de color beige, con un escote cuadrado que intimidaba a cualquiera que lo viera. Dejé de verla para ponerme en posición y comenzar a tocar. Sin tardar llegaron a la mesa y tomaron asiento, Virgil se encontraba maravillado, lo sabía, no necesitaba decirlo, su mirada lo decía todo, mientras que Charlotte a duras penas podía mantener la fachada de mujer seria, bajaba la cabeza escondiendo su rostro muerta de nervios.

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