Vigésima segunda parte: Spirit.

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Levanto la cabeza hacia las estrellas, se ven mucho mejor que en la placa A+, supongo que será por la poca contaminación.

- ¿No crees que las estrellas son preciosas? -me pregunta.

Me sorprendo ya que nunca pensé oír la palabra "preciosa" de la boca de Shane.

- Sí creo que lo son, es más, pienso que hay algo místico en ellas.

- Aquí hay una leyenda o mito -hace una pausa y me giro para verle la cara sin que él se de cuenta-. Cuando alguien fallece, su alma vuela hasta el cielo, después se concentra mucho y se convierte en una estrella, cuando esta persona cae en el olvido, la estrella desaparece.

- En realidad...

- ¿Perdona? No te he oído bien.

- Es una historia muy bonita -finalmente contesto.

Podía sacarle miles de fallos y contradicciones al relato de Shane, pero se le veía emocionado por creer en eso, al igual que creer en un dios. No quería ser yo la que aguara la fiesta.

- ¿Sabes dónde se ven mejor las estrellas?

- Nunca he estado aquí, por si no lo recuerdas.

Me coge de la mano y nos levantamos del banco.

- Es en el lago Monroe.

- En tu sitio favorito -recuerdo.

- ¿Como lo sabes? Nadie lo sabe -dice algo enfadado.

- Tranquilízate, me lo dijiste tú una vez que estábamos hablando mientras los otros tomaban la siesta.

 - No lo recuerdo.

Le sigo mientras pienso, "Qué tonta soy". Ahora pensará que soy una obsesionada que recuerda tonterías, cunado realmente no es así.

Pasamos por muchos árboles y arbustos pero al final llegamos al lugar.

- ¿Qué te parece? -pregunta mientras sonríe y mira mi expresión.

En este momento no está el arrogante y cínico Shane, uno emocionado e incluso algo infantil ha brotado de su interior.

 - Es magnífico.

No era un lago grande, no hacía falta girar la cabeza para ver su principio o final. Tampoco parecía tener algún animal viviendo en esas aguas. En la superficie se veía la luna llena reflejada, era realmente bonito.

- ¿Qué tal si nos tumbamos?

Los dos nos tumbamos cerca de la orilla del lago, mirando las estrellas. 

Por un momento olvido todo. Olvido que les estoy mintiendo a Shane y a su familia, olvido la muerte de Juliet, olvido mi compromiso con alguien que no me acuerdo ni de su nombre, olvido las discusiones con mi madre, olvido mi repentina sinceridad con Alice, olvido hasta el tiempo que llevo aquí y el tiempo que me falta para irme. Lo olvido todo, por primera vez mi mente está en blanco y aunque sea una sensación un poco perturbadora, al paso del tiempo se convierte en tranquilizadora.

- Aún no me has dicho por qué decidiste acabar con nuestras quedadas.

- Oh -suspiro.

No era capaz de decir algo más.

- ¿Piensas decirme una razón?

- ¿Puedo no decir nada?

- ¿Puedes no responder a mis preguntas con preguntas?

No entiendo por qué, pero esa frase que ha citado Shane, me suena.

- Eso lo he oído antes.

- Me lo dijiste tú una vez. ¿No lo recuerdas?

Spirit. [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora