Sher, Bea y yo intentábamos disfrutar de una tarde de compras, aunque mi mente no dejaba de dar vueltas a todo lo que había pasado últimamente. La sensación de que algo acechaba siempre estaba ahí, susurrando en cada esquina de mi conciencia. Incluso si Joseph decía que me protegería, el no saber de qué me protegía es lo que hacia sentir desnuda y vulnerable
—Eres toda una Casanova — bromea Sher, observando las velas aromáticas en la estantería mientras comentaba la historia de cómo Bea había intentado acercarse a Alexander sin éxito.
—No soy la única —respondió Bea, bailando con emoción, y ambas nos miramos esperando que continuara. Entonces soltó la bomba.
—Cat durmió con otro chico—
Abrí los ojos como platos y sentí un ligero brinco en el corazón.
—¿Qué? —preguntamos Sher y yo al unísono, sin poder procesar la noticia. De la que me acabo de enterar sobre mi misma. Shel me voltea a ver con algo de molestia por haberle contado la tontería que Bea estaba alegando.
—No me vas a creer lo guapo que es… y considerando los rasguños que tenía en el hombro, sí que la hizo gozar—canturreó Bea, con una sonrisa perversa mientras levantaba las cejas hacia mí.
—¡Beatriz! —grité, sonrojada, mientras me defendía —No me acosté con él. Por Dios–
—Claro— respondió Sheryl de forma sarcástica, cruzando los brazos mientras sonreía, y yo solo podía mirarlas, preguntándome si en serio ambas estaban locas. —¿acaso ya superaste a James?— mencionó desviando la atención de la conversación a algo que también me inquietaba.
—yo no... —
—¿y como porqué tendría cat qué hacerle lutos a ese mentiroso, él la abandonó— Siento un vacío punzante al darme cuenta de que lo que dijo Beatriz es justo lo que estuve evitando toda mi vida. Mi mirada bajó y Sher casi se la traga con la mirada. Golpeando su hombro. —Ay no... Cat no quise decir eso—
—si tranquila— pero mi sonrisa se habia apagado. Quisiera culparle sin preguntarme si hice algo mal, si mi vida siempre va a estar marcada por el abandono. Desde pequeña aprendí a protegerme de esa sensación, a no depender de nadie, a levantar muros alrededor de mi corazón para que nadie pudiera lastimarme. Pero, a pesar de toda esa cautela, el hueco que deja James se siente como una grieta en mi interior que ni mi lógica ni mi autocontrol pueden llenar. Cada recuerdo de él, cada gesto o palabra, ahora parece una traición silenciosa que me deja temblando de impotencia.
—Bueno ya, no pensemos en eso— Bea me tocó el hombro y señaló hacia la entrada. Seguí su mirada y de repente, lo vi, Joseph caminando hacia nosotros. Lucía impecable, con jeans oscuros, camiseta blanca y el cabello perfectamente peinado. Mi corazón dio un vuelco. No podía evitar recordar la primera vez que lo vi, la misma calma perturbadora, el mismo aire de control. Solo se veía diferente... Menos humano.
—Joseph— alcé la voz, aclarando la garganta antes de presentarlo a mis amigos —Ella es Sher, su novio Graham es el que esta por allá, y ya conoces a Beatriz—
—mierda amiga— Sher baja la mirada de forma timida mostrando una sonrisa amplia, bajó y el comentario salio de su boca de forma mas perversa posible, ella y Beatriz se hacían toquecitos cómplices.
—te lo dije— Bea le respondio en voz baja.
—¿también necesito guardaespaldas en la plaza?— Caminamos unos pasos para quedar a suficiente distancia. —¿Qué parte de la que no quiero que me sigas no entendiste?— me quejé. No me molestaba tenerlo cerca, pero su insistencia en estar a mi lado sin decirme sus razones me incomodaba profundamente.
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Arcángel
ParanormalEn un mundo donde lo místico es irreal y lo paranormal se convierte en locura, Katherine Felming una joven mujer quien recién empieza su nueva vida en Cambridge descubre que nada es lo que parece y las personas no son quienes pensó que eran. Tras co...
