Capítulo 32

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Una vez más ella despertaba prisionera entre los brazos y las piernas de Richard. Se dio la vuelta como pudo entre sus brazos para quedar frente a él que aún dormía profundamente. Acarició su cara muy despacio. Él le había dicho el día anterior que estaba cansado y debía de ser así, puesto que no se había despertado con su movimiento. Aún era de noche fuera, aún quedaba tiempo para que él siguiese durmiendo. Le encantaba mirarle. Su cara era de profunda paz. No pudo evitar acercar su cara y besarle superficialmente en los labios. El día de ayer había sido toda una sorpresa ¿Qué más era capaz de hacer Rick por ella?, recordó sonriendo el álbum de fotografías. Era increíble que hubiese pensado en eso. ¿De donde había salido ese hombre y como era posible que tras dos matrimonios y tantas relaciones aún estuviese soltero? Si en todas las relaciones que había tenido se había comportado así, como lo había estado haciendo con ella, no entendía como le podían haber dejado escapar. Desde luego ella no tenía esa intención. Su mente se nubló por un momento, quizá fuese él quien se aburría de todas las mujeres con las que había estado ¿lo haría también con ella?

Ella recordó sus anteriores relaciones. Nunca se había enamorado con tanta madurez como lo había hecho con él. Le admiraba desde que era adolescente, la conquistó desde el primer día que le vio en persona firmando autógrafos y se enamoró de él en aquella fiesta a la que ella fue para llevarle a comisaría, aunque en aquel momento no se había dado cuenta, ahora lo sabía y durante cuatro años había ido alimentando y consolidando ese amor, aunque entre medias hubiese tenido varias relaciones, no eran más que entretenimientos e intentos fallidos de olvido, y miedos, todos sus miedos.

Y ahí estaba él, abrazándola cada noche durante las dos últimas semanas, mimándola, adelantándose a todos sus deseos y caprichos ¿Qué podía hacer ella frente a aquel despliegue de medios por parte de él? Ella no tenía ni su fama, ni su dinero, ni sus contactos… ni él podría sentirse impresionado, ya lo tenía todo… ¿Qué podía hacer para demostrarle lo que sentía sin necesidad de hacerlo con nada material? No pudo resistirse y volvió a besarle

- Te amo Rick

El abrió los ojos sonriendo

- Extraña manía esa tuya de decirme cosas que quiero oír, sólo cuando estoy dormido.

Ella le cerró la boca con la suya.

- No estarías tan dormido si lo has oído. ¿Has descansado? Aún no es de día puedes seguir durmiendo.

- ¿Qué si he descansado? ¿Por qué lo preguntas pillina?

- Oh vamos, no seas bobo, ayer estabas muy cansado.

- Kate, venga ¡por un día que trabajes solo tú! …

Ella le dio un palmetazo en el pecho y él agarró su mano y buscó la otra, cogiendo ambas por las muñecas y girándose, obligándole a ella a tumbarse de espaldas y colocándose encima, inmovilizándola, subió sus manos sujetándolas sobre la almohada y pegando su nariz a la de ella le dijo:

- ¿Qué si he descansado? Compruébalo tu misma….

Un par de horas después, el reflejo de la luz sobre el mar se dibujaba en la pared de la habitación. Kate abrió los ojos y se descubrió durmiendo sobre el pecho de Richard. Por la ventana semi abierta entraba una cálida brisa. Se acomodó en su pecho, subiendo su cara y metiendo su nariz en el cuello de él, moviéndola y acariciándole con ella.

- Haga el calor que haga, la punta de tu nariz siempre está helada – le dijo él acariciando su cintura y cerrando su abrazo – me encanta que hagas eso.

- Buenos días señor Castle…

- Oh, es verdad… buenos días señora Castle – le dijo riendo y al ver como ella fruncía el ceño– hey hey yo no tuve la culpa en nada de eso yo reserve para dos a mi nombre, fueron ellos quienes dedujeron, soy inocente.

Y ahora ¿Que?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora