Una vez que me despedí de las chicas entré de nuevo en casa y fui a la cocina. Cogí mi bote de nutella y me fui a ver el fútbol con los chicos. No es que me gustara mucho el fútbol pero desde que conocí a estos cinco idiotas me empecé a interesar un poco por este deporte. Bueno, fui al salón y pasé por delante de ellos para ir a por mis gafas porque sin ellas no veía nada en la tele. Cuando pasé enfrente de los chicos empezaron a silvarme, bueno, Harry empezó a silvarme. Todas sabemos como es Harry así que no me extrañó nada. Lo que si me extrañó fue la cara de enfadado que le dedicaba Niall a Harry. Este último al ver al irlandés dejó de silvarme y volvió a concentrarse en el partido. Una vez que encontré mis gafas, para ser exactos estuve buscándolas 5 minutos, volví con los chicos sin soltar aún mi bote de nutella en el que enterraba mis dedos sin piedad. Miré la pantalla y vi que había sido el descanso por lo que aproveché para hablar con ellos un poco.
Anabel: ¿Chicos os importa si me quedo a ver el partido con vosotros?.
Liam: Claro pero, no hay sitio jeje.- dijo rascándose la nuca.
Niall: Ven, siéntate en mis rodillas.
Anabel: Niall no quiero aplastarte.- todos rieron por mi comentario. Yo no le encontraba la gracia.- ¿Qué? Es verdad, peso mucho y no le pongo remedio.- dije señalando el bote de nutella.
Niall: Vamos, no digas bobadas anda, ven.- se dio golpecitos en las piernas para que me sentara. Yo solo bufé y me senté en sus rodillas. Niall me rodeó la cintura e intentó robarme un poco de nutella pero yo retiré el bote. No dejaría que metiera esos dedos sucios en mi amada nutella.- Vamos, no seas egoísta princesa.- hizo puchero mientras yo negaba con la cabeza con uno de mis dedos llenos de nutella metidos en mi boca.- Porfi.- hizo más puchero y yo bufé. No podía resistirme a esa carita.
Anabel: Está bien.- fue a meter un dedo y, de nuevo, retiré el tarro.- Pero yo te lo doy.- los demás hicieron el típico “aww” y yo los fulminé con la mirada.
Niall: Está bien.- llené uno de mis dedos de nutella y él se lo metió rápidamente en la boca lamiendo todo rastro de nutella.- Está muy buena.
Anabel: Lo sé, por eso la amo jaja. Será mejor que valla a guardarla porque a este paso no cabré por la puerta.- todos reímos.
Me levanté y fui a dejar el tarro de nutella en la cocina. Antes de guardarla comí otro poco y cogí un poco en el dedo para darle a Niall. Salí de la cocina justo cuando sonó un trueno y se fue la luz. Automáticamente chillé como si fueran a secuestrarme o algo por el estilo. Poco después noté como unos grandes y fuertes brazos me rodeaban. Yo lo abracé también con cuidado de no llenarle de nutella. ¿Qué por qué chillé? Pues veréis...
*FLASHBACK*
Hacía una semana que había cumplido 6 añitos. ¡Ya tengo 6 añitos wii!. Llevaba toda la tarde dándole la lata a mi madre para que jugara conmigo al escondite. Media hora después lo conseguí. Primero me tocó contar a mi así que me fui a la pared de la cocina y empecé a contar hasta cien. Cuando acabé salí corriendo por toda la casa buscando a mi mamá. Fui al patio pero allí no estaba. Luego fui al salón pero tampoco estaba. Luego me dirigí al despacho de papá el cual me echó la bronca por asustarlo y por distraerlo. Por último me fui a la segunda planta y entré en el cuarto de mis padres. Busqué por todos lados pero no encontré nada. Estaba decidida a irme cuando escuché una risa muy familiar para mi. LA RISA DE MI MAMÁ. Corrí hacía las cortinas de la habitación que era de donde provenía la risa y las abrí rápidamente. Hay encontré a mamá la cual me relato porque había sido muy lenta y ella tenía demasiada prisa como para estar jugando. Si, siempre estaban relatándome y más si no estaba mi hermana gemela. Anais había ido a un campamento del cual pasado mañana volvería. Mamá bajó a la cocina para contar por lo que yo empecé a buscar un sitio para esconderme. No encontraba ninguno hasta que me acordé del desván así que salí corriendo hacia él. Llegué, bajé las escaleras que había para llegar a él y las subí. Me senté allí con la única bombilla que había encendida hasta que esta se fundió. Tenía tanto miedo que empecé a chillar pero nadie me escuchaba así que me acosté en el suelo y allí me quedé durante dos días hasta que llegó mi hermana, la cual preguntó por mi y me buscó, cuando me vio en el desván le entró un enorme alivio por todo el cuerpo. Desde entonces me aterra la oscuridad.
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Soñar es Posible
Fiksi PenggemarHola, somos Anabel y Anais Celeste, dos hermanas gemelas de 18 años. Vivimos en un piso en Madrid independientemente de nuestros padres. Tenemos una media de 10'5 y 10'4 respectivamente. Estudiamos para los exámenes de selectividad para poder o int...
