El aire me pegaba intensamente, porque a pesar de que había empezado la marcha hacía dos horas, había recorrido medio país corriendo. El viento de la fría Rusia en temporadas de año nuevo no me prohibía el paso, ya que a pesar de estar muerto, había algo que me motivaba. Evangeline estaba esperándome.
Camine seguro e impaciente al saber que la encontraría aguardando por mí en nuestro lugar secreto. Ese sitio apartado del castillo blanco que merodeaba en medio del bosque; justo en ese árbol frondoso el cual habíamos decidido que sería nuestro punto de reunión.
«¿Le gustará la sorpresa?», pensé al tomar la caja con más fuerza.
Inclusive para mí era aún extraño que comprase obsequios a una mujer humana, pero era cierto que algo en ella me atraía y no solo era su sangre. Su personalidad era diferente a la de las demás. Eso lo había notado tras unas semanas de verla.
Sus labios suaves y su cabello rubio me habían fascinado de una manera tan grande, que inclusive me hacían soñar despierto con ella. Tal vez era necesidad o solo obsesión, pero ya anhelaba tenerla de nuevo entre mis manos para atraerla a mi cuerpo y poder tenerla únicamente para propio uso. Anhelaba su compañía más que nada. Su sonrisa, sus tonterías y sus besos.
Y por esto mismo, apresuré el paso. Tan solo me faltaban unos cuantos kilómetros para entrar a Alania, y después de eso, serian solo cuestión de un par de minutos para llegar al bosque donde nos escondíamos cada que podíamos… cada que Demetrio Rumannoff no se enteraba.
Aún me preguntaba el porqué de su miedo a ese ser tan tímido. Ese hombre no parecía una amenaza en lo absoluto. Lamía botas cada que íbamos a visitarlo. Sonreía de una manera tan déspota que me hacía incluso sentirme asqueado. ¿Sería que eso mismo sentía ella?
Camine más despacio al verme arribar al lugar esperado. Los verdes y densos arboles no confundieron mi andar más el cabello dorado, que cual al fondo me esperaba, no se hizo a desear. Tras escuchar mis pasos, aquellos ojos voltearon a verme.
Su sonrisa amplia apareció al instante y sin dudar un solo instante, llegó corriendo para abrazarme. El tiempo se detuvo como siempre lo hacía a su lado y tras una semana de no vernos, mis labios llegaron a los suyos con delicadeza y cierto júbilo.
—Pensé que no vendrías —Soltó al separarnos—, tenía miedo de irme y no encontrarte
—No pensé que me tardaría tanto —Volví a besarla—, ¿esperaste mucho?
—Solo siete días
Sonreí para mí mismo. Esta mujer tan enamoradiza, me volvería loco seguro.
—¿Acaso me esperaste en este árbol?
—No —Me sonrió de nuevo—, pero mientras limpiaba la caballeriza me transportaba a este lugar
—¿Y me esperabas justo aquí? —Pregunte mientras me sentaba justo en el lugar donde la había encontrado
—Justo… aquí —Soltó mientras se sentaba a mi lado, señalando el hoyo sobre el árbol que había atestiguado nuestro primer beso
—El agujero es muy pequeño, ahí no cabes
—Puede que no —Contesto algo socarrona—, pero en mis sueños era más grande
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Era vampirica
WampirySe decía que en año 2012 todo se acabaría y así sucedió. Nadie hubiera creído una historia tan loca, pero ahora, es más que un hecho que los vampiros existen. Aquellos que te sodomizan, te compran y hacen de tu cuerpo lo que quieren...
