Estuve como cinco minutos más llorando en el hombro de Niall mientras él intentaba tranquilizarme con pequeños masajes en la espalda y besos en la cabeza. Todo este tiempo noté la sangre chorrear por mi brazo sin cesar. Una vez que me calmé me separé de él. Estaba todo oscuro pero tres farolas que había en el pequeño rellano nos alumbraban a los ocho. Miré a los demás los cuales me miraban preocupados. Lo único que pude hacer fue agachar mi cabeza y decir un simple “lo siento”. Al principio no comprendieron pero segundos después mi hermana empezó a llorar levemente y Eleanor, con lágrimas en los ojos, se acercó a mi y me dio una cachetada. Mi cara acabó mirando al lado contrario en el que estaba mirando. Se escuchaban los sollozos de mi hermana consolada ahora por Harry y la respiración agitada de Eleanor. Esta se rompió un trozo de su camisa y la lió en mi brazo para cortar la hemorragia. Luego me miró nuevamente a los ojos y levantó la mano. Yo, automáticamente, cerré los ojos fuertemente esperando otra cachetada que nunca llegó. Abrí los ojos poco a poco y vi que no movía la mano que seguía levantada y como las lágrimas salían por los ojos.
Anabel: Lo siento.- volví a decir. Eleanor me abrazó y poco después se unió mi hermana la cual ya estaba tranquila.
Eleanor: ¿Por qué?, ¿por qué?.- esas palabras eran las únicas que pronunció durante unos tres largos minutos en los cuales no dejó de llorar y de escuchar mis “lo siento”.
Anais: Vayamos a casa, hermosas.- nos sonrió, nos dio un beso y nos abrazó a ambas.
Zayn: Dame las llaves de la moto.- lo miré sin comprender.- Yo la llevaré a casa.- se las di sin rechistar.
Nos montamos en el coche en silencio y de la misma forma estuvimos casi todo el camino hasta que mi hermana interrumpió.
Anais: Abuelo...¿verdad?.- yo solo asentí.- Por eso desapareciste durante tres interminables meses.- asentí de nuevo. Los demás escuchaban atentamente.- El día del entierro, cuando te vi, sentí un enorme alivio. No te veía desde hacia meses y llegué a creer que habías hecho una estupidez.
Anabel: Siento por no haberte llamado en ese entonces.
Anais: Tranquila, te comprendo.- hizo una pausa en la que aprovechó para suspirar.- Empezaste a hacerlo por él, por su muerte, ¿verdad?.- no contesté, solo aguante las ganas de llorar de nuevo. Niall lo notó y me abrazó fuertemente.- Lo siento.- dijo mi hermana.
Anabel: Si empecé por él y tranquila.
Liam: Siento meterme en la conversación pero ¿por qué no vas a un psicólogo?.- mi hermana rió como una loca y yo sonreí. Los demás nos miraban raro.- ¿Qué tiene de gracioso?.
Anais: A estado como en doce psicólogos y todos acababan abandonándola, no podían con ella. El último acabó tirando todas las cosas de su consulta.- reí al recordar a ese viejo amargado tirando las cosas de su escritorio porque no sabía que hacer ya conmigo, sinceramente, ese día fue el más cómico de mi vida.
*FLASHBACK*
Me encontraba en la consulta del señor García, mi doceavo psicólogo. Me encontraba sentada en frente suya en silencio como habíamos estado durante una hora seguida.
S.García: Ya no puedo más, ¿puede hablar?, joder diga algo.- me limité a mirarlo con asco haciéndole saber que no podría conmigo y no haría que hablara.- Se acabó. A la mierda todo. Mi vida, mis estudios, mi carrera, mi certificado...TODO. ME HAS SACADO DE QUICIO NIÑA DE LOS DEMONIOS. HABLA POR DIOS BENDITO, HABLA. SOLO TIENES QUE MOVER LA BOCA Y PRONUNCIAR ALGO. LLEVAS UNA MALDITA HORA AHÍ SENTADA SIN DECIR NADA, ¡NADA!.- empezó a tirar todos los tiestos que tenía a su alcance.- VETE DE MI VISTA, ¡VETE!.- salí sonriendo satisfactoriamente.
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Soñar es Posible
FanfictionHola, somos Anabel y Anais Celeste, dos hermanas gemelas de 18 años. Vivimos en un piso en Madrid independientemente de nuestros padres. Tenemos una media de 10'5 y 10'4 respectivamente. Estudiamos para los exámenes de selectividad para poder o int...
