La leyenda del Hilo Rojo nos dice que puede estirarse y contraerse, pero jamás romperse.
¿Que sucede cuando eso pasa?
Hayley es una paramedico, tiene una vida feliz, junto a su familia, amigos y su novio.
Un suceso trágico hace que ese hilo se rom...
-Hola, hola bella durmiente. Dijo Jack antes de besarme. - ¿Que soñabas?. - El día que nos conocimos. Me frotaba los ojos ojos para despertar bien. - Oh ese hermoso día, hace casi cuatro años. - Si, es increíble. Me acerqué a el y lo abracé,esto es tan mágico, después de todo lo que hemos pasado bueno y malo seguimos aquí no puedo desear otra cosa que estar con el para siempre.
Pero tengo que volver a la realidad e irme a trabajar hoy toca turno en la noche y mi favorito. Jack casi siempre me trae al trabajo y lo agradezco. Llegó a mi lugar pero antes tengo que enfrentarme a Cassandra, ella es como nuestra supervisora. Somos 8 paramedicos en equipos de 2, está Anna una chica taciturna y muy pálida ella hace pareja con Javi un chico con raíces latinas es muy guapo y alegre es la chispa del grupo. También está Linda una bella cubana, envidio sus curvas ella es mi mejor amiga, su compañero es Lou el tópico de un norteamericano. Jessica es una pequeña rubia muy linda, su compañero es Adrien un chico callado es como la versión femenina de Anna pero cuando habla dice cosas ciertas y un poco extrañas. Mi compañero es Max un señor con el cabello un poco canoso,es un gran amigo además de que me trata como si fuera su hija.
- Vaya, para variar estas en la luna otra vez. Dijo Cassandra, me odia y hay una razón ella y Jack fueron juntos en unas clases y obviamente ella se enamoró de él. Jack le dijo que salía con alguien (yo) y Cassandra lo empezó a evitar.
Hasta ese momento en que me recomendaron a este hospital y descubrió que yo era la que se interponía entre ella y Jack.
Y según sus palabras yo soy tan poca cosa para alguien como Jack, y ella tiene clase y estilo yo sobro y va a hacer lo imposible por separarnos. Sí y mientras les cuento esto pongo los ojos en blanco. - Si, y eso a ti que te importa. - Mucho, pequeña duende por que si haces mal tu trabajo yo también salgo perjudicada. - Pues explícamelo por que según yo, tu solo nos pasas los llamados y ya. Un grandioso trabajo. Dije resaltando lo ultimo. - Pequeña insolente. - Ahora si me disculpas voy a firmar mi hora de llegada. La miré y sonreí. Amo enojarla. - Hola chicos. - Hola Hay. Dijo Linda y me abrazó. - Lista para salvar el mundo. Wow ella y su actitud, no se como lo hace soñar tan fácil. Por eso la adoro.
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La noche transcurría Anna y Javi fueron llamados al parecer un accidente de motocicleta y si surge otro accidente Max y yo seremos llamados. Y pasó... Después del llamado llegamos y me fui a cambiar,no me gusta estar llena de sangre, afortunadamente todo salió bien. Ya con un uniforme limpió salí a comprar algo en una de las maquinas expendedoras, reinaba el silencio en el hospital. Y mi paquete de galletas se había atorado en la máquina. - Grandioso, esto es lo que me faltaba. Gruñí y golpeé la mugrosa máquina. - Esa no es manera de tratar las cosas del hospital. Dijo alguien detrás de mi oreja. Y provocandome un mini infarto, bueno al menos estoy en un hospital. Volteé y ahí estaba el doctor Sheppard, seguía sonriendo. Para ser un Doctor tan afamado por su eficiencia y su físico, hay que reconocerlo se cae de guapo. Es un completo imbécil y yo soy blanco de sus bromas como esta. - Lo Lo siento Doctor es solo que que... Y las palabras fallan en el peor momento¿no?. Por que eso le dio pie para acercarse a mi y acorralarme, siempre lo supe el quería tener algo conmigo y con todas las demás.. - Ha sido una noche dura y esta estúpida maquina no me quiere dar mis galletas. Me safe de él y lo rodeé, hizo una mueca pero la compuso enseguida. - Si, lo entiendo. Sacó una moneda y la metió en la maquina y solo así mis galletas fueron liberadas. - Toma. Me las tendió y las acepté. - Gracias doctor. - Bueno esto muy agradable pero tengo que seguir con mi ronda. Quiso tomar mi mano, pero la quité. Me miró y me sonrío. - Un buen Día de estos señorita Bellamy usted me aceptará y dejará a ese hombre rubio. - Ja ja ja pues soñar está bien Doctor pero eso solo lo piensa usted. - Touche bella dama. Me miró divertido y se fue, una cosa menos con la que tratar al menos ya puedo comer mis galletas y mordí una.