La noche se sentía fría. (T/n) se acomodó a lado de uno de los contenedores en el barco mientras sus dos acompañantes discutían en voz baja para no ser descubiertos. Cerró los ojos mientras recordaba los eventos que sucedieron la semana anterior.
Luego de asegurarse de que el señor Muto estuviera en buenas manos con los médicos y de que Yugi se calmara, la joven se presentó al grupo. Sólo les contó lo básico, nombre, edad (16 años) y lugar de origen, sin entrar en detalles de su vida, como su familia.
Cuando les mencionó su país los demás aún se encontraban desconcertados igual que ella, pero no les resultaba tan difícil de creer con lo que había pasado antes del duelo con Pegasus y el hecho de que el abuelo había perdido su alma. Por ahora sólo tenían la idea de que había pasado algo parecido a una teletransportación de un lugar del mudo a otro,aunque no sabían cómo o por qué. Por supuesto, (T/n) sabía que no sólo era eso, sino que habían pasado de una dimensión a otra, pero no mencionó nada del tema.
Una vez terminó, cada miembro se presentó con ella como Muto Yugi, Katsuya Jonouchi, Hiroto Honda y Masaki Anzu. Como (T/n) les había permitido llamarla por su primer nombre, ellos hicieron lo mismo. Eso le extrañó y es que normalmente en Japón se hablan por apellido a menos que tengan una relación muy cercana, aunque sospechaba que se debía a sus respuestas algo entrecortadas por su nerviosismo y que querían hacerla sentir bienvenida.
Como ya era tarde todos decidieron regresar a sus casas, o bueno, casi todos. Yugi había ofrecido a (T/n) quedarse en su casa en un cuarto de huéspedes que se encontraba junto al suyo. Ella no tuvo más remedio que aceptar, ¿dónde se quedaría si no? Así que, en cuanto la madre de Yugi se enteró de que el abuelo había sido ingresado al hospital y se reunió con su hijo, éste inventó la excusa de que (T/n) era una estudiante de intercambio en su escuela, pero que habían tenido problemas con el papeleo y tendrían que esperar hasta que todos sus documentos estuvieran en orden. Por esta razón, tampoco podría rentar su habitación en el hotel incluido en el programa, ya que necesitaba un comprobante de que estudiaba en el instituto, y como viajaba sola y no tenía familiares en Japón, no tenía dónde establecerse.
Luego de quedarse pensando por un rato y observarlos a ambos, cedió con la condición de que Yugi enseñara a la joven lo que estuvieran viendo en la escuela para que no se atrasara. (T/n) agradeció el hecho de que aún no se había puesto la pijama ese día antes de empezar a ver el anime, no sabía que hubiera pasado si la veía en ropa para dormir con semejante engaño.
Así pues, limpiaron la habitación de su ahora nueva residencia. La señora Muto había preguntado por el equipaje de la (color de pelo), ella simplemente inventó que se había perdido en uno de los vuelos y que la aerolínea no tenía registro alguno del mismo, así que era difícil recuperarlo. Cuando la madre de Yugi escuchó esto, ofreció acompañarla al siguiente día a comprar algo de ropa y artículos de higiene personal, luego de un comentario sobre la gran cantidad de mala suerte de la chica, lo que hizo que Yugi y (T/n) intercambiaran una rápida mirada y se encogieran de hombros.
(T/n) recordó la amabilidad con la que la trató en esa salida a la ciudad mientras Yugi y sus amigos se encontraban en la Escuela Dominó. Dejó que ella misma escogiera sus prendas de acuerdo a sus gustos y demás objetos según sus necesidades. Al principio rechazó la oferta de que gastara tanto en ella, no sólo porque sería una gran cantidad de dinero que después podría faltarles, sino porque no lo consideraba necesario con el viaje que probablemente le esperaba después. Ante la insistencia de la mujer, (T/n) aceptó a cambio de que la dejara ayudar en su tienda de juegos "Kame Game" para retribuirle el favor.
Ese mismo día, una vez que la madre de Yugi la dejó para ir a su trabajo por la tarde, encontró en el borde de la puerta un sobre cuando sacó la basura. Dentro había 5 cartas parecidas a las que se usaban para jugar Duelo de Monstruos. Cada una representaba una parte del torneo según sus imágenes: dónde se llevaría a cabo (una isla con un castillo en medio), los requisitos para considerarse duelista (un guante con estrellas), cómo se transportarían hasta allí (un barco de madera) y los premios por ganarlo (una carta con oro y joyas y otra carta en blanco). (T/n) notó que no podía leer las inscripciones en ellas, algo que le llamó la atención desde que vio algunos de los letreros de la ciudad ese día, aunque ya sabía lo que las cartas decían gracias a las tantas veces que vio el anime.
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La octava llave - Duelist Kingdom
Fanfiction¿Quién no ha soñado alguna vez con entrar a su show favorito? Todos piensan lo divertido que sería conocer a sus personajes favoritos y pasar tiempo con ellos. Esta es la historia de (T/n), una joven de 16 años que de algún modo terminó en el mundo...