Capitulo 21

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-Ariadna pasa, en que te puedo ayudar.

- Marcos me podrías dar un permiso para faltar el fin de semana, por favor.

- Claro Ariadna.

- Ariadna eres como una hija para mi te conozco hace muchos, que es lo que pasa en tu vida que quieres trabajar, tu no tienes necesidad.

- Quiero ser libre, no quiero mas ayuda de mi padre.

- Tienes problemas con Robert por eso me pregunta por ti.

- Ariadna mi princesa, los padres también cometemos errores, cuando ustedes llegan a este mundo no vienen con manual de instrucciones, y no sabemos como actuar pero siempre queremos protegerlos y erramos. En el momento que tu padre supo de la enfermedad que tenia tu madre, se dedico a ella en cuerpo y alma dejándote a ti aun lado, ella murió y él no sabia ni como cuidar de ti estabas entrando a la adolescencia.

- Él en ese momento me dejo sola se fue a sus viajes de negocio y yo lo necesitaba, me dejo con mi nana yo la quiero mucho, pero él es mi padre los dos lograríamos salir de esa pérdida.

- Tu eres y seras siempre de sus ojos, eres la luz de su oscuridad, él te ama y si se equivoco al dejarte sola pero eso no quiere decir que no te ame.

- Entonces por que me obligo a casarme.

- Ariadna no se que es lo que piensa Robert pero estoy muy seguro que no es hacerte daño.

- Pues ya lo hizo, solo piensa en él.

- Sabes que he aprendido yo en mis largos años de vida, que el orgullo no es bueno. Habla con él princesa deja atrás los rencores de tu lindo corazón, él es tu padre y siempre sera así. Ahora ven dale un beso a este viejo que te quiere mucho.

- Gracias Marcos, no sabes cuanto te extrañe.

- Debes visitarnos tu tía Susan estaría muy feliz, así ella haya sido producto de un deliz de tu abuelo, te quiere mucho y eres su única sobrina.

- A mi no me interesa que no sea hija de mi abuela, yo igual la quiero mucho y son mi familia.

- Tienes un corazón muy grande mi princesa. No te quiero ver mas triste, así que anda a alistar tu equipaje a disfrutar el fin de semana.

- Gracias tío Marcos.

....

- Preciosa paso por ti a las 3:00 pm recuerda llevar ropa cómoda.

- ok

Tengo miedo de confiar en Alejandro, el lo hace por el contrato no mas Ariadna entiende de una vez, no mas ilusiones ni lágrimas por ese idiota, me dije a mi misma.

Aliste una pequeña maleta de mano y reserve unos boletos de regreso en llegado caso que Alejandro quiera hacerme lo mismo.

Llamaron a la puerta, supongo que es Alejandro.
Efectivamente era él, igual de guapo que siempre.

- Ariadna que hermosa estas, por favor permite ayudarte con la maleta.

Subimos a su auto como siempre caballeroso, me abrió la puerta del copiloto rodeo el auto y nos pusimos en marcha.

Llegamos al aeropuerto y subimos a una avioneta, esta vez no vi al capitán.

- Alejandro aun no ha llegado el capitán.

- Preciosa yo seré el capitán y tu mi copiloto.

- Estas seguro que puedes hacer volar esta cosa, mira que yo aun estoy joven y bella para morir. Puse mi mejor cara de drama.

- jajaja se escuchó risa de Alejandro, claro que se pilotear princesa, nunca te pondría en riesgo.

- Tomate en 3,2,1 no puedo estar mas sonrojada.

- Vamos preciosa, me encanta verte sonrojada.

Subimos a la avioneta, Alejandro me dio unas pequeñas clases de la función del copiloto, tenia los nervios a flor. El viaje fue tranquilo. Aterrizamos en el agua. Algo que no sabia la avioneta era acuática y estábamos en una pequeña isla en la cual había una gran mansión.

Bajamos el equipaje, Alejandro me dio un recorrido por la gran mansión, era fascinante. Me contó que pertenecía a su familia hace varias décadas.

Estaba tan agotada que lo único que quería era dormir acomode una habitación y me entregue a los brazos de morfeo.

AriadnaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora