Capitulo 4| Sueño despierta acaso?

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La luz entró por las cortinas entreabiertas la mañana sigiiente. Era suave y cálida, como una caricia en verano. Parpadeé lentamente viendo el techo de mi habitación.

El mismo de siempre…
Pero algo no estaba bien.

El calor a mi lado y un brazo cruzado sobre mi cintura. El perfume y la respiración profunda que parecía romper el silencio de la mañana.

James.

Tragué saliva y cerré los ojos de nuevo, como si con eso pudiera borrar la escena. Como si al no verlo, pudiera convencerme de que no sucedió. Pero sí.
Mis piernas enredadas con las suyas.
El aire denso, la sábana mal puesta y ambos sin ropa.

Lo hicimos. Otra vez... Caí y ni siquiera supe cuando.

Me moví lentamente, separándome apenas, intentando torpemente no despertarlo. Pero él ya estaba medio despierto y su brazo no tardó en aferrarse un poco más fuerte a mi cintura como confirmación.

—Buenos días —murmuró la con voz rasposa, típico al despertar.

No respondí. Solo asentí con la garganta seca y una sonrisa suave qué no terminaba de llegar a mis pómulos. No tenía fuerzas para enfrentar el tema, ni siqiiera sabía si fue la necesidad o el miedo, la soledad hablando anoche por mí tal vez?

Me levanté sin decir nada y caminé desnuda hasta el baño, mi cuerpo se sentía sensible y la mente me ardia de pensamientos que no se ordenaban.

—¿Qué estoy haciendo?— El agua de la ducha no lavó la culpa, ni el desconcierto. Esa sensación de estar perdiendo algo de mí cada vez que dejo entrar a alguien que no puede (o no debe) quedarse, empezaba a hacerme sentir extraña... ¿será que me importa tanto James?

Cuando salí James ya estaba vistiéndose. Me miró por un segundo, pero no dijo nada, y yo tampoco lo hice... lo observé tomar sus cosas y sin mirarme salir de allí como cual cliente termina con la puta que escogió en el burdel de mala muerte que siempre está en la esquina.

No hubo promesas, no hubo ternura. Solo silencio, y eso... eso dolió más.

___

Más tarde de camino al trabajo senti el tráfico más pesado de lo normal, era un caos que no escuchaba porque mis pensamientos lo ahogaban todo.

James. ¿Por qué sigo permitiéndole esto?, ¿Por qué?, si cada vez que se va me siento más vacía, ¿es por él… o por lo que representa? 《La ilusión de no estar sola de que quizás al final, alguien se quede y no se marche

Pero eso no era lo único que mantenía mi cabeza dando vueltas en esperial. Las criaturas en mi casa, la ventana, la taza.
El hombre entre las sombras... todavía recuerdo cómo se movía, cómo apareció y desapareció como si fuera parte del viento. ¿Quién era? ¿Por qué me salvó?
Y más importante… ¿de qué que me salvó?, ¿que eran esas criaturas?

¿Acaso todo fue mi imaginación?

El mundo allá afuera seguía como si nada entre autos y gente caminando. Niños yendo a la escuela, el sol avanzando para todos... Pero yo tenía la certeza de que algo me estaba observando desde hace tiempo. No con pasos, si no con una presencia que no se deja ver pero si que se siente. He venido teniendo la misma sensación desde que soy una niña.

Todavía tengo ese recuerdo tan vivo en la piel.

Yo tenía ocho años la primera vez que pasó algo así frente a mi. Fue tiempo después de la separación asique papá ya se había ido hacía tiempo “por trabajo”, decía mamá, pero yo sabía que no volvería incluso en ese entonces. Las noches eran largas y frías, y el viento parecía hablar entre los árboles.

Arcángel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora