La distancia no duele. Dolemos nosotros, incrédulos.
Después de tanto, vuelvo a mojar mis pies con el mar que me vio nacer, crecer, vivir. El mismo que me hizo levantar el vuelo. El mismo que me recogió de cada caída. Hoy he vuelto a casa. Pero algo falla. Faltas tú.
Creo que con el tiempo podré hacer un balance positivo de lo que ha ocurrido en este último año. Y sacaré buenas conclusiones, y sonreiré, aunque sea lejos de ti. Pero ahora no puedo. No me dejo. Ahora quiero entender qué ha sucedido.
Ahora no comienza otro capítulo; es el momento de cerrar el libro, cerrar los ojos, cerrar las heridas.
Te echaré de menos.
