Capitulo 16 - el espacio en mi mente

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Joseph había desaparecido y por alguna razón no se me ocurrió aprovechar el momento para salir, pues recordaba aquella conversación con Liam y más aún recordaba que Marcus anda por ahí y lo último que deseo es volver a encontrarme con el. Por ello preferi esperar, incluso si eso significó morderme las uñas hasta hacerla añicos entre mis dientes.

Incluso observando la luna menguante, mi cabeza batallaba tratando de no pensar en lo que quizás esté pasando a mi alrededor, me era imposible considerando que ahora debo permanecer junto a personas qué no conozco. Por mi propia seguridad.

Quería quitarme el estrés de encima, necesitaba un respiro. Así que recorrí la habitación para adentrarme a la ducha y relajarme un poco, quite mi ropa dejándola apilada en el suelo, deje el agua tibia correr por mi cuerpo, dejando que por unos instantes mi mente se olvide de todo. Incluso del presente y el pasado, lastimosamente siendo presa de un futuro incierto.

salí a la habitación sacando mi pijama favorita de ceda en color blanco colocándolo sobre la cama. aprovechando que Joseph aún no estaba presente seque mi cuerpo sin la menor preocupación, observe el gran espejo a un lado de la cama topándome con sus ojos verdes sobre mi, di un respingo y cubrí nuevamente mi cuerpo con la velocidad que pude en ese instante.

Voltee a verle y este no hizo más que sonreír.

—privacidad ¿la conoces?—

Joseph se encogió de hombros y se adentró finalmente siendo perseguido por la atenta mirada de mis pupilas, se acercó al armario sacando de el un pantalón pijama y sabanas blancas, tan solo para salir sin decir nada, cerrando la puerta y dejándome con ligero espesor de rabia en el pecho. Alce ambas cejas dando por hecho que ya no entraría más pero para asegurarme me vestí lo más rápido que pude.

—Si necesitabas usar la habitación,  podías tocar la puerta. ¿O acaso tampoco puedo cambiarme sola?— apenas lo encontré sacándose la camiseta del cuerpo, quede con la boca seca. Su cuerpo estaba esculpido, era esbelto y musculoso, los tatuajes le dibujaba la piel cómo templo sagrado.


—Una diaculpa— Respondió como si hubiera leído mis pensamientos. Volteó buscando mi mirada, la cual curiosamente ya estaba puesta en su cuerpo, asique solo lo ignore, "una disculpa" dice... pedazo de idiota.

Me crucé de brazos mientras observaba cómo Liam desaparecía por el pasillo y cerraba la puerta de la habitación que se había adjudicado la noche anterior. El silencio que quedó detrás de él apenas duró unos segundos, porque el suave roce de tela me obligó a desviar la mirada hacia Joseph. Estaba extendiendo las sábanas sobre el sofá, con movimientos calculados, como si fuera lo más natural del mundo.

—¿Qué estás haciendo? —pregunté, aunque la respuesta era evidente.

—Mi cama —respondió sin levantar la vista.

Fruncí el ceño.
—¿acaso vas a dormir en el sofá? —No tenía sentido. Iba a dejar la comodidad de su habitación para dormir en el sofá. Ese mismo sofá en el que yo había pasado la noche anterior y que me había dejado la espalda hecha trizas.

Joseph soltó una breve risa sin humor.
—No creo que quieras que duerma a tu lado en la cama— Tenía razón, y a la vez no. No quería compartir cama con él, pero tampoco quería que durmiera como un mártir por mi culpa.
—Anda a descansar —ordenó, encendiendo la televisión y cambiando de canal como si el tema estuviera zanjado. Pero yo negué con la cabeza.

Arcángel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora