XX. James Loves Nikki.

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—Odio el sol, odio el calor y odio tanto Los Hamtonps.

—Brie, últimamente lo odias todo. —dijo Nicole, rodando los ojos ante la actitud de su hermana.

—Y a todos. —dijo Finn.

Brie rodó los ojos, mostrando lo poco que le importaba lo que ellos tuvieran por decir. Había tenido unas semanas horribles y ahora tenía que estar con la madre que no soportaba. No podían pedirle que estuviera de buen humor.

Finn conducía el auto, con dirección a la casa en los suburbios que tenía la abuela de las gemelas. Nicole cambiaba las estaciones de radio frenéticamente, tratando de calmar su nerviosismo y Brie estaba en el asiento trasero, mirando como los paisajes cambiaban a cada momento que Finn conducía por la carretera.

Les hacía falta Colt. Nikki y Brie pasaban cada día desde que Colt se fue, extrañándolo. Sus chistes pesados pero frescos, su actitud adorable y su empatía por todos. Su hogar se sentía tan oscuro sin él, tan sombrío y sin vida.

Brie lloraba toda la noche por él y sufría todo el día por él. Nicole sentía que por fin era la hermana mayor del lugar; apoyaba a Brie, la hacía comer y era su hombro donde llorar.

Finn se la pasaba más con ellas que en su propio departamento. Sentía que debía ser el hombre del lugar, que debía estar para las gemelas en estos momentos tan duros. Nicole y él se habían convertido más cercanos entre sí, parecían la pareja perfecta —según Brie, la cual siempre lo decía mientras lloraba en su sillón—.

Cuando bromeaban entre ellos, cuando se sentanban a hablar horas y horas y cuando se abrazaban o fingían frente a los demás... parecían la pareja perfecta, sacada de una estampilla o foto de algún marco comprado en una tienda. Ella era la madre que toda niña desearía y él era el hombre perfecto para representar una familia. Era una total lástima que todo fuera la farsa.

Nicole seguía embobada por Paige y al parecer, era correspondida. Mientras Finn seguía teniendo una extraña relación con aquel pelirrojo que habían conocido la otra vez y del cual Finn no podía hablar sin sonrojarse.

De hecho, aquel pelirrojo llegó a la mente de Nicole, la cual sonrió pícara al hombre que llevaba el volante.

— ¿Cómo está Sami?

Finn miró a Nicole con una mueca confudida, a lo cual ella alzó sus cejas definidas con picardía. Finn llevó su vista al frente y soltó una fresca risa.

—Él está bien, hablamos hace unos días. —dijo él.

— ¿Nada de avances? —dijo ella, curiosa ante la respuesta.

—Nicole, es complicado. Sami y yo somos amigos desde hace más de una década y no es tan fácil acercarse a él y decirlo solo que me gusta. Tú tuviste suerte, yo no corro por las misma. —dijo— ¿Cómo está Paige?

—Ayer nos vimos. No diré más al respecto.

—Gracias a Dios. —dijo él.

—Gracias a Dios, por dos. —dijo la gemela del asiento de atrás.

Nicole soltó una risita.

Paige y ella se veían seguido desde que se habían declarado la una a la otra. Se gustaban, nadie podía negarlo. Pero su relación no tenía ningún tipo de seriedad y solo se escondían, algo a lo cual Nicole estaba acostumbrada y a Paige le daba igual.

Quería estar con ella, ¿para qué negarlo? Quería tener una relación con Paige y ver que pasaba. Quería intentarlo, antes de que fuera tarde.

—Ya llegamos. —Informó Finn, haciendo que Brie soltara un chillido enojado.

Nicole sonrió de soslayo al ver a su madre parada en la puerta, con una sonrisa gigante. Sin embargo, frunció el ceño levemente al ver como un delgado y raro rubia estaba vestido con un esmoquín que le quedaba gigante un ramo de flores en su manos.

—Oh, oh... uno de los pretendientes de mamá. —dijo Brie.

—Esto va a ser divertido. —Ironizó la castaña, rodando los ojos mientras Finn aparcaba la camioneta en frente de la casa.

A penas los pies de Nicole tocaron el suelo, oyó como su mamá chillaba emocionada.

— ¡Nikki! —La mencionada sonrió hacia su madre, brindándole un efusivo abrazo mientras el flacucho rubio le sonreía— ¿Cómo has estado? —Antes de poder responderle, ya le estaba empezando a presentar al raro rubio a su lado— ¿Conoces a James?

Nicole le miró de arriba abajo, tratando de no parecer como si se burlara de él. Pero era imposible no hacerlo. Se veía como esos chicos de pueblo con los cuales, ella no quería tener ningún tipo de relación. Sintió como un brazo le abrazaba los hombros, y a penas vio como la sonrisa se borraba de el rostro de el dúo de rubios, ella sonrió.

—Les presento a mi novio. —dijo ella— Finn Bálor.

Su madre rápidamente dibujó una sonrisa en su rostro, para después empezar a empujar al desconcertado chico que estaba a su lado.

— ¡James! ¡Tu madre te llama! ¡Mejor vete! —chilló ella, eufórica ante la presencia de su yerno— ¡Hola, Finn! ¡Dios, es un placer conocerte!

James soltó un suspiro deprimido, para después empezar a andar. Sin embargo, Brie —la cual escondía sus ojeras y tristezas con unas gafas de sol—, tocó sobre su hombro, llamando su atención.

—Tranquilo, ella hace sentir como mierda a todo el mundo. —dijo, sonriéndole de soslayo a James— Pasa, te haré galletas. —Le quitó las flores y las olió, mientras entraba a la casa con un sonriente rubio siguiéndole.

—Wow. Aunque Colt esté con ella, Brie no deja ese mal humor. —dijo la rubia, con una sonrisa incómoda— Por cierto, ¿dónde está Colt?

Nicole y Finn se miraron, nerviosos por la pregunta. Nicole dibujó una sonrisa nerviosa en su rostro, para después, tratar de esquivar el tema.

— ¿Qué tal si pasamos y comemos galletas?

Boys Loves Nikki.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora