Te quiero.
Ante todo, no quiero que lo olvides. Pase lo que (nos) pase, no he arriesgado tanto por nosotros como para rendirme sin más. Lucharé por lo que merezca la pena luchar, y tú vales más que cualquier otra cosa en estos instantes. Tu compañía en la cercanía, tu confianza en la distancia. Tú. Toda tú vales la pena.
No lo olvides. No me olvides.
