Descendimos por las escaleras que conducían al sótano. El lugar estaba sumido en la oscuridad y el olor a polvo se colaba en mis pulmones, obligándome a toser mientras bajaba con cuidado.
—Lo siento — dijo Joseph sin voltear.
—No suelo traer a nadie aquí—
Accionó una palanca fijada a la pared y una luz tenue iluminó el espacio. El sótano no era lo que esperaba, no habían cajas viejas ni objetos olvidados, sino un lugar ordenado y protegido. Caminó hasta una puerta de metal y la abrió con unas llaves que llevaba consigo. El chirrido resonó en el silencio.
Dentro había una pequeña biblioteca, libros antiguos acomodados con precisión, un escritorio al fondo con una lámpara encendida y un sillón que parecía haber sido usado muchas veces.
—¿Todo esto… es tuyo?— pregunté en voz baja mientras observaba fascinante el lugar.
Joseph asintió despacio.
—Aquí guardo lo que no debe estar al alcance de cualquiera—
Avanzó hacia una de las estanterías y sacó un libro grueso, de tapas negras, estaba un poco gastada por el tiempo. Tenía una pequeña cerradura sin candado. Lo sostuvo unos segundos antes de dejarlo caer sobre el escritorio, el golpe seco me hizo estremecer.
—Cuando estuvimos en la casa de Cherley— dijo mientras abría el libro. —Pudiste notar que no miraba el cuerpo. Observaba el lugar, las marcas, buscaba patrones— Me acerqué despacio, mis ojos se clavaron en la página abierta. Había símbolos escritos en un idioma que no reconocía y en el centro, dos figuras idénticas, dos “S” en forma de rayo.
—Eso… — tragué saliva —yo las vi. En su cuerpo, y antes en otros lugares—
Joseph levantó la vista hacia mí mostrándose serio, pero sin dureza.
—No es una casualidad—
—Entonces dime qué es — pedí sintiendo cómo el cansancio y el miedo me oprimían el pecho.
Joseph cerró el libro con cuidado, como si medir cada gesto fuera importante. Se acercó a mí, no invadiendo mi espacio, pero lo suficiente para que su presencia se sintiera firme.
—Es una señal de invocación— dijo al fin. —es antigua y está prohibida. Ellos la utilizan para canalizar energías oscuras...—
Mi estómago se revolvió.
—¿Y por qué estaba en ella?— susurré—¿Por qué Cheryl?—
Sus ojos verdes bajaron un instante como si la respuesta fuera pesada incluso para él, o quizás... para mi.
—Porque necesitaban llamar tu atención— respondió. —porque aún no pueden tocarte directamente—
El silencio cayó entre nosotros, y entonces sentí un frío recorrerme la espalda. Quise negarme a creerlo, pero lo que acababa de insinúa, era mucho peor de lo que pensaba.
—Joseph…— murmuré sintiendo mi voz quebrarse. —¿todo esto tiene que ver conmigo y el poder que dices que poseo?—
No respondió de inmediato. Extendió una mano y apoyó sus dedos con suavidad sobre mi espalda, un gesto simple y humano, que cargaba todo el peso de la culpa en mis hombros.
—me temo que sí— dijo al fin. —Pero mientras ese collar siga contigo no estarás sola. Ni te convertirás en la marioneta que ellos esperan que seas— sus manos fueron a mia hombros y ese tacto, simple y suave me hizo estremecer, jadee queriendo no llorar.
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Arcángel
ParanormalneEn un mundo donde lo místico es irreal y lo paranormal se convierte en locura, Katherine Felming una joven mujer quien recién empieza su nueva vida en Cambridge descubre que nada es lo que parece y las personas no son quienes pensó que eran. Tras co...
