Capítulo 21

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Liam.

No había podido dormir en toda la noche, estaba en la sala de espera del hospital con los nervios a flor de piel y las ansias de saber el estado de salud de Zayn. Había una escolta policiaca en la entrada del hospital y unos cuantos más rondando por dentro de las instalaciones, clasificaron lo sucedido como un atentado y tendrían al morocho bajo vigilancia por su protección. Vi entrar a la madre de Luke, estaba siendo guiada por un oficial mientras lloraba en los brazos de un chico ligeramente parecido a su hijo. La había llamado para que reconociera el cuerpo de su hijo y así pudieran entregárselo, tenían que arreglar muchas cosas para el entierro del chico.

Me sentía tan culpable por la situación, que nisiquiera podía sostenerle la mirada a Catherine, quien me miraba de manera curiosa. Unos oficiales me pidieron que fuera a dar mi declaración de lo que había sucedido, pero no me sentía capaz de hacerlo o por lo menos no en esos momentos, eso sin mencionar que un criminal como yo y la policía, no tienen la mejor relación. La madre de Zayn había llegado pocas horas después de que dejaron a su hijo en el hospital, estaba acompañada de una de sus hijas, pero ella caminaba de un lado a otro en busca de alguien que pudieran informarle sobre el estado de su hijo y nadie se había dignado a decirle nada.

Estaba devastado, era como si hubieran arrancado gran parte de mi vida para llevársela lejos y sólo me había sentido así una vez en mi vida, la noche que mataron a mi hermana mayor; Nicola. Después del maldito incendio, solo quedamos ella y yo, nos volvimos totalmente unidos pero el día que la mataron sentí que una enorme parte de mi también murió junto con ella. Salí del trance en el que estaba metido, en el momento que sentí un fina línea húmeda hacerse camino en mi mejilla y la seque de manera discreta.

— Jamás pensé que te importará tanto Luke. — Era consiente de que era Catherine quien trataba de llamar mi atención, pero la ignore. — Sabes, nuestra relación no era como la de dos mejores amigos, pero lo conocía desde que éramos niños. — Su voz se quebró levemente y gire mi rostro para poder mirarla con curiosidad.

Mire como se abrazaba a si misma tratando de no llorar, tenía la nariz roja y los ojos hinchados por todas las lágrimas que ya había derramado con anterioridad. Unas lágrimas salieron de sus ojos y ella las limpio con brusquedad, mientras se aclaraba la garganta y se removia incómoda en su lugar. Me incline hacia delante y puse mis codos sobre mis rodillas, para después esconder mi rostro entre mis manos y dar un largo suspiro.

— Creo que Luke fue la primer persona a la que pude considerar como un amigo. — Dije al fin, sentandome bien. — Siempre se la pasaba haciendo estupideces en la cafetería para hacernos reír y me ayudó en muchas cosas que no le correspondían, aunque podía negarse nunca lo hizo.

— Se suponía que mañana sería su primera cita con Susan. — Se rió con ironía y trago saliva de manera ruidosa. — La chica de sus sueños a la cual tú le ayudaste a conquistar, el día que faltaste a la cafetería él se la paso riéndose como idiota y demostrandole a todos lo emocionado que estaba por poder salir con ella. — Sus manos ejercieron presión en sus brazos y podía haber apostado que se estaba haciendo daño, sus ojos se oscurecieron y su cara cambio totalmente.

— Él no se merecía que le pasará algo así. — Es lo único que salió de mi boca y me levanté en busca de la madre de Zayn.

Baje a la cafetería, recorrí el vestíbulo y la sala de espera, pero no encontraba a Trisha por ningún lado. Pensé en la posibilidad de que hubiera decidido irse a descansar un poco, pero me arrepenti al instante, Trisha no se iría de allí a menos que llevará a su hijo con ella. Mire detenidamente a las personas en la sala de espera hasta que mi vista se topo con una de las hermanas de Zayn, la cual estaba dormida sentada en una de las sillas de la sala. Pensé un momento en espera de acordarme de su nombre para poder llamarla, pero nada se venía a mi memoria, apostaría que empezaba con V o W pero no lograba recordar con exactitud cuál era. Camine hasta ella y con mi dedo índice empuje un poco su cabeza, haciendo que está perdiera el soporte que tenía en su mano y su cabeza se estrelló en el brazo de la silla, se levantó espantada mientras parpadeaba repetidas veces.

Los Demonios De Mi PasadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora