Capitulo 18

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Capitulo 18

Enero 10, 2009

Todo se estaba yendo al vacio, todo. Las noticias sobre Ana ya no eran alentadoras. Para nadie. El doctor Lucio nos había dado la opción de desconectarla a pesar de que la actividad cerebral de Ana era estable, y su estado físico estaba mejor que nunca. Los médicos no tenían esperanza en su caso, y no era rentable para el hospital.

Esa noticia me había caído en el peor momento, cuando habíamos reanudado las actividades del bufet, estábamos tomando banquetees de boda y Julia ya estaba en el jardín. Mis manos temblaban, y las lágrimas no paraban de salir. Roger ni siquiera se acercaba, nadie podía tocarme. Estaba tan recluida en mis pensamientos, esperando poder entrar a ver a Ana. Mi madre se había puesto difícil estos últimos días. A mí no me importaba mientras Ana estuviese bien. Pero esto, esto era algo diferente.

Mi hermana se podría ir para siempre, morir sin siquiera saberlo. Sin ni siquiera conocer verdaderamente a su hija. La sala de hospital se me hacia pequeña, una cámara de gas asfixiante. Mi madre estaba acabada, sobre el pecho de Manuel, quien no la había dejado de apoyar en estos momentos, donde todo se hacía aun más difícil. Yo no podía abrazar a nadie, o podría tener un colapso nervioso. El doctor Lucio salió de la habitación de Ana y yo me levante como un resorte.

-Bueno, es bueno que estéis todos reunidos. Esta reunión sería mejor hacerla en mi consultorio y necesito que estén todos presentes.

Mi Abue, Roger, Eva, Manuel y yo nos levantamos enseguida. El doctor nos guio hacia su oficina. No podía dejar de temblar, de llorar, de morirme de miedo.

Nos mantuvimos todos de pie, excepto mi madre y mi Abue. El doctor lucio se quito sus gafas y suspiro, cansado.

-Bien, Manuela y yo hablamos antes de venir al hospital, así como también ya he hablado con Eva. La situación de Ana es relativamente normal para su estado. Lleva un año en coma, y su actividad cerebral aun puede ser considerada normal. Su situación física es la esperada, al no moverse, a pesar de la fisioterapia que se le ha realizado. El derecho que tiene a vivir obliga al hospital a mantenerla nutrida y medicada. Pero hemos llegado a la instancia de tomar una decisión difícil. No les pido que me la digan ahora, pues deben hablarlo y consultarlo entre todos.

"Ustedes pueden decidir desconectar a Ana, o mantenerla con vida por... bueno, hasta que pueda considerarse que tiene muerte cerebral.

Mi madre sollozaba incontrolablemente. Y yo estaba tan pálida como las paredes de ese consultorio.

-Está enteramente en sus manos.

-Como ya le dije al doctor Lucio, Ana va a salir de esto. Y creo que por primera vez, todos van a estar de acuerdo conmigo. No hay nada que pensar, doctor. Vamos mantenerla sana y salva.

No podía estar en contra de mi madre en esto. Ambas teníamos que estar unidas en estas circunstancias.

-Pues yo apoyo a mi madre. Ana no merece... no merece ser desconectada. Usted mismo ha dicho que Ana tiene una condición hasta favorable en estos casos, y no hay necesidad...

-Entonces, ya está decidido.- dijo mi madre.

-Bueno, tengo que estar de acuerdo con Eva y mi nieta. Doctor, Ana tiene que seguir con nosotros.

El doctor Lucio asintió, aprensivo.

-Pues bien, si así lo desean, Ana se quedara.

El alivio que sentí fue tal que casi colapso sobre el suelo. Roger me atrapo y me sostuvo contra sí. Mi madre y Manuel se levantaron y se acercaron. El doctor Lucio tampoco perdió el tiempo y se agacho, a nuestra altura.

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