-Son cinco horas de vuelo –gruñó Emily sentada al lado de la ventana del avión- tenemos mucho tiempo para hablar de nosotros –Donghae no quería hablar de nada-
-¿Tengo cara de querer hablar de algo?
-No –negó atenta- pero no importa, vamos a conocernos más –colocándose de lado para tener una mejor vista suya- ¿Qué haces en tus ratos libres?
-No voy a responderte, estoy muy enfadado por la manera en la que me chantajeaste.
-Oye, ya no te enfades, mira, prometo que después de este viaje eliminaré el vídeo que grabé –lo miró fijo, Donghae creyó que eso era mentira- Te lo juro, juro que lo eliminaré –levantó la mano derecha en señal de promesa- anda, cambia de cara –tomándole el rostro entre sus manos-
-Bien, me aseguraré de que lo hagas –quitando la manos de la mocosa- ahora quédate quieta y callada, tenemos muchas horas más para llegar.
-No me respondiste ¿Qué te gusta hacer en tus tiempos libres? –desobediente-
-Me ejercito –susurró cerrando los ojos para relajarse-
-¿Cuántos años tienes?
-No me fastidies
-¿Cuántos años tienes? –insistió-
-27 –admitió rendido-
-Vaya –se mordió los labio sacando cuentas- nos llevamos como diez años –Donghae la miró, cayendo por fin en la cuenta de la edad de ambos- no importa ¿Verdad? Para el amor no hay edad –sonrío y lo tomó de improviso para darle un corto beso en los labios- ya vamos a llegar -Donghae ya no quería responder, empezaba a sentirse utilizado-
Cancún era un lugar parecido a un paraíso, las playas eran hermosas y las construcciones alrededor eran lujosas, Donghae se decía a si mismo que algunos chiquillos como Emily tenían la suerte de nacer en cuna de oro, con todo al alcance de la mano. La chiquilla no parecía asustada por emprender un viaje junto a un extraño, tampoco por estar sin la compañía de sus padres o haber pedido permiso antes, a veces sentía curiosidad acerca de ella, el tipo de crianza que le habían dado la había convertido en una niña liberal, de la que cualquier caza fortunas se habría podido aprovechar, incluso él. Miró a la mocosa una vez más, ella lo tomó de la mano guiándolo a través del gran y hermoso hotel, estaba claro que no se aprovecharía de su dinero, por algún motivo aquello le parecía bajo y ruin, considerando todas las cosas que había hecho ya.
Ella era preciosa, el cuerpo que tenía no parecía el de una mocosa, sus facciones parecían las de una modelo y aunque era un poco bajita se encontraba en buena forma. El vestido pegado azul que lucía amenazaba con subirse más arriba de lo que debía con las pequeñas ventiscas, traía el cabello en cola alta y una gafas del mismo color de la ropa con reflejos para el sol. Donghae por fin pudo ponerse a pensar en lo bien que podían llegar a verse juntos.
Emily llegó hasta la barra de recepción, arreglando todo para ingresar a las habitaciones. A lo lejos, un joven de la edad de ella aparentemente, la miraba desde que ingresaron, Donghae lo había notado y sentado en uno de los sofás de espera miraba de reojo. Una brisa de aíre fuerte abordó el lugar en donde la mocosa se encontraba parada, ajena a lo sucedido. La ventisca le levantó el vestido y Donghae tuvo que ponerse de pie de inmediato para colocarse tras ella, fingiendo escuchar lo que conversaba con el fin de taparle la vista al chiquillo mirón.
- ¿Me trajiste una playa por cuatro días? ¡Genial! –Bufó en cuanto llegaron al cuarto que les correspondía- ¡Genial! –Caminó de lado a lado inquieto, de pronto se detuvo. Había una sola cama- Emily... -susurró con miedo- ¿Cuál es tu habitación?
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La Mocosa
FanfictionEmily es un alma L I B R E, Donghae esta A T A D O a su amor por el dinero. Emily tiene 17 y Donghae 27. No hay problema, ella cumplirá 18 el año que viene y ya no será una mocosa. Escrito por: HaeKat* ~ Romance ~ Comedia
