Finalmente, lo quisiera Richard Castle o no, amaneció un nuevo día en Londres. Domingo, de vacaciones y trabajando. Vaya día. No le apetecía en absoluto levantarse. Se sentía muy a gusto estando como estaba. Tenía entre sus brazos todo aquello que quería tener. Era un tipo con suerte. Era cierto que le había costado mucho tiempo llegar hasta este momento, pero … ¿Qué le faltaba ya en su vida?, tenía salud, tenía una estupenda familia, tenia dinero, fama, reconocimiento en su trabajo y ahora la tenía a ella, despacito, pasito a pasito conseguiría aún más de esa aún joven y frágil relación, porque lo quería todo de ella, y no pararía hasta conseguirlo. Paciencia no le faltaba.
No le apetecía levantarse, procuraba no moverse para no despertarla. Porque estaba seguro que en cuanto se moviese lo más mínimo, ella despertaría y le obligaría a levantarse e ir a trabajar. Esperaba que al menos pudiesen solucionar cuanto antes el caso que les habían asignado el día anterior y después pudiesen dedicarse a conocer Inglaterra. Ahora, después de la mutua confesión que se hicieron la noche anterior, no le importaba en absoluto trabajar con Hunt.
- Viendo esa sonrisa tuya, no quiero pensar que estará pasando por tu imaginación – le dijo ella
- Hola ¿Cuánto llevas despierta?
- Mmmmm momento, pero mmmmuficiente para ver tu cara – dijo estirándose
- Kat –le dijo sonriendo- eres toda una felina
- Y eso que aún no te he arañado…
- Arañar no, pero...
- Lo siento, no debí hacerlo – le dijo incorporándose sobre su brazo para mirarle desde más cerca – me sentí impotente y no supe contenerme ¿te hice daño?
- No. Supongo que me lo merecía… no debí decírtelo así – le dijo mirándola fijamente- al menos no me diste una paliza – se acercó para besarla
- Ganas me dieron...
- Adelantaríamos más si me dieses un listado de tus exnovios – ella le miró levantando las cejas – así no tendría que preguntarme contra quien debo luchar - explicó
- ¿No estarás hablando en serio verdad?
- Es un intento
- Pues has fracasado – zanjó- Si yo te pidiese lo mismo, podrías llenar uno de tus libros tan sólo con sus nombres…
- ¿Es eso realmente lo que piensas?
- Bueno, eso es lo que tú has hecho pensar a todo el mundo…
- Las apariencias engañan inspectora… parece mentira que no lo sepas – le dijo sonriendo pícaramente.
- No creo que sea ese tu caso…
- ¿Ah no?
- No
- ¿Qué pensaste sobre mí el primer día que me viste? – ella sonrió, aún no se lo diría
- ¿Cuándo aparecí en tu fiesta? – mintió, pues le había visto y hablado en otras ocasiones
- Si, y cuando me metiste a la sala de interrogatorios.. –lo dijo con una sonrisita de medio lado y poniendo voz socarrona.
- Que eras un completo arrogante, inmaduro y egocéntrico – contestó ella de inmediato.
- Y sin embargo estas a seis mil kilómetros de tu casa, metida en la cama conmigo… debí de gustarte ¿eh? – se ganó un manotazo en el pecho
- Y tú ¿Qué es lo que pensaste de mi?
- Que esa seguridad de poli dura se venia abajo cuando te ruborizabas y te ponías nerviosa al mirarte fijamente y soltarte un piropo, estaba claro que yo te gustaba y no ibas a demostrarlo fácilmente… - dijo con sinceridad – pero yo si tenia claro que no me rendiría hasta que lo hicieses, me llevase el tiempo que me llevase.
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Y ahora ¿Que?
FanfictionRelato escrito a partir del capitulo 4x23. Una historia de como tuvieron que dejar New York y el apasionante viaje que realizaron
