DISFRUTEN!!!
Eleven se ve preciosa... Mike no tiene que decirlo para que ella se de cuenta. El no para de sonreír y sonrojarse por la mirada de su ahora novio, quien ignora la bebida delante de él por culpa de la expresión tan adorable que El hace cuando bebe su malteada de vainilla, luce encantadora cuando frunce la nariz por la sensación de frío y se ve más tierna cuando sus labios sorben el líquido por medio de la pajilla. Mike podría ver ese espectáculo todo el día y no sufriría aburrimiento, es más, juraría que nada en la tierra pude atraer su atención como lo hace ella, su hermosa El, con su cabello castaño cayéndole sobre los hombros y sus hombros cubiertos por un vestido de color amarillo.
La primavera ha llegado a Hawkins y con ello, el romance que a Mike tanto tiempo le pareció tan lejano como Marte de la tierra. Pero ahí está, haciendo lo que jamás considero hacer en realidad: su primera cita con Eleven al Stone Hamburgers, un local muy frecuentado por parejas donde se venden las mejores malteadas del mundo... Y las mejores hamburguesas que alguien puede pedir según Dustin.
-Mike- llama Eleven. El chico parece despertarse de un letargo.
-¿Qué pasa? ¿Quieres algo más? ¿Otra malteada?- El niega con una sonrisa -¿Un helado? ¿Una hamburguesa con papas?- El ríe y sigue negando -¿Entonces?
-¿Por qué me miras tanto mientras como?- Mike es ahora quien se ruboriza. El no quiere decirle que es capaz de sentir su mirada sobre ella mientras come, mientras aprende a leer e incluso cuando está haciendo eso que los chicos llaman "nada". Aún recuerda la explicación de Dustin para el "nada" que uno está haciendo cuando verdaderamente hace o piensa mucho.
-Porque...- Mike se detiene a reflexionar una respuesta creíble, pero no tiene ninguna -Me gusta mirar a la gente cuando come- Eleven ladea la cabeza en señal de pregunta.
-¿A todos?- Mike afirma y da un sorbo a su malteada -¿Incluso a Dustin?- el chico está a punto de atragantarse, ver comer a su amigo no podría decirse un espectáculo agradable.
-Si, incluso a Dustin- El se encoge de hombros y regresa a su malteda -¿Te molesta que te mire?- El niega y entrecierra los ojos. -¿Pasa algo?- El niega pero Mike es capaz de percibir que algo no va del todo bien. Quizá es culpa de ese comentario.
-Lucas come muy raro- se atreve a afirmar Eleven -Y Jonathan no aparta la mirada de Nancy cuando ella come pastel- Mike piensa mentalmente que Jonathan no aparta la mirada de Nancy cuando están en el mismo cuarto, Nance también tiene ese defecto, el de no dejar de mira a Jonathan, la ha visto suspirar de vez en cuando y unas más morderse el labio, no quiere ni imaginar lo que su hermana y cuñado harán a escondidas en su cuarto o en los asientos de atrás del auto. Se estremece. -Will dice que solemos ver las cosas que nos agradan, como los cuadros que a él le gustan, se queda mirándolos por largo tiempo y después sonríe... Pero nunca te he visto sonreír cuando miras a Distin comer, siempre hacer muecas de disgusto ¿Si te desagrada por qué lo ves?- Mike se aclara la garganta, su El acaba de acorararlo.
-De acuerdo, no veo a Dustin cuando come, no veo a nadie cuando come, solamente a ti- El abre mucho los ojos.
-¿Entonces me dijiste una mentira?- Mike siente que se aproxima una tormenta.
-Si... pero porque me da pena decir la verdad- se defiende el chico. Eleven lo mira muy confundida. -Muchas veces las personas no dicen la verdad, la ocultan porque es incómodo decirla.
-¿Por qué?- El no está molesta, eso tranquiliza a Mike, cuyas mejillas se tornan al rojo vivo.
-Porque la otra persona puede sentirse mal o enojarse.
-¿Por qué me enojaría contigo?- Eleven le muetra una sonrisa.
-Porque te veo cuando comes porque me pareces adorable y hermosa- Mike baja la mirada tembloroso y arrinconado cual conejo siendo acorralado por un cazador. El corazón late y late mientras sus labios tiemblan.
-Mike, no me molesta ni me hace sentir mal- El de hecho se siente feliz porque esa mirada que Mike le dirige es capaz de derretirla como el chocolate cuando se pone bajo el sol. -Tu mirada me gusta- Mike abre mucho los ojos y ríe nervioso. -¿Es verdad lo que dice Will, que miramos lo que nos gusta?
-Tu eres mejor que todos los cuadros, que toda obra de arte, eres hermosa y me gusta mirarte, cuando duermes, cuando caminas y cuando comes. Me gustas y más que ninguna otra cosa en el mundo- Mike no sabe de donde sacó tanta sinceridad para decir aquello.
-¿Quieren algo más?- una mesera inoportuna hace su aparición montada en unos patines rosas que Eleven mira con curiosidad.
-Esos zapatos con ruedas son bonitos- afirma El en voz alta, Mike hace una nota mental para el cumpleaños de El "regalarle unos patines".
-Gracias, linda- agrega la mesera sonriente -Gustan algo más.
-Mike, quiero una hamburguesa- dice Eleven haciendo una cara de súplica.
-Que sean dos- pide Mike sonriente.
-En seguida, linduras- la mujer se va dejando a ambos solos. El mira a Mike sonriendo.
-Gracias.
-Todo lo que quieras lo tendrás... bueno, casi todo- Eleven ya sabe que hay cosas que Mike no puede darle, como ese "anillo único" que aún no logra entender del todo. Tampoco puede alejar las pesadillas ni el miedo, pero se conforma con los abrazos y el calor de las noches que pasa junto a él porque no importa que tan malas sean las pesadillas porque la realidad es preciosa a su lado. El se levanta un poco y le da un beso a Mike en la mejilla, uno que el niño no esperaba y lo hace abrir lo ojos como platos y soltar un "wow". Eleven suelta una risita nerviosa.
-Eso... eso... f...fue...- a Mike se le traba la lengua ¿Qué tan enamorado debe de estar para tener esa reacción con un solo beso en la mejilla? -Estupendo...- El se sonroja, su sonrisa se ensancha al ver venir a la mesera con su hamburguesa. Inmediatamente la chica le hinca los dientes como si no existiera un mañana. La mesera hace una expresión de sorpresa pero Mike solo puede sonreír y volver a su pose de enamorado.
Nance y Karen sintieron disgusto la primera vez que vieron a El comer, con el tiempo se acostumbraron a ese modo tan peculiar de comer. Eleven no era como las niñas, que buscan comer de menos, bien sentadas a la mesa y con cubiertos, cuidando de que ninguna miga ensucie sus vestidos. Eleven arranca los trozos de carne con fuerza y mastica rápido, su expresión se vuelve otra mientras come su hamburguesa, a la mayoría le parece salvaje pero a Mike le encanta, le recuerda a los vikingos, a las grandes guerreras que salen en los libros y que no temen ensuciarse al ir al campo de batalla, de hecho golpeará a cualquiera que se atreva a decir que Eleven come de forma impropia de una dama... ¿Quién necesita una dama cuando puede tener a una guerrer-princesa vikinga?
Mike suspira y limpia las comisuras de Eleven cuando suelta su hamburguesa. Varios comensales los miran con algo de incomodidad, Mike no deja de pensar en lo extraña y subjetiva que es la belleza; para uno de esos hombres, la manía de su mujer por morderse las uñas puede parecerle encantadora, a una de esas chicas los feos gestos de sus novios pueden ser grandiosos, para él Eleven es grandiosa con su manía de comer salvajemente.
Como dice Will al referirse al arte, todo es cuestión de gustos, cuestión de belleza.
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Las Primeras Once Veces...
FanfictionContinuación de Cartas a El... Eleven y Mike se han vuelto a encontrar y ahora que ya no hay nadie que les impida seguir juntos es hora de empezar una historia nueva ¿Qué les depara el destino en sus primeras experiencias juntos luego del terror en...
