Sarah seguía sin poder dormir. Cada vez que se metía en la cama, cientos de imágenes de la casa de Smith venían a su mente, buscaba y buscaba entre todas, pero seguía sin encontrar una pequeña traza, la chispa que detonase la solución de ese caso. Las imágenes iban y venían, su mente era como una gran pantalla táctil que manejaba a su antojo ampliando sectores, pasando a la siguiente, volviendo a la anterior… Nada. ¿Por qué? ¿Qué era lo que se le estaba escapando? Seguro que encontraba algún detalle perdido en alguna parte, una pared, un pequeño rincón, una puerta… al fin y al cabo también encontró una buena pista en la pata de la mesa del despacho… se sentía muy cansada… pensando en la grasa que encontró en la mesa del despacho, volvió a esa imagen, la mesa repleta de papeles, "contabilidad doméstica", recordó… bostezó de nuevo… la imagen iba y venía, las facturas empezaron a moverse, volaban convirtiéndose en mariposas, un resguardo de envío de USPS apareció de entre el resto convirtiéndose en una mariposa blanca, y el logo azul de la empresa de correos, se fueron transformando en dos grandes círculos, eran como ojos, unos ojos increíblemente bonitos, eran los ojos de Anthony, se dejo llevar por ellos, viajando entre la vigilia y el sueño, flotando dulcemente y quedándose dormida…
A las cinco y media de la mañana sonaba la alarma de Richard. Le costó reaccionar, ¿Por qué estaba tan cansado? Qué demonios... eran las cinco y media ¿Qué horas eran esas de sonar? Le preguntó vía telemática al despertador, se le debió ir el dedo cuando configuró la alarma… ¿Qué tenía que hacer hoy? De pronto su cuerpo, como accionado por un resorte, levantó su tronco y se quedó sentado en la cama… Se iba a Londres, con Kate. Miró a su lado. No estaba. ¿Dónde estaba? ¿No habría cambiado de opinión y habría ido a por el senador? Una punzada de dolor le atravesó el pecho, quedándose sin aire por segundos. ¿Se habría encaminado ella solita hacia su muerte? ¿Por qué se les ocurriría decir quien estaba detrás de todo? Saltó de la cama, tendría que llamar a Gates, le echaría una buena charla, le encomendó no separarse de ella ni un segundo… entró como una bala en el baño, abriendo la puerta descontroladamente, haciendo que esta se le escapase y chocase contra la pared, dando un golpe.
- Por Dios Richard, vas a despertar a todo el mundo ¿No eres capaz de aguantarte un poquito a que yo salga para hacer pipí? – le riño cariñosamente como si hablase con un bebé
- Te quiero Kate –dijo él abriendo la puerta de la ducha y cogiendo su cara para darle un beso.
- ¡Castle! ¡Fuera de mi ducha ahora mismo! – le gritó mientras le apuntaba con la alcachofa de la ducha empezaba a mojarle la cara y él tuvo que apartarse, el agua le entraba en los ojos y la boca.
- ¡Beckett! ¡Mira lo que estas haciendo, me estas empapando!
- Tú te lo has buscado, ¡he dicho fuera! – el la miró entornando los ojos y le arrebató la alcachofa de la ducha, volviendo a colocarla sobre el soporte mientras que el agua comenzaba a caer sobre el cuerpo de ella. En ese momento, dejándose llevar, la abrazó contra su cuerpo y la beso, el agua caía sobre sus caras. Y cuando ella empezó a corresponder el beso, él se separó dejándola con la boca abierta, dio un paso hacía atrás y salió cerrando tras de si la puerta y sonriendo sin que ella lo viese.
- Perdona- le dijo desde fuera- me asusté, pensaba que habías ido tras el gobernador…
Ella no estaba oyendo su explicación, su mente viajaba cegada por el deseo que acababa de despertar al contacto de sus pieles mojadas, y la confusión que le había causado él saliendo de allí cuando ella ya había bajado por completo su guardia.
Cuando salió del baño, él la esperaba en la cocina, con el café preparado. No se había molestado en cerrar su bata, y le veía la ropa interior mojada, al igual que su pelo. Ella no le dijo nada, aún estaba confundida. Él la sonrió como si no hubiese pasado nada, y apartándole el pelo de su cuello, deposito sabiamente un suave beso en su nuca.
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Y ahora ¿Que?
FanfictionRelato escrito a partir del capitulo 4x23. Una historia de como tuvieron que dejar New York y el apasionante viaje que realizaron
