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— Es tu turno, Jungkook.
Jeon asintió, listo para salir y dar su gran discurso.
Sí, era el día de la graduación.
El tiempo había pasado volando. Los días, las clases, todo había sido tan rápido. Supongo que eso es lo que pasa cuando eres feliz.
Se revolvió un poco el cabello y soltó un largo suspiro, buscando con la mirada a aquella castaña que lo tenía más que embobado. No la veía por ninguna parte.
Más le valía a Taehyung cumplir con su parte del plan.
No había visto a la chica en todo el día. Hacía ya una semana que se había mudado a un pequeño apartamento cerca de la casa de Yoongi. Seguía trabajando en el restaurante de la familia de Mark y en poco tiempo había logrado juntar lo suficiente para rentar un apartamento en esa zona.
Jungkook se sentía celoso de que la chica conviviera con Tuan casi todos los días, pero no podía hacer nada al respecto.
— Y ahora, el discurso de fin de curso por Jeon Jungkook.— escuchó a todos los estudiantes aplaudir con entusiasmo. Si, la popularidad seguía siendo inevitable.
Avanzó lentamente hacia el micrófono. El no ver a la castaña por ningún lado lo estaba poniendo nervioso. ¿Y si no llegaba? ¿Y si algo les había pasado en el camino? Jin era muy distraído al manejar. Diablos, seguramente--
Sintió sus nervios disolverse al ver a la chica entrar corriendo por la puerta del auditorio con Taehyung, Jimin, Jin, Namjoon, Yoongi y Hoseok detrás.
De seguro se habían quedado dormidos y habían pasado por ella muy tarde.
Jungkook esbozó una gran sonrisa al cruzar su mirada con la de Sook. La chica llevaba aquel uniforme negro con amarillo que los hacía parecer abejas. Se veía adorable.
La vio mover sus brazos en forma de saludo para después enseñarle ambos pulgares deseándole buena suerte. Se sentó en su lugar correspondiente, a un lado de Taehyung, y ambos fueron ligeramente reprendidos por un profesor. ¿Qué clase de personas llegaban tarde a su propia graduación?
Jeon se posicionó frente al micrófono y aclaró su garganta.
Aquí vamos.
— La vida de un estudiante de preparatoria es aún más difícil de lo que los demás piensan. Es el momento de nuestra vida en el que debemos aprender a lidiar con las cosas que se nos cruzan allá afuera. Experimentamos, buscamos, descubrimos, nos aburrimos y volvemos a buscar...— Sook se encontraba sonriendo en dirección al castaño. Se veía tan calmado, con aquel semblante despreocupado que siempre llevaba consigo, como si el mundo estuviera a sus pies. Se perdió en la forma en que sus labios se curvaban al hablar, de vez en cuando se le escapaba algún chiste, cosa que hacía que todos en el lugar rieran. El discurso del chico continuó, pero ella seguía sin poder concentrarse en nada que no fueran los ojos del castaño achinándose al sonreír o en sus lindos y peculiares dientes. Contrólate y presta atención.— ... ¡Felicidades generación 2014 -2017!