#Ian Treinta minutos y nada más, eso es lo que faltaba para que comience todo, mis padres habían llegado dos horas antes, mi madre estaba tan preocupada que el tiempo que nos dieron juntos no dejaba de decirme que todo estaría bien, cosas de madres, dijo que mis tíos estaban en el salón para presenciar todo y que me deseaban su suerte, no lo creía, ellos siempre me encontrarán culpable de lo sucedido con María y ahora más que nunca estarán felices de demostrar que siempre fui un caso pérdido.
Sentado a un costado siendo vigilado por un guardia me sentía un completo idiota, mis ganas de salir de aquí eran inmensas, sólo quería volver al trabajo estresante que tenía, era mil veces mejor que este lugar, sonreí levemente al ver a mi amigo entrar por la puerta, quiso saludarme pero no lo dejaron hacerlo, me indicó con la cabeza que nos veríamos en la corte y con el dedo pulgar hacía arriba me dió fuerzas tratando de decirme que todo estaría bien, sin embargo mi respiración se hizo pesada al no ver a Nina entrar por esa puerta junto a él, no la culpo, seguro tenía varias cosas que hacer, pasar el día con su familia o amigos, al fin y al cabo yo sólo era su jefe en una compañía donde ella trabaja, nada especial.
Ya era hora, el guardia me tomó del brazo y me levantè sin ánimos, con un suspiro seguí sus pasos cerrando mis ojos por un momento, la necesidad de voltearme hizo que deteniera mi paso a la vez que el oficial me daba una mirada impaciente, mi aliento volvió y mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente al ver esa cabellera marrón y esos ojos que tanto me gustaban, no eran del color más llamativo del mundo pero para mi eran los más hermosos que pudieran existir.
-Lo siento, tuve algunos problemas_habló jadeando_¿aún puedo entrar, no?_su mirada se posó en la mia por un corto tiempo para luego observar al guardia. -Apúrese_contestó seco y señaló la otra puerta. -¡Gracias!_dió unos pasos con los dedos entrelazados, sonreí, esa manía de juntar sus manos en momentos de crisis no se le quitaría nunca_todo saldrá bien_se volteó a mi dirección antes de cerrar la puerta, y yo le creí.
Ingresamos por la entrada principal divisando a varias personas sentadas en los puestos de arriba, el juez en la tarima y mi abogado en un escritorio un poco más apartado, el guardia me soltó al dirigirme a mi luga, pero luego volvió a quedar a un costado de mi respectivo asiento. La corte comenzó sin embargo ya no estaba tan angustiado como horas atrás, ver a Dobrev me transmitía paz, incluso aunque estuviera a metros de distancia.
'Inocente' ; al oír esa palabra volví a sentirme libre, las personas que estaban se levantaron y comenzaron a salir, menos mis padres, William y Nina que se quedaron esperando. Me levanté y fui hacia ellos, mi madre muy apresuradamente corrió hacia mi dándome un abrazo lleno de lágrimas que mojaban mi camisa, con una sonrisa se apartó y se envolvió en los brazos de mi padre que con un movimiento me señaló que la llevaría a respirar, sólo moví la cabeza asintiendo.
La cara de William delataba lo feliz que estaba, con sus comisuras elevadas palmeó mi espalda y luego me dió un golpe con su puño en el hombro, lo empujé de broma para luego darnos un abrazo, no era mi forma de ser pero estaba contento así que no importaba.
-Ya estás de vuelta, Halder_nos separamos_por una parte es divertido, la otra no tanto_no entendí exactamente lo que quiso decir con eso ya que estaba mirando a Nina que se encontraba en silencio a un costado de William, muy pensativa. -Si_musité. -¿Si qué cosa?_fijé mi vista en mi amigo que estaba con el ceño fruncido esperando mi respuesta que no había tenido sentido. -Nada_negué_¿estás bien, Nina?_la miré preocupado, subió la vista encontrándose con la mia y asintió dando una leve sonrisa que no me convenció del todo, la había visto en la compañía siempre contenta y con mucha energía para dar, definitivamente algo andaba mal pero de todas formas acepté su respuesta. -Si, señor, estoy muy feliz por usted, felicidades_se acomodó el bolso nerviosa. -Gracias, Nina. Me rindo con lo de Ian, creo nunca dejarás de decirme señor_sonreí observándola. -Es difícil_contuvo su risa sin embargo en sus labios se formó una sonrisa que me hizo reír a mi también.
Cómo no hacerlo si sólo al mirarla me transmitía tranquilidad, negarse a su hermosa sonrisa era un pecado.
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-Bien bien_interrumpió William_¿fiesta hoy en mi casa, a las 21:30? -Sólo por hoy_lo apunté, iba a preguntárselo a Dobrev pero no quería causar malas impresiones. -¿Vienes, Nina?_William la rodeó con sus brazos_tengo amigos sexys. -No puedo_hizo una mueca_gracias igual, ¿sexys, miras a tus amigos? -No lo hago, pero todo lo que me rodea lo es. Piénsalo, nos vemos_besó su mejilla y se dió media vuelta_sè puntual, Halder_gritó antes de desaparecer. -¿Te soy sincero?, no sé cómo William llegó a ser mi mejor amigo_me encogí de hombros_somos muy diferentes, en todo. -De seguro es por eso, todos necesitamos a alguien dispar_deslizó sus manos por la remera negra que tenía y se quedó ahí, mirando sus pies que se movían al ritmo de una canción inexistente. -Nina_la llamé e inmediatamente sus ojos me observaron haciéndome recordar las veces en la oficina que venía con un milkshake y lo dejaba en mi escritorio para luego marcharse, siempre atenta. -¿Si, señor?_y aunque estuviese mirándome su mirada estaba perdida, desería saber que sucedía pero no éramos amigos, no podía ayudarla aunque fuera lo que mas quisiera en este momento. -Quería agradecerte por todo, por venir a darme tu apoyo, eres ejemplar, Dobrev_me acerqué a ella, tenía ganas de besarla, no sé lo que sucedía en mi interior pero la necesidad de tener sus labios pegados a los mios eran tan fuertes que si no me marchaba ahora mismo terminaría por hacerlo, suspiré para relajarme, sin embargo fue en vano, y tampoco tenía la voluntad para irme. -No es..._negó, no podía dejar de mirarla, juro por todo lo que haya en este mundo que sus labios eran irresistibles, me incliné hacia ella y la tomé del rostro, no sabía si sería o no correspondido pero de todas formas lo hice, junté mis labios con los de ella uniéndolos en un beso, con un pequeño sobresalto Nina quedó inmóvil, imaginé que se apartaría pero en cambio sus manos fueron a mis mejillas aceptando el beso. Era la mejor sensación del mundo, tenerla aquí conmigo. Nos separamos haciendo que nuestras miradas se unieran, sus bellos ojos me miraron, estaban aguados, posé una mano en su mejilla y susurré.
No sabía lo que sucedía en esa cabeza suya, pero sea lo que sea yo estaría para ella.
-Todo está bien, Nina, tú lo dijiste_sonreí para ella, sólo asintió_¿te encuentras bien?, hace un rato estabas un poco distraída. -Sólo estaba preocupada_se apartó un poco. -¿Por qué?_inquirí. -Por ti. -Ya estoy libre_abrí los brazos invitándola a entrar. -Ya estás libre_asintió_yo únicamente deseaba que salieras de aquí, es horrible. -¿No vas a abrazarme, Dobrev?_enarqué una ceja. -Es raro_frunció los labios_esto_nos apuntó. -No lo es, mira_suavemente le agarré los brazos y volví a besarla_¿lo ves?_dije abrazándola_¿puedo decirte lo hermosa que eres? -¿Y puedo yo decirte lo hermoso que son tus ojos?
Pd: les agradecería si pudieran pasar por mi nueva novela Enigmatic green ♡ Les va a encantar, lo prometo.