Vienticinco

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— Cuando tomas los supresores dejas de oler — Harry murmuró contra el pelo de su omega mientras este pasaba el supresor bebiendo de un vaso con agua.

— Es eso o un bebé dentro de mi — Louis soltó una pequeña risa tonta mientras dejaba el vaso de vidrio sobre el mueble de madera y se volteaba para abrazar a Harry por el cuello.

— No me importaría tener un bebé contigo — El alfa afirmó en su oído dejando un pequeño dulce beso en su mejilla. Y era la verdad, no le importaría tener a su omega embarazado quejandose de todo y comiendo cualquier cosa a su alcance, con sus pies hinchados y su estómago grande. Tampoco le importaría un pequeño o una pequeña bebé con los hermosos ojos de su omega, o su sonrisa, ni tampoco le importaría tener que cambiar pañales solo para ver a su omega sonreír. Solo que aún no era tiempo, quería vivir antes de formar una familia, tener momentos a solas con su omega y disfrutarlos para después contar esas historias a sus pequeños antes de dormir.

— A mi tampoco, pero la verdad prefiero esperar — Le sonrió besando la mejilla del mayor de vuelta, parandose sobre la punta se sus pies y sintiéndose tremendamente pequeño y delicado al lado de su alfa.

— Bueno, yo voy a embarazar a mi omega cuando el quiera, por que la verdad es que cuando estoy con el siempre traigo el mandil puesto.

Louis mostró una sonrisa enorme, haciendo a Harry sentirse en las nubes. No podía pedir nada más teniendo a ese omega tan bonito abrazado a el.

— ¿Qué quieres decir con eso, macho alfa? — Louis bromeó. El ojiverde le dio una expresión de fingido resentimiento.

— Que mi omega es golpeador — Hizo un pequeño puchero que Louis besó casi al instante, y Harry sonrió, por que no había nada mejor que los besos de su omega.

— Mentiroso, sería incapaz de golpear a este cachorrito alfa.

— Yo soy un macho — Gruñó juguetón contra el cuello del omega — Tu eres mi gatito bebé.

— ¿Meow? — Dijo mirándolo a los ojos, causando que el alfa soltara un pequeño sonido lleno de ternura hacia el menor.

— Soy tan afortunado de que seas mi omega, bebé — Tomó su cara para acercarse a sus labios finos y así plantar un beso en sus finos y deliciosos labios. El contacto fue interrumpido, ya que alguien se había dignado a abrira puerta en ese momento tan íntimo y especial.

— ¡Li! Ya te dije que toques ma puerta antes de entrar — Harry la regaño aún sin despegar sus manos del pequeño omega, el cual estaba sonriendo a la pequeña rubia.

— Hola, Lilia ¿cómo estas estás? — Louis saludó sonriente.

— ¡Bien! — Exclamó en respuesta. Harry la miró con seriedad, levantó una ceja — Lou ¿te ha gustado el suéter que te hice?

Levantó sus grandes azules ojos hacia Louis, quien le sonrió mirándola de vuelta y aún con la mano de Harry alrededor de la cintura posesivamente.

— El que te regalé, mi amor — Harry le recordó y Louis asintió rápidamente.

— ¡Claro! Me ha encantado, Li.

— Sé que te queda muy grande, Lou, pero mi hermano feo aquí presente, me dijo que lo hiciera de su talla — Su sonrisa se parecía tanto a la de Harry, hermosas ambas, por supuesto, pero sin embargo, la sonrisa de su alfa era la más hermosa de todas.

— Por que mi omega debe tener algo que le recuerde a su alfa — El rizado murmuró para después besarle la mejilla ruidosamente. Louis inhaló el perfume de Harry, el cual estaba impregnado en el aire, le encantaba, y más si tenía los dedos largos de el ojiverde apretando su cintura posesivamente.

Blue eyes (omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora