Capítulo 13

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Sois idiotas, ¿por qué la habéis traído?

Donna nos dijo que teníamos que traerla. Ver de qué era capaz.

Me da igual lo que Donna dijera. Es peligrosa.

Poco a poco abrí los ojos. La habitación estaba siendo iluminada por la luz tenue del sol, que se colaba por las persianas. En una esquina de la habitación Violle y Axel, junto a otro chico y una chica, discutían.

—¿Violle?...— intenté que me escucharan pero creo que sonó como un suspiro.

Alcé el brazo y generé un pequeño destello que llamo la atención de los cuatro. Se acercaron a la mesa y Violle me ayudó a levantarme.

—¿Te encuentras bien?

—No lo sé...— parecía que estaba borracha. Las palabras salían costosas de mi boca y se patinaban...—tengo sed...

La chica, de la cual todavía desconocía el nombre, hizo aparecer una botella de agua en su mano y me la entregó. Bebí hasta saciar mi sed y entonces me senté.

—Gracias...

—Nua. Él es mi hermano Damon.

Miré al chico a su izquierda. Pelo negro tirando a largo, ojos negros obsidiana. Ella, su pelo era negro con una mecha blanca y los ojos tan negros como los de su hermano.

—Soy... Astrid.

Bajé de la cama y me tambaleé un poco, pero conseguí estabilidad. Empecé a caminar por la habitación hasta la puerta hasta que Damon apareció delante de mí.

—No vas a ningún lado. Órdenes de tu amiga.

—Violle...— me di la vuelta pero ya no había nadie allí.

—No sabes controlar tus poderes, eres peligrosa.

—Enséñame y luego déjame irme.

—No puedo enseñarte. Si lo hiciese probablemente Violle me cortaría las pelotas. Y las necesito.

Rodé los ojos y volví a la cama. Me quedé mirando la persiana baja sin pensar en nada. Mi mente estaba en blanco. La cosa que se había apoderado de mí ¿era yo? ¿era mi verdadero yo? ¿qué tan peligrosa podría ser?

Me levanté y subí la persiana. El sol se estaba ocultando en el mar. Miré a Damon.

—¿Es de noche?

—Técnicamente, se está haciendo de noche.

—Agh, no seas irritable si no quieres que te lancé una bola de... lo qué sea.

—Sí, seguro— se teletransportó frente a mí y pasó su mano por mi frente. Cogió mi cintura mientras yo cerraba los ojos— a dormir...


Media hora después me desperté completamente sola. Salí de la habitación donde estaba y miré a ambos lados del pasillo que tenía frente a mí. Vi a Axel observarme y empezar a caminar hacia mí, así que pensé en mi casa, mi habitación. Y allí aparecí. Escuché que llamaban a la puerta. Abrí y me encontré a Noah.

—Hey.

Me abrazó con fuerza y me arrastró hasta la cama, donde me tiró. Se tumbó a mi lado y pasó sus brazos por mi cintura. Escondió su cara en mi pelo. Su aliento me hacia cosquillas en la nuca.

—¿Qué pasa?

—Nada... solo... te extrañé...

—Solo fue una tarde, Noah.

—Me da igual— dijo besando mi cuello.

Definitivamente había dormido muchísimo ese día, pero la respiración tranquila de Noah en mi nuca y su calor corporal me estaba tranquilizando de una forma increíble. Así que caí, nuevamente, en los brazos de Morfeo.

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