Capitulo 18

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-¿Quien es esa chica? Acaso...- Nico reconoció aquella voz detras de los árboles.

Rebeca volteo al mismo tiempo que Nico y vieron a la sorprendida Rebeca del pasado. La Rebeca actual le lanzó el collar a Nico y este corrió hacía la otra Rebeca. Busco con la mirada tratando de ver a Will pero no había rastro del chico. Segundos después una pequeña cabeza se asomo de entre los arbustos y Nico casi rompe en llanto. Todavía era una niño de cinco años pero aún así Nico vio aquellos ojos azules que lo hipnotizaba. El pequeño Will dio un paso hacía delante y una lagrima traicionera recorrió las mejillas de Nico. El hijo de Hades deseaba tomar al pequeño y llevárselo pero se limito a solo ver sus ojos. Sonrió al recordar aquel rubia cabellera. Hizo un movimiento con el collar y una burbuja apareció  en torno al pequeño y Rebeca. Antes de que la burbuja explotara unas palabras brotaron de la boca de Nico.

-Te amo- justo después de eso la burbuja estalló dejando a Nico con el corazón hecho pedazos.

Las palabras de una chica despejaron los pensamientos de Nico.

-¡Nico, apurate! ¡Urano se acerca hacía aca.- gritó Arabella.

Las tierra se movía como si estuviera ocurriendo un terremoto pero la verdad era que Urano se aproximaba dando grandes zancadas aplastando a monstruos y semidioses. Nico corrió con el collar en mano pero algo extraño sucedió: un enorme brazo hecho completamente de tierra emergió del suelo y derribó a Urano haciendolo caer boca abajo. Nico no sabía a que se debía eso hasta que Leo habló.

-¡Hasta este punto la cara de tierra esta de nuestro lado!- exclamó el hijo de Hefesto.

Nico lanzó el collar hacía Arabella y ella se lo puso. Conjuró unas palabras y el collar empezó a brillar de poder. La figura viscosa de Urano empezó a titilar y explotó dejando a todos cubiertos de polvos azules.

-¿Victoria?- pregunto Rebeca con los hombros encojidos.

-Nop.- contestó Dylan apuntando hacía Arabella.

La chica estaba muy mal. Tenía los ojos completamente negros y unas manchas azules empezarón a brotar de ella. Los doce semidioses volvieron a emitir una niebla que llenó la lanza de poder.

-Nico.... ¡Hazlo!- gritó Arabella con el rostro lleno de manchas azules.

Nico lanzó la lanza hacía Arabella la cual atravesó su estomago. Lo unico que se escucho fueron los gemidos de dolor de la chica. Nico estaba tan aturdido que se le había olvidado lanzar las cosas que abrirían el portal al Tártaro. Rebeca le arrebato los frascos y los estrello en el suelo cercas de Arabella. Un gran agujero se abrió y Arabella empezó a brillar... parecía estar a punto de estallar. Sus mirada se perdió y cayo al agujero que la conduciría al Tártaro.

-Me vengaré por esto...- tronó la voz de Urano.

El suelo se cerro y emitió unas ondas que se expandieron pulverizando a todos los monstruos que había en el campamento. Los semidioses lanzaron un grito de guerra y así fue como termino la guerra contra Urano. Todos felices, excepto...
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Ya había pasado una semana desde que la guerra había terminado. Los semidioses trabajaban arduamente en reconstruir el campamento pero eso tardaría como mínimo un año. La mayoría de las cabañas habían quedado destruidas y en las pocas que quedaron fue donde se hospedaban los semidioses. Extrañamente la cabaña de Hermes había quedado intacta, al igual que la de Apolo, Hefesto y la de Hipnos. Nico había decidido quedarse en la cabaña de Hermes por varias razones: 1) Normalmente los amigos de Leo se quedarían con el en la cabaña de Hefesto (eso incluye a Percy, Hazel, Rebeca...) y no quería ser molestado. 2) No quería recordar nada sobre Will así que la cabaña de Apolo no era una opción. 3) En la cabaña de Hipnos te da tanto sueño que no despertarías en 100 años, eso tampoco era una opción.
Así que eligió la de Hermes, como cuando recién llegas al campamento. Había montones de sacos para dormir regados por todo el suelo de la cabaña y cabe mencionar que la de Hermes era grande. Nico había decidido estar en el lugar más arrinconado y más oscuro de la cabaña, tanto que nadie notaba su presencia. Todos los días se la pasaba torturandose así mismo recordando a Will. Para el era doloroso pero necesario, Nico temía que algún día lo llegase a olvidar.

-¿Estas bien?- pregunto alguien que se acerco a Nico.

-No- contestó el hijo de Hades sin siquiera mirar de quien se trataba. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar y no quería que lo vieran en ese estado.

-Bueno... solo venía a decirte que yo y Dylan iremos a McDondald's. Pensaba que talvez quisieras acom...- empezó a decir Rebeca.

-No- volvió a decir Nico, aunque la propuesta de comer en McDonald's le parecía tentadora...aún asi, Nico no saldría si no era con Will cosa que nunca volvería a suceder.

-Okey...nos vemos- Rebeca le lanzo una ultima mirada preocupada y se fue de la mano junto con Dylan.

Nico se sentía mal al comportarse de esa manera con todos pero no es que estuviera lanzando flores y cajitas felices a todos después de haber perdido a lo que más amaba.

Pero lo que siempre se preguntaba Nico era: ¿Podrá algún día regresar a ver a Will?

Nico había intentado ir al palacio de Hades y pedirle que regresara a Will a la vida pero sus poderes habían dejado de funcionar después de la guerra, al igual que los otros once semidioses que fueron elegidos. El hijo de Hades cerró los ojos y se concentro por ultima vez, si no funcionaba significaba que se daría por vencido y se olvidaría de devolver a Will. Sentía un hormigueo por todo el cuerpo lo que le indicaba que talvez ya volvieron sus poderes. Presionó sus mandíbulas y desapareció.

-¡Ah, hijo! Te estaba esperando- dijo Hades.  

Futuro Inexplicable [Solangelo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora