Lucila tocó la puerta del cuarto de Tania, una, y nadie atendió, dos y tampoco salió ni se escuchó alguien. Era día de la charla "encontrar la cura", por lo tanto necesitaba ir a buscarla. La consejera entró y la vio... sus ojos estaban cerrados, su mano izquierda estaba cerrada y la derecha abierta. Asustada, gritó con desesperación:
- ¡ayuda! Tania no despierta, ¡Ayuda! – movió a Tania, la cargó y la llevó a una silla - ¡despertate! – dándole palmadas en sui cara -¡Ayuda!
Valeria llegó al cuarto y descubrió algo... La joven tenía una gran marca en su brazo izquierdo aterrada miró hacia la cama, donde halló la tijera con sangre. Rápido corrió a Lucila y tomó su pulso. Seguía viva, pero por alguna razón no despertaba. La tomó y la llevó a enfermería
- ¿qué le pasó?- dijo la enfermera
- ¡no sé! La encontramos inconsciente
- Parece como si le hubiese tocado una vena, pero ella va estar bien, no corre riesgo, es solo cuestión de un par de horas.
Pasaron tres inquietantes horas. Decidieron no comentarlo con nadie, ya se mejoraría
- ¿y? – preguntó alarmada cuando la enfermera salió del cuarto.
- Despertó – Valeria sonrió
- ¡Gracias a Dios! ¿puedo entrar? – dijo vale ansiosa parándose
Golpeó la puerta y a continuación entro...
- Hola... - sentándose en la silla, al lado de la camilla
- Hola vale – regalándome una sonrisa
- ¿cómo est...
- Perdón – dijo interrumpiéndola
- ¿Qué?
- Te traté mal. Perdón. La cosa fue con Lucas y...
- Está bien que reconozcas que estuviste mal, pero es común que te pongas nerviosa, que te den brotes, el mal humor, pero ese no es el tema... ¿Qué hiciste?
- No entiendo. No sé
- ¿sabés que te hiciste?
- Que haya dos personas en mí no significa que pierda la conciencia.
- Exactamente eso provocaste. Te tocaste una vena. Estuviste más de cinco horas inconsciente Tania. Te pudiste haber muerto.
- Por favor, no le cuentes a nadie ¿Quién sabe? ¿a quienes les dijiste?
- Uno, yo no te encontré, fue Lucila
- ¿y ella a quien le contó?
- Pidió ayuda, llegué yo y fuimos a la enfermería
- ¿y?
- Le dije a Arenas que no armara un informe, basta con que lo sepamos yo, Lucila, el equipo médico, él, y sobre todo vos.
- Gracias
- No hay de qué. Pero tenés que decirme que pasó. Por favor, podrías haberte quedado inconsciente toda la vida, sabés a lo que me refiero
- No quiero hablar- mirando para un costado
- ¿ah, no? Mirá que loco, yo tengo muchas ganas de hablar
- Valeria, no tenés que hacer esto.
- No, tenés razón. Tengo otro lugar para buscar palabras – levantándose
- ¡Valeria! ¿A dónde vas? – gritó mientras la ayudante estaba dirigiéndose a la puerta
- A tu cuarto – cerró la puerta y fue camino al dormitorio.
Miró para todos lados, revolvió los cajones y encontró gasas en la mesa de luz. Revolvió la cama, bajó y revisó. Debajo del lecho encontró el cuaderno...
"mi estado de ánimo ha estado cambiando. No quiero que los demás me teman, como lo hago yo, pero tampoco quiero que tengan lástima de donde estoy, que tengan lastima de lo que soy. Odio eso, y odio como reacciono. Yo estoy mal, ni Lucas, ni Valeria. Soy yo. Todo, yo, lo malo. Y odio eso. Odio lo que soy, en lo que me convertí. No merezco nada. A estas instancias no merezco lo malo, ni lo bueno"
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LA MEJOR VERSION DE MI MISMA
JugendliteraturLA MEJOR VERSION DE MI MISMA cuenta la historia de Tania Álvarez, una adolescente de catorce años que lucha con problemas alimenticios y autolesiones. Es internada, donde las cosas no le van muy bien hasta que conoce a Valeria Piermarini, una ayuda...
