V. Paul Loves Nikki.

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Así que... ¿es gay?

—Así es. —Respondió Nicole, mientras sostenía su celular con su hombro y se desplazaba por las calles ante aquel letal sol de verano—. Se confesó ayer conmigo...

¿Crees qué Colt lo sepa?

—Tal vez sea tan idiota como para no saberlo. O tal vez sea muy hijo de perra por saberlo e igual hacerlo.

De seguro pensó que te hacía un favor.

— ¿En qué sentido?

¿Recuerdas lo que me dijiste? Dijiste que lo que necesitabas era un cómplice gay que se hiciera pasar por tu pareja para no tener que mentirle a uno heterosexual. Tal vez Finn sea ese gay. —dijo su hermana por el celular, haciendo que Nicole suspirara.

—Pues creo que ya perdí esa oportunidad. Creo que no lo volveré a ver después de lo de ayer.

—No seas dramática. Hablamos después, lesbiana querida. Tengo cosas que hacer. Te amo, hermana.

—Yo también te amo, heterosexual resignada.

Nicole colgó. Para después seguir andando haciendo el gran edificio de la central. Tenía una importante entrevista de trabajo en la cual debía concentrarse, por lo tanto, siguió andando sobre sus altos y letales tacones de color rojo.

Al entrar al edificio, preguntó donde debía esperar para después de seguir las indicaciones, sentarse tranquilamente en aquel sillón de cuero negro. Nicole, entonces, empezó a pensar en las palabras de su hermana, ideando una manera de poder hacer lo que se proponía con Finn.

Pero no era necesario idear una excusa cuando sintió aquellos dedos pálidos sobre su hombro.

—Qué pequeño es el mundo. —Ironizó aquella voz masculina.

Nicole volteó a mirar al individuo, sonriendo al notar que Finn estaba a su lado.

— ¡Finn! —Exclamo la castaña, robándole una sonrisa al hombre—. ¿Qué haces acá?

—Espero a la salida de un amigo que trabaja acá. ¿Y tú, bonita?

—Entrevista de trabajo. —dijo ella—. Pensé que no te volvería a ver.

—Pues aquí me tienes.

—Finn, ¿puedo hacerte una pregunta?

—Claro.

— ¿Por qué me contaste lo de anoche?

Él la miró, para después suspirar.

—Cuando me dijiste lo que me dijiste...me hiciste pensar en mí mismo. —Comentó él—. Sospecho que haces lo mismo que yo. Buscar una pareja mejor que la anterior aunque no sea lo ideal, para después esconder quien realmente eres. —Nicole le sonrió de soslayo, empática—. Creo que nos parecemos un poco.

Nicole iba a murmurar algo, hasta que oyó como una serie de pasos imponentes se daban a escuchar. La castaña miró al frente y observo como el hombre de traje se acercaba hacia ellos dos, con una sonrisa arrogante y socarrona. Nicole tragó saliva.

—Señorita García-Colace. —Saludo el hombre, la mencionada se levanto de improvisto, para estirar su mano, en señal de saludo.

—Es un placer conocerlo, señor Levesque.

—Venga conmigo. —Ordenó él, para después darle la espalda a la mujer y empezar a caminar hacia su oficina.

Nicole miró por última vez a Finn, el cual le sonrió con fraternidad. Nicole suspiró, para después empezar a avanzar hacia la oficina del hombre de gran altura.

Nicole había estudiado secretariado y había trabajado como secretaria toda su vida, pero después de que su empresa se mudara, empezó a buscar trabajo como loca. Y así era como había dado con la empresa de Paul Levesque, un viejo pero profesional hombre de negocios que tenía un bufete bastante reconocido.

Nicole solo esperaba que las cosas salieran bien.

Se sentó en aquella silla de cuero bastante incómoda, para después cruzarse de piernas y mirar al señor Levesque con una sonrisa bastante tímida y torpe.

No importaba cuantas veces la gente llamara a Nicole sex-symbol, ella siempre sería aquella chiquilla torpe y tierna que Arizona había dejado atrás.

Varias preguntas salieron de los labios del hombre de porte elegante y pronunciación exuberante, pero, una de estas fuera la que hizo a Nicole pensar dos veces y le hizo mirar a Paul con un mohín nervioso.

— ¿Estás en una relación?

— ¿Disculpe?

—Repito, ¿está usted en una relación? —Repitió él.

Y una vez más, esa mirada. Llena de avaricia y de deseo de la que tanto estaba acostumbrada y la que tanto odiaba. Nicole parpadeó varias veces, para después descruzar sus piernas y colocar sus brazos a ambos lados de su cadera, apretando levemente sus pechos con sus hombros.

Pensó entonces en el castaño que esperaba allá afuera, y murmuró un: —Sí.

— ¿Lo está? —Preguntó el hombre, con un tono decepcionado.

— ¿Vio al hombre de allá afuera? Es mi pareja. Llevamos ya algún tiempo juntos...

—Uh...vale.

Nicole le sonrió, exuberante.

Sus tacones empezaron a martillar el suelo, y al salir por la puerta del edificio vio como Finn se recostaba de una de las paredes de concreto del edificio. Nicole le sonrió, para después acercarse al hombre.

— ¿Crees qué podamos terminar nuestra conversación en otro lado? —Preguntó.

— ¿Y tu amigo?

—Le dije que estaba ocupado con una linda chica y me deseo suerte antes de irse por donde vino. —Explico—. ¿Entonces?

Ella sonrió.

—Sé a dónde podemos ir.

Boys Loves Nikki.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora