Capítulo 9

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    -¿Qué hace tu novio aquí?-preguntó Zayn, volviéndose hacia el rizado.

    -No es mi novio-respondió Harry ruborizándose.

    El grupo bajó lentamente los pocos escalones que descendían hasta la calle, oyendo aún los comentarios de las chicas por detrás.

    -Dios mío, ¿lo estás viendo?

    -Sí tía, está como un tren.

    -¿Por quién habrá venido?

    -No sé, pero yo me voy con ese a dónde él quiera.

    -Chica está mejor que el Brownie.

    -Uf, mucho mejor.

    - ¡Cómo le queda el negro!

    -¿Y ése por qué no viene todos los lunes?

    -Tú calla que podría ser tu hermano.

    -Chica me está matando.

    Harry trató de ignorar los comentarios, que estaban empezando a levantar unos celos en su interior que no quería admitir. Guió sus pasos hacia el castaño, que aquel día añadía unas gafas negras a su vestimenta oscura, a través de las cuales examinaba el escenario ante él con interés. Se encontraba de pie, apoyado en la puerta del conductor de su coche, con los brazos cruzados ante el pecho y  con su media sonrisa característica, que mostraba su dentadura perfecta y blanca, surcando su rostro.

    La verdad es que entendía la reacción de las chicas. Louis era un chico muy guapo…bueno más que guapo. Además, el castaño realzaba todos sus encantos físicos con un halo de seguridad tan sexy que Harry tuvo que controlarse para mantener el ritmo de sus pasos constante y no empezar a correr hacia el ojiazul.

    -Nos vemos mañana-oyó decir a Niall a su espalda.

    El rizado se giró para despedirse de sus amigos y, cuando se estaba volviendo hacia Louis, vio a Zayn mirarle con una expresión a medio camino entre la lujuria y la diversión mientras le guiñaba un ojo, señalando al castaño. Harry le dio en el brazo y continuó su camino hacia el coche. Oyó la risa del moreno a su espalda que gritó después:

    -¡Harry sé bueno con el chico, no le vayas a morder!

    El ojiverde no se detuvo, pero se juró a sí mismo que se vengaría de Zayn al día siguiente.

    -Hola Louis-saludó el menor cuando se encontraba a un par de pasos Louis, luchando por mantener algo de firmeza en la voz.

    -Hola principito-respondió el aludido, ampliando la sonrisa.

    -¿Ése no es Harry Styles?-escuchó el rizado a su espalda.

    -No puede ser-susurró una voz conocida como respuesta-¿Qué hace con ese…? ¡Chica mira qué brazos tiene!

    El muchacho se volvió y vio a un par de chicas rubias alejándose de ellos. Reconoció a la que había hablado después. Cloe Ross, la hermana de Luke.

     -Así que éste es tu instituto-comentó Louis recuperando la atención del menor- ¿Religioso?

    -Sí, ¿no eres creyente?-preguntó el rizado al ver cómo el castaño arrugaba la nariz mientras recorría el edificio con la mirada.

    Louis reflexionó un momento y contestó al fin:

    -Creo en las sombras de las que os advierte la Biblia.

    Confundido por la respuesta, Harry cambió de tema y, sin girarse, señalando al grupo de chicas que se congregaban en la puerta de su instituto, le preguntó:

    -¿Te das cuenta de cómo babean por ti?

    -Claro que sí-contestó orgulloso el mayor- y también las escucho.

    Harry se volvió hacia el ojiazul, sorprendido por la sinceridad de su respuesta.

    -Lo estás disfrutando, ¿verdad?

    -¿Tú no? ¿O es que estás celoso?-preguntó el castaño-¿Qué tiene de malo asegurarse de que esas chicas tengan buen gusto?

    El menor se quedó mirando al muchacho de negro boquiabierto y Louis comenzó a reír al ver su expresión.

    -Bueno principito, ¿te llevo a casa?

    Harry no respondió pero rodeó el coche, abrió la puerta del copiloto y entró. Sonriendo aún, Louis le imitó y pronto se alejaron del instituto.

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    El viento entraba por la ventanilla del conductor, revolviendo el cabello de Louis con furia, pero el mayor parecía disfrutar la sensación y exhibía una sonrisa salvaje. Harry sacó con timidez su móvil del bolsillo y miró la hora.

    -¿Qué pasa principito?

    -Nada, que hoy llegaré más temprano a casa.

    -¿No pueden recogerte del instituto?-preguntó Louis mirándole de reojo.

    -Sí, me recogen casi todos los días-respondió Harry-, menos los lunes y los miércoles porque no hay nadie en casa hasta tarde.

    El castaño se giró hacia él, interesado y preguntó:

    -¿Vas a estar solo ahora?

    -Sí, al menos hasta las ocho.

    -Pues entonces hay cambio de planes-dijo el ojiazul sonriendo-. Hoy te llevo a comer fuera principito.

    -No te preocupes Louis…-comenzó el rizado pero el mayor le hizo callar posando un dedo sobre sus labios.

    -Mi coche, mis normas-señaló el castaño serio.

    El menor asintió en silencio mientras Louis conducía por calles que le resultaban vagamente conocidas. Harry observaba al muchacho de negro lo más sutilmente que pudo, admirando la línea de su fina nariz, que terminaba en aquellos labios rojos, no especialmente gruesos pero sí hermosos. Su mirada recorrió las mejillas del ojiazul, suaves y morenas, sin rastro de barba; y acabó por detenerse en sus orejas, que asomaban entre el cabello despeinado. Le gustaba mucho aquel chico, tanto que le asustaba.

    -¿Te gusta la comida italiana principito?-preguntó entonces Louis, sacándolo de su ensoñación.

    -Por supuesto-respondió Harry sin despegar aún la vista de los perfectos rasgos del castaño.

    -Pues vas a conocer el mejor restaurante italiano de Londres-contestó el mayor-. Te va a encantar la comida de allí.

    Harry asintió en silencio y se dejó llevar.

Magic (Larry Stylinson) {TERMINADA}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora