Los jóvenes atravesaron corriendo la primer puerta del castillo y un jardín para encontrarse con Saruwatari frente a una segunda puerta.
—¡Chicos, ¿han ganado suficientes Star Chips?!
—¡Así es! —respondió Anzu.
—Pero sólo tres pueden entrar como finalistas.
Mai, Jonouchi y Yugi dieron un paso hacia adelante y mostraron sus guantes llenos.
—¡Nosotros somos esas tres personas! —dijo Mai.
—¡¿Qué?!
—Hemos cumplido todas las condiciones. No debería ser un problema —Jonouchi pasó por un lado de Saruwatari.
—Por favor, discúlpenos —Mai también avanzó hacia la puerta, seguida de Yugi.
Mai puso diez estrellas en los espacios que había sobre la cerradura en la puerta para poder abrirla.
—Finalmente entramos al castillo —comentó Yugi.
Todos se dispusieron a entrar, pero Saruwatari bloqueó el paso de los cuatro adolescentes restantes.
—Esperen, ¿qué están haciendo?
—¡Nosotros somos los animadores! —respondió Anzu con una sonrisa.
—¿Qué? ¡De ninguna manera! ¡No se les permite entrar en este castillo! Ahora que lo pienso, ¿cómo lograron llegar a esta isla?
—No seas tan pesado —le habló Mai desde atrás con un tono cautivador—. Sólo déjalos pasar. P-o-r f-a-v-o-r, ¿sí? —terminó con un guiño.
—¡No, no puedo! —Saruwatari se giró con un sonrojo en su cara—. No puedo permitir que todos ello-
Mientras el guardaespaldas hablaba, Mai les hizo una señal a los cuatro con otro guiño y ellos corrieron por ambos lados de Saruwatari hacia el castillo, aprovechando la distracción.
—¡O-Oigan!
La rubia golpeó con su morral al hombre y se apresuró a entrar también. Los demás chicos empujaron la puerta, justo a tiempo para que Mai lograra pasar y dejaran afuera al guardaespaldas.
—¿Cómo se siente eso? —Jonouchi sacudió sus manos luego de poner el seguro, ignorando los fuertes golpes de Saruwatari.
—¡Muy bien, vamos! —Yugi corrió por el vestíbulo.
El grupo lo siguió de cerca; atravesaron la sala y subieron por unas escaleras para finalmente girar a la derecha por un pasillo que daba a un balcón, donde encontraron a alguien recargado observando hacia abajo.
—Ese es... —empezó Yugi.
—¡El Bandido Keith! —exclamó Jonouchi, atrayendo su atención.
—Vaya, vaya, ¡qué gran sorpresa! ¡No puedo creer que lograron salir de la cueva!
—¡Bandido Keith! ¡Tuviste el descaro de encerrarnos en una cueva!
Jonouchi se abalanzó hacia el Bandido con los puños cerrados, con la intención de golpearlo. No obstante, Keith logró esquivar con facilidad todos sus movimientos, deteniendo incluso una de sus manos.
—¡Oye, oye! ¡No te pongas así! ¡Seré tu oponente después!
—¡¿Qué dijiste?!
—¡Un espectáculo interesante está a punto de comenzar! ¡Miren hacia allá! —comandó el Bandido viendo en la misma dirección que antes.
Los chicos se acercaron a la barandilla siguiendo la vista de Keith, hacia abajo de la gran sala. (T/n) tomó un lugar en la orilla contraria al Bandido, a un lado de Bakura.
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La octava llave - Duelist Kingdom
Fanfiction¿Quién no ha soñado alguna vez con entrar a su show favorito? Todos piensan lo divertido que sería conocer a sus personajes favoritos y pasar tiempo con ellos. Esta es la historia de (T/n), una joven de 16 años que de algún modo terminó en el mundo...