Capítulo 22

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Liam

— Contesteme señor Payne, no le parece inusual que usted y el señor Malik previeran el ataque segundos antes de que pasará. — Había pasado de ser víctima a un sospechoso potencial en cuestión de segundos y no era conciente de por cuanto tiempo más mantendría la calma para no golpear al tipo molesto frente a mi.

— Instinto de supervivencia tal vez. — Un tono sarcástico se hizo presente en mi voz y sonreí levemente.

— No intente jugar conmigo, usted y el señor Malik sabían sobre el atentado. — Azotó sus manos sobre la mesa metálica frente a mi en un intento de intimidación. — Sólo tengo dos opciones, el atentando era contra ustedes o quienes se encargaron de planearlo fueron ustedes. — Me señaló con su dedo índice y las venas en su frente se hicieron notar.

— Claro y estaba en nuestros planes que uno de los dos terminará con una bala en la cabeza, luchando por sobrevivir en estos momentos. — Presione mi mandíbula y respire lentamente para intentar relajarme, si no lo hacía mataría a golpes al molesto detective.

— Nunca existe el plan perfecto, siempre hay piedras en el camino. — Se sentó sobre la mesa intentado parecer relajado. — Pero dígame señor Payne, porque lo hicieron; por una mujer, una cuenta pendiente, dinero acaso.

— ¿Ya terminó? — Me levanté de la silla en la que estaba y cerré mis manos en puño. — Porque si no tiene pruebas en mi contra, no puede obligarme a permanecer aquí y yo tengo un entierro al cual asistir. — Cruce mis brazos sobre mi pecho y me relaje un poco.

— Puede retirarse señor Payne. — Di vuelta y camine hasta la puerta del lugar, para después abrirla. — Pero desde ahora le recomiendo que cuide muy bien sus pasos, porque lo estaré siguiendo de cerca. — Me reí para mis adentros y me fui de allí.

Nunca lograría encontrar nada sobre mi vida, mi expediente estaba totalmente limpio gracias a Guzmán y su gente, un estúpido detective no lograría intimidarme. Camine hasta donde estaba estacionado mi auto y desactive los seguros para después subirme a el, introduje la lleve en la ranura y encendí el auto, para emprender camino hasta mi casa. Necesitaba un baño un urgencia y cambiarme para ir al entierro de Luke, no tenía las más mínimas ganas de ir pero era lo menos que podía hacer. Después de todo, lo que había pasado había sido mi culpa y no descansaría hasta encontrar al responsable del tiroteo de esa noche, para después matarlo lenta y dolorosamente.

Cuando llegue a la casa, estacioné el auto y palpe la bolsa de mi pantalón para estar seguro de llevar conmigo las llaves de la casa, en el momento que logré sentirlas abrí la puerta y bajé del auto. Caminé hasta la puerta de la entrada y algo llamó mi atención, una de las ventanas estaba quebrada y por instinto mire todo a mi alrededor maldije internamente por no llevar mi arma conmigo en este instante, había dejado de cargarla pero desde ese momento ya no volvería a pensar en dejarla. Introduje la llave y abrí la puerta lentamente, todo parecía estar en su lugar y caminé hasta las escaleras para subir a darme un baño. Nisiquiera había llegado a el primer escalón cuando escuche un disparo y después un cristal estalló en pedazos, me lancé al suelo y tiré como pude la mesa del comedor que había quedado junto a mí, para cubrirme con ella. El tiroteo se había desatado y agradecía para mis adentros que todos estuvieran en el hospital en esos momentos, reprimir un grito cuando sentí una bala rozar la piel de mi brazo y di un golpe contra el suelo, después de unos segundos los tiros cesaron y el rugir de un motor se hizo presente, el acelarar del auto causó un chillido producido por las llantas, que me obligó a cubrir mis oídos. El idiota responsable de lo sucedido acaba de firmar su acta de defunción.

Me levanté con dificultad y subí las escaleras hasta mi cuarto, tomé unas toallas y después me dirigí al baño. Me desvesti y comencé a lavarme la herida en mi brazo, para después bañarme con rapidez. Una vez que termine, salí de la ducha y me enrolle una toalla en mi cintura, mientras con otra secaba mi cabello y salí del baño. La sangre había cesado y miré desde las escaleras el desastre que había quedado en la planta baja, me dirigí a mi cuarto y tomé unos vaqueros junto a una playera y unos boxers, para comenzar a cambiarme.

Los Demonios De Mi PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora