Capítulo 52
_______ sintió como sus ojos se aguaban. Lo miró atentamente, buscando algunas respuestas en aquellos ojos almendrados que tanto amaba, pero no encontró nada, lejos de aquello, él también tenía los ojos aguados.
-No...no puedes hacerme esto Zayn, yo te amo- susurró con la voz quebrada. Se levantó de la cama, su respiración estaba algo agitada por el llanto.
-_______ por favor, cálmate. Esto es bueno para ti, para mi, y para los demás- mencionó él. Eso no le servía, quería respuestas.
-¿Por qué? ¿Por qué Zayn?.
-He visto como miras a Harry, como retienes la respiración cada vez que lo ves aparecer por el umbral de la puerta. Como tus pupilas se dilatan, lo nerviosa que te pones...No te pasa eso conmigo...y sé...sé que me lo agradecerás.
_______ negó de nuevo, acercándose a su armario para sacar algunas prendas de ropa, después de eso, salió de allí sin dedicarle una sola mirada a lo que anteriormente había sido su novio. Cerró la puerta de la habitación que compartía con él con algo de fuerza, pero no le importó.
Corriendo se dirigió a la habitación de Niall, cuando abrió la puerta este se encontraba allí hablando animadamente con Liam.
Mordió su labio inferior, sintiendo como sus mejillas se humedecían al paso de los segundos.
-Niall...¿Tienes alguna habitación libre dónde me pueda quedar?-preguntó en un susurro, des de luego perdía poco a poco la voz por el llanto.
-¿Estás bien _______?- el rubio se levantó casi corriendo del sillón para acercarse a ella. La abrazó contra su cuerpo, dejando que llorara en su pecho. Las yemas de sus dedos acariciaban dulcemente su cabello, en forma de consolación. -Ya..no llores más pequeña, todo estará bien- "Pequeña".
Aquella palabra solamente bastó para incrementar su llanto.
Con cuidado, se separó de él, mirando como Liam fruncía su ceño con preocupación.
Ya no eran padres, ahora eran buenos amigos, como hermanos, pero por alguna razón quería que todo comenzara de nuevo. Despertar en el hospital, con sus padres, o con aquella persona que amaba a su lado, Harry. Pero todavía no estaba segura de ello. ¿Sería verdad lo que Zayn decía? ¿Su respiración se detenía cuando miraba a Harry?.
-Solo necesito que me digas alguna habitación libre para poder dejar allí mis cosas, Zayn y yo terminamos - su voz se quebró de nuevo, sin poder evitarlo estalló en llanto. Se aferró esta vez al cuerpo de Liam, Niall había salido de la habitación.
Varios minutos después apareció de nuevo, con Zayn. Pero ella no quería verle. No quería tenerlo cerca, se sentía demasiado desprotegida cuando lo enfrentaba.
Se encontró en lo que sería su nueva habitación, recordando todos aquellos momentos juntos, en otra vida. ¿Qué tenía que hacer para que todo cambiase? ¿Para que volviera a ser como antes?.
Amaneció con los ojos irritados, anoche no había podido dormir nada, solo lloraba como una niña pequeña desprotegida.
Se adentró en el baño para darse una pequeña ducha, dejando que el agua templada aclarase sus sentimientos. Recordó entonces el cuaderno que siempre llevaba con ella. ¿Dónde estaría ahora?
Quería comprar uno nuevo, expresarse allí.
Se vistió con unos pitillos de color rojo ajustados a sus pequeñas piernas, una camiseta de color blanco de media manga, holgada un poco por los hombros. Se la metió por dentro de los pantalones y se maquilló, quedando algo natural. Había llegado el día de la reunión, finalmente había llegado. Sus manos sudaban por lo nerviosa que estaba. Su pelo ondulado color caoba le caía hasta un poco más arriba de la cintura con pequeñas ondulaciones. Metió en su bolso de channel lo necesario. Ató la hebilla de sus zapatos de tacón negro y por último se colocó la chaqueta de cuero también negra.
Bajó las escaleras con algo de prisa, saludando a los chicos que se encontraban desayunando. Hachi corrió a sus piernas, lo cogió, poniéndole un poco de comida en el bol, al igual que a la gata de Zayn.
-¿No desayunas _______?- preguntó Louis, sin mirarlo tan solo, ella negó.
Salió de casa, caminando por las calles de Irlanda, buscando una tienda de antigüedades. Cuando la encontró una sonrisa cruzó por sus labios. Abrió la puerta, haciendo que la pequeña campanilla que se situaba encima de la puerta sonara. Un señor mayor, de unos setenta y cinco años la saludó con una tierna sonrisa, se acercó hasta él, saludándolo de la misma forma.
-Vaya, la primera chica tan joven y guapa que viene por nuestra tienda. ¿Puedo ayudarte en algo?-
Sus mejillas se tornaron un leve rosa pálido, asintió, recorriendo el gran local lleno de antigüedades con la mirada.
-Busco un cuaderno antiguo con solapas de cuero negra y que las hojas estén un poco desgastadas, también una pluma de plata. ¿Por casualidad tiene alguno?.-
Una sonrisa se dibujó en los labios del señor, asintió con entusiasmo, desapareciendo de la vista para después aparecer con lo que le había pedido. Los ojos de _______ brillaron como nunca, se quedó todavía más sorprendida al ver que su inicial estaba grabada en la solapa.
-Me lo llevo, si puede deme un poco de tinta.-
Después de tener todo en sus manos, cogió la correa de Hachi que se encontraba atado a un farol.
Colgó la bolsa en su ante brazo, para así poder llevar a su pequeño en brazos. Le envió un mensaje a Barbi y lo último que hizo fue caminar hasta el lugar dónde tendría la reunión.
Al llegar una rubia la miró con nostalgia, lanzándose a sus brazos. Oh Dios, podría reconocerla de lejos, era Cara, la adoraba, tenía recortes de ella en las paredes de la habitación del internado de adopción.
-Vaya _______ estás demasiado cambiada, y muy bonita por cierto. ¿Quién es esta cosita tan guapa que traes ahí?- preguntó, refiriéndose a Hachi.
Después de unos cuantos segundos más, se sentó en uno de los sillones de cuero blanco que adornaban la sala. Quería pasar un rato entre amigas, daba igual si eran del trabajo, después de todo estaba en lo más alto y no sabía como había llegado aquí, así que aprovecharía todo lo que ahora tenía.
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