Capitulo 20 | Revelate

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-¡Katherine!-

Levanté la cabeza de golpe. Sheryl estaba frente a mí, extendiendo la mano, pidoendo ayuda, pero..
Su cuerpo era una silueta envuelta en fuego, la piel se le resquebrajába como madera seca, poco a poco se le hundian los ojos en cavidades negras desde donde escapaban brasas. Su boca se abría y cerraba sin emitir sonido, como si el fuego le hubiese robado incluso el derecho a gritar.

Retrocedí ahogada por el humo, mientras las paredes de la casa crujían y se doblaban como si respiraranhacia mi. El calor era insoportable y me quemaba los pulmones.

-¡No!- grité intentando correr hacia ella, hacia lo que quedaba de mi amiga. Pero un tirón violento en el brazo me detuvo.

-¡Katherine!- y la voz cambió. Ya no era Sher.

Giré la cabeza y vi a Joseph a unos pocos metros de distancia, rodeado por aquellas criaturas. Sus cuerpos se retorcían en ángulos antinaturales, con las extremidades demasiado largas, los rostros deformes sin rasgos definidos. Sus bocas se abrían mostrando filas interminables de dientes, y sus sombras parecían desprenderse del suelo para envolverlo a él y a mi.

Joseph luchaba, pero cada golpe parecía inútil. La espada en sus manos se volvía pesada, lenta, como si el aire mismo se negara a obedecerle.

-¡Katherine!- gritó otra vez con desesperación cuando las sombras empezaron a asfixiarme.

Quise moverme hacia él, pero mis pies se hundieron en el suelo que ahora era negro y viscoso. Algo me atrapó los tobillos. Eran manos, muchas de ellas.

-¡Katherine!-

Las voces se multiplicaron. Ya no se distinguia cuántos me llamaban. La voz de Cherley se mezcló con la de Joseph y con otras que no reconocía. Susurrando cosas que se colaban en mi cabeza como cuchillas.

-Katherine. No mires atrás... Es tu culpa... -

Me llevé las manos a los oídos gritando, llorando y negando, sintiendo que el fuego me alcanzaba.

-¡KATHERINE!- un último intento y finalmente abrí los ojos de golpe.

Me incorporé jadeando con el corazón golpeándome el pecho, como si quisiera escapar. El mundo tardó en acomodarse a mi alrededor, la habitación estaba oscura y silenciosa... pero era real.

Joseph estaba frente a mí con la mano sobre mi cuerpo, indicando que me estuvo intentando despertar, hasta haberlo conseguido.

Lo miré, y entonces lo recordé. Sus ojos volviéndose completamente blancos,
su cabello aclarando hasta volverse casi dorado, la espada de luz... la fuerza invisible que me lanzó sin tocarme.

El miedo me atravesó como un rayo.

Me moví por puro instinto, retrocediendo hasta chocar con la pared, mi cuerpo temblaba y mi respiración se descontroló.

-No...- susurré con la garganta cerrada mientras movía la pierna lejos de su agarre.

Joseph dio un paso hacia mí, pero para mí fue demasiado. Todo mi cuerpo gritaba peligro, porque ya no sabía si estaba despierta del todo o si la pesadilla solo había cambiado de forma y lugar.

Arcángel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora