Capítulo 23: "Superar"

3 0 1
                                        

"Superar no es no mirar atrás, sino mirar y no querer volver." Lo he dicho, y lo mantengo. Llevo una semana con un registro impecable, charlas, pesajes, comportamiento, me siento bien, me siento viva.

Me dejan usar un celular que me regaló mi hermana. En él hablo con Lucas, Cande, mi familia, y leo los antiguos mensajes de Gonzalo. Recuerdo cuando solía decir que era mi fan N| 1 por mis frases, mi forma de pensar, era una especie de "filosofa", siempre se me dibujaba una sonrisa en el rostro, hasta hoy – sonriendo – que al recordarlo, vuelvo a reír. Pero también, en esos mensajes, están los "vistos", las respuestas silenciosas, la falsa comprensión, los "tkm" que no me dejaban dormir, las comparaciones, el dolor, la confusión, las lágrimas, las risas, todo. Él está en todo.

Gonzalo sin saberlo contribuía a mi dolor, sin querer, me metía en la mente la definición de perfección... lo contrario a mí, al igual que mi familia, sus "chistes" me hacían llorar, creo que era víctima de una especie de bullying familiar, nada de lo que hacía, decía, o era, lo aceptaban. Callarme. Ese fue mi gran error, pero más todavía no refugiarme en algo que me haga bien, una buena catarsis, algo que me devuelva una sonrisa verdadera, callé, no me expresé, no importa si era o no era con palabras, si los demás lo veían o no, el caso es que no debí dañarme más de lo que estaba, sin darme cuenta estaba haciendo que lo que yo pensaba que era una solución, me genere más problemas, más dolor. Era una adicta. Porque una adicción no solo es alcohol, o drogas, es algo que no puedes dejar, y mi alma se hizo adicta a la solución que yo le impuse.

Pensar en lo que fui duele, no puedo ser una piedra, pienso en lo que soy... una ex adicta a las soluciones rápidas, una bulímica en recuperación – suspirando – soy Tania. Y nunca pensé que iba a aceptar lo que soy. Aunque esto es hoy, puedo asegurar que las cosas serán distintas en un mañana. Sé que volveré a tropezarme, pero también volveré a caminar firmemente.

Lo superé... o algo así. Mi vida cambio mucho, y lo que antes me dolía, ahora me causa gracia, aunque un poco de melancolía. Nunca creí en eso de "lo que hoy duele, mañana te hará reír" o, "lo que no te mata te fortalece", todas esas frases estúpidas que te dicen para que no te sientas más miserable, pero... lo eres aún más.

En fin, no estoy feliz como una niña de cinco años cuando canta su canción preferida, pero digamos que despierto contenta cada mañana, y ya no guardo rencor ni odio, pienso en Gonzalo queriendo lo mejor para él, para los dos, y recuerdo nuestros lindos momentos, risas, mensajes, con el amor que algún día sentí.

Y... si hablamos de mi salud, no puedo negar que me va a costar "curarme", que ni siquiera lo lograré, sé que no todo es color de rosa. Una vez Demi Lovato dijo: "nunca puedes estar curado, es una batalla día a día", y hoy, lo entiendo. No puedo asegurar, y menos sabiendo que no va a ser así, que no voy a vomitar, o cortarme después del tratamiento, pero por ahora, sólo pienso en respirar profundo, calmarme, ver hacia atrás y caminar hacia delante, amar... estar bien.

- ¡Tania arriba! Tenés un lindo día, con preparativos para tus quince – entrando a mi cuarto con una caja

- ¡ay! Hola Vale ¿Qué es todo eso?

- Suvenires, vestidos, centros de mesas. Dale, que vamos a preparar todo. Pero igual, apurate porque a las once tengo que visitar más pacientes

- Ok – sentándome en la cama – y después me decís a mí que no te cambie – sonriendo.

LA MEJOR VERSION DE MI MISMADonde viven las historias. Descúbrelo ahora