Liam.
Estaba aturdido, sin saber en donde estaba. El fuerte sonido de la música penetraba mis oídos causandome un horrible dolor de cabeza. Cuando fui más consiente, me percaté de que estaba en las bodegas, el olor a marihuana y alcohol comenzó a filtrarse en mis fozas nasales. Las personas bailando y otras cuántas pérdidas por el efecto de las drogas.
Comencé a caminar entre las personas en busca de la salida pero pareciera que la hubieran movido de donde estába, aunque eso fuera imposible.
— Perro traicionero. — Rugieron a mis espaldas y yo gire al instante para ver a Guzmán parado empuñando una pistola con su mano derecha. — Los perros traicioneros no merecen vivir.
Alzó el arma a la altura de mi cabeza y al momento que jalo el gatillo su rostro de transformó totalmente en el mío.
(...)
Me desperté de golpe saltando de mi cama instantáneamente, siendo un poco más consiente de donde estaba me dirigí a la ducha y me desvesti completamente para después meterme a la regadera. Abrí la llave y deje que toda el agua helada cayera sobre mi cuerpo, miles de imágenes pasaron por mi memoria, todas las personas inocentes que mate, por primera vez me sentí culpable por todo lo que les hice a esas personas de las cuales nisiquiera sabía su nombre.
El frío del agua comenzó a hacerme temblar, pero sentir lo helado del agua era lo único que me hacía mantenerme en la realidad, por así decirlo. Sin más comencé a darme un buena ducha para poder ir a trabajar. Una vez que terminé me di cuenta de que no había traído una toalla conmigo y tuve que salir totalmente desnudo para poder llegar a mi habitación. Al llegar mire un reloj de pared que estaba en la habitación y note que apenas eran las 6:00am, aún faltaba cuatro horas para que entrará al trabajo. Comencé a vestirme de la manera más calmada posible y para cuando termine sólo habían pasado 10 minutos.
No quería volver a dormir y estar sin hacer nada solía ponerme a pensar estupideces. Tome las llaves de mi auto y salí de mi casa, le puse seguro a la puerta para después montarme en mi auto. Conduje por un rato hasta que sin pensarlo llegué al establecimiento del café, era obvio que aún estaba cerrado así que solo me estacione fuera de allí. Después de pensarlo unas cuantas veces me decidí a entrar, abrir cerraduras no era un problema para mi, tome unas gansuas de la guantera y salí de mi auto. Tan pronto como llegué a la puerta de atrás la abrí sin dificultad alguna.
Una vez que estuve adentro atranque la puerta y mire todo el lugar, los trastos estaban sucios y las sillas estaba sobre las mesas. Tome uno de los delantales y lo amarre alrededor de mi cintura para comenzar con los trastos, no tenía ni la más mínima idea de cómo se usaba la lavaplatos así que los lave tal y como se debe hacer, con mis propias manos. Lave los platos, vasos, tasas, copas, jarras y todos los demás recipientes donde iban acomodados los pasteles, galletas, pastelillos y otros panes raros.
Una vez que terminé con eso seque mis manos y tome una escoba para comezar a barrer cada rincón y debajo de las mesas, después me dispuse a trapear quitando toda mancha en el suelo. Limpiar no era mi fuerte pero eso no significaba que no supiera hacerlo. Cuando el suelo estuvo limpio y seco, me dirigí a donde estaban las mesas para comenzar a bajar las sillas, tome un paño y lo humedesi un poco para limpiar las mesas y quitar el polvo de ellas.
Al terminar apenas y eran las 8:00am, aún faltaban tres horas para abrir el café, sin más opción me pase por todo el establecimiento hasta que comencé a sentirme desesperado por no tener nada que hacer e hice bolas de papel para encestarlas en el bote de la basura. Miraba el reloj a cada momento pensando en que ya había pasado una eternidad cuando sólo habían pasado unos cuantos minutos y otras veces sólo segundos.
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Los Demonios De Mi Pasado
Mystery / Thriller¿Has sentido alguna vez que tu pasado te persigue?, ¿Qué todo lo que has hecho mal no te deja vivir en paz? Pues eso le pasa a Liam Payne un chico que su vida fue basada en drogas, carteles y asesinatos de personas inocentes. En resumen, una vida ma...
