Capítulo 19

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De las peores cosas que podía temer, esta era una de ellas. Volaba por las calles en dirección a la casa de Ted Grady. Esperaba que él estuviese allí y que nadie se le adelantase. Y lo peor era no tener en quien confiar para que la apoyase, había llamado a Stevens y este no podía ayudarla, estaba justo en ese momento de camino a Washington, y las personas que podía enviarle, ya estaban a sus órdenes en Londres.

- Tendrás que hacerlo sola Victoria, o confiar en alguno de los tuyos. A veces hay que jugársela.

Maldita sea. Si Sarah tuviese más preparación… era la mejor para observar y encontrar pistas, pero como agente de campo le faltaba mucha experiencia. No le quedaba otra. Tenía que jugársela y confiar en él. Marcó su número.

- Vamos, vamos, responde…

- Espósito…

- Necesito su ayuda detective, y con urgencia – le dijo autoritariamente.

- ¿De que se trata? – Contestó el pensando en darle un buen corte a la primera de cambio.

- Tiene que confiar en mi, no tengo tiempo de explicaciones ahora

- Pero ¿Qué quiere de mí? – le insistió

- Necesito que me apoye ahora mismo, tengo a alguien con datos sobre el caso de la madre de Beckett, y necesito llegar antes de que lo hagan otros. Es un caso muy delicado, no puedo confiar en nadie más.

- Pues estoy suspendido, señor – le dijo esperando hacer daño

- Deje esa estupidez y vuele ¿tiene algún arma que pueda utilizar? No tengo tiempo para que pase por comisaría a por la reglamentaria.

- Si, tengo un arma.

Le dio la dirección y el nombre del periodista. Sabía que la palabra "Beckett" sería suficiente para hacerle reaccionar. Le insistió que esperase a que ella llegase.

Espósito llegaría en quince minutos a la dirección que le había dado Gates. ¿Por qué le llamaba a él y no a Ryan? Según le había dicho Ryan le tenía poniendo orden en el archivo. Cogió su arma y salió pitando. No podía perder más, ya estaba suspendido…

Sarah daba vueltas por su casa. Victoria le había dicho que esperase su llamada. No podía ayudarle más. Se sentía inútil, seguro que podría hacer algo más… ¿la llamaba de nuevo?

El francotirador había localizado la casa de Ted Grady, y revisaba con detalle la habitación que dedicaba al trabajo. Libros de pintura, de periodismo, recortes de prensa sobre exposiciones, guías de museos…. ¿Qué demonios tenía que ver este tío con Smith? Quizá estaba siguiendo una pista falta. Allí no había nada. Si esa chica, que resultó ser policía, había cogido ese recibo, tendría alguna razón ¿o no? Allí no veía nada. Mejor volver a por la chica y apretarla.

Gates llegó antes que Espósito, no iba a subir a la casa de Grady hasta que no estuviese allí. Pero podía indagar en los buzones para saber cual era el piso. Entró al portal y comenzó a examinarlos. Un joven de ventimuchos años entró un minuto después y la saludó. Gates se sintió incómoda y decidió que sería mejor esperar a Espósito en la calle… El chico se dirigió a un buzón y lo abrió para comprobar la correspondencia

- ¿Es usted Ted Grady?

- Si ¿quiere algo?

- NYPD- le dijo y le mostró su placa para que pudiese verla – puede que usted esté en peligro

- ¿Cómo? – dijo incrédulo

- Creemos que usted tiene en su poder cierta información relevante para la solución de un caso y creemos que la persona a quien perjudica esa información puede intentar arrebatársela por cualquier medio – Gates sacó su móvil, tenía que llamar a Espósito para ver donde estaba.

Y ahora ¿Que?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora