Capítulo veinticuatro. {Maratón 3/3}

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''¿Cómo puedo ser feliz si mi mente está tratando de matarme?''

Sentí mi sangre enfriarse en ese momento y tragué en seco. Asentí extrañamente y hablé.

-Uhm, bueno... -Hice una pausa, inhalando aire y exhalando-lo. -... es qué, bueno, lo que pasa, es, sí.... yo..

-¿Podrías decirlo de una buena vez, preciosa? -Preguntó interrumpiéndome, asentí tranquilamente y seguí hablando.

-Lo que pasa es que mis padres me prohibieron volver a acercarme a ti. Yo me negué y desde eso... mi padre me golpeó. -Confesé y la mirada de Taylor se transformó en una llena de furia.

-¿Y a qué te refieres con eso? -Preguntó inseguro, mirándome a los ojos con el ceño fruncido.

-Tengo miedo. -Respondí. - Sé de lo que son capaces, y... no quiero que me separen de ti, Taylor.

Sollocé y me aferré a sus brazos, respirando tranquilamente su aroma. El soltó un suspiro y me apretó más fuerte a él.

-Nosotros podemos contra esto, en unos... espera, ¿cuándo cumples 18? -Preguntó interesado, haciendo una mueca extraña. Rodé los ojos y respondí.

-25 de septiembre.

-¿¡En una semana más?! -Preguntó incrédulo y bufé, asentí tranquilamente y el quedó pensativo. -Eso quiere decir que en una semana más, no tendrás que dejarte llevar por lo que digan tus padres. Y además... te tengo una buena noticia.

-¿Cuál es?

-Mi madre tiene un departamento reservado exclusivamente para mí, para cuando entre a la universidad. -Respondió guiñándome el ojo.

-¿Y...?

-Nos podríamos ir a vivir allí si te incómoda vivir acá. -Propuso, contestando idiotamente a mí pregunta. Sonreí a medias y asentí.

-Por supuesto, es una genial idea. -Susurré y lo abracé. Sin duda tengo al mejor amigo del mundo.

Al día siguiente desperté en la habitación de huéspedes, mis cosas estaban acomodadas, ya que la madre de Taylor me había ayudado en todo; Ella era una mujer sencilla y humilde, sin duda muy amorosa. Su sonrisa demuestra calidez y confianza.

El despertador (alarma) sonaba ruidosa-mente. Lo apagué gruñendo en voz abaja y me levanté rápidamente para ir a bañarme.

Luego de salir de la ducha, tomé mi ropa para vestirme cómodamente {Esta en multimedia} y luego amarré mi pelo, dejándolo desordenado y con una pizca de rebeldía. Bajé al primer piso, y me senté junto a Taylor para tomarme una leche.

-Buenos días a todos. -Los saludé amablemente y sonreí. Ellos hicieron lo mismo y se sentaron para desayunar.

-¿Siempre te viste con cosas holgadas, a pesar de el calor infernal que hace? -Preguntó Rousse agradable-mente.

-Sí, ¿por qué? -Respondí confundida y sonreí a medias.

-No sé, curiosidad. La mayoría de las chicas se visten como putas. -Murmuró para que su madre no la escuchara, pero de todas maneras la escuchó.

-¡Rousse! Qué vocabulario es ese, por Dios. -La regañó y Rousse frunció el ceño con molestia. Reí bajito y terminé de tomar mi leche.

-Aunque debo admitir que te vez muy bien. -Me guiñó un ojo y reí. Le respondí con un ''gracias'' y tomé mi mochila junto con Taylor. Besé la mejilla de su madre y luego la de Rousse para salir de allí.

Al llegar a la secundaria entré sin más conversando des-interesadamente junto a Taylor. Me gustaba no llamar la atención, así no tenías tanta presión; como un famoso, por así decir.

-¿Qué te toca ahora? -Pregunté, guardando el libro de geografía, que me tocaba después.

-Orientación, a ti lo mismo, no seas obvia. -Bromeó y los dos reímos. El timbre resonó en nuestros oídos y partimos al salón de clases.

La misma profesora de la otra vez, que me me caía como el infierno, atravesó esa puerta, fijando su mirada puesta en mí y en Taylor. Dejó sus cosas sobre el escritorio y nos saludó con un ''Buenos días'', al cuál todos respondimos desanimados e inmediatamente nos sentamos.

Me encogí en mi asiento, queriendo desaparecer al sentir la incómoda mirada de la profesora.

-El tema de hoy será todo acerca de Bullying. Diferentes temas y conclusiones. -Habló y a la mayoría ni le interesó, pero la primera mirada que se fijó en mi fue la de Justin, sin ninguna expresión alguna.

Intenté zafarme de todas las miradas puestas en mí, mientras seguía garabateando en mí libreta.

Esto no sería cómodo.

Para nada.

Depression {Justin Bieber} | AdaptadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora