Locura. ¿Qué se supone que es? En serio, ¿Qué es? o quizás, ¿Quién?.
Según la RAE es la privación del juicio del uso o de la razón, pero la RAE se equivoca.
La locura es mi amiga. Mi mejor amiga, me dio la libertad que soñaba, la alegría que sol...
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9 de Julio de 2015.
Estaba apoyado en un árbol, fumándome un cigarro y contemplando el oscuro cielo. Eran las 21.15 y el Parque Forestal estaba prácticamente vacío. Había hecho frío todo el día, y las nubes grises que habían marcado su presencia en la amplia bóveda que nos cubre habían amenazado con lluvia desde la mañana hasta la tarde, sin embargo, se contuvieron, lo cual para mí significaba una alegría, pues, la única razón por la cual aquella chica no salió a trotar durante las tres semanas que le seguí fue por una fuerte lluvia de invierno.
Miro el reloj una vez más, 21.20. Iba siendo tiempo de prepararse. Tiré la colilla de cigarro lejos y dejé el bolso que llevaba al hombro en el suelo y lo abrí. Lo primero que hice fue colocarme guantes de látex, eran celestes. No ocultaría mi cara, no me interesaba que ella pudiera verme, después de todo, ¿Qué podría hacer alguien muerto? Acaricié el bate de béisbol que había dentro con mi mano derecha mientras repasaba los últimos detalles. Dentro, aparte del bate de béisbol, había una soga, un par de manzanas y una pistola cargada. Tenía un máximo de cinco minutos para matarle y hacer el resto de cosas que quería hacer, o al menos eso era el tiempo seguro antes de que pudiera aparecer alguien.
De pronto la vi a la distancia, aunque ella no a mí. Me levanto y saco el bate de béisbol del bolso lentamente colocándolo pegado junto a mi pierna derecha de manera tal que ella no pudiera verlo. Miré mi reloj una última vez 21.28. "Estúpida, pasarás un minuto antes. Habrás desperdiciado un minuto de tu vida", pensé mientras se acercaba más y más.
Mientras la veía acercarse mi corazón comenzó a acelerarse, podía sentir la presión en mi pecho, sentía realmente como si mi corazón fuera a escaparse entre mis costillas, y me gustaba, la sensación si bien extraña, era agradable. Así que esta era la sensación que tanto me había prometido ella entre mis sueños.
Estaba a cinco metros de mí. Inhale. A cuatro metros, seguía sin verme. Exhale lentamente y una bocanada de aire frío salió por mi boca. A tres metros, iba con audífonos, la suerte estaba de mi lado hoy. Inhale por segunda vez, pero en esta ocasión contuve la respiración. A dos metros, finalmente me vio, pero ya era muy tarde. Agarré con fuerza mi bate y di un paso hacia adelante. Un metro, vi en su rostro una mirada confusa y desesperada, sin embargo, no pudo detener sus pasos. Sostengo con mis dos manos el bate de béisbol y libero toda la presión acumulada en un movimiento ascendente, rápido y lleno de ira. Cero metros, su cara recibió el impacto directamente, justo en sus ojos y en el tabique nasal. Cayó de golpe al suelo, con la cara demacrada y hundida en la parte de los ojos, mi bate de béisbol estaba cubierto de sangre, sí, había sido un jonrón.
Miré el reloj antes de seguir con mi plan de acción. 21.29. Sonreí, tenía tiempo. Camino lentamente hacia ella, hasta quedarme a su lado, me pongo de cuclillas y observo su rostro en la oscuridad. Estaba completamente deformado, uno de sus ojos estaba desorbitado y el otro completamente lleno de sangre e hinchado a niveles muy interesantes, su tabique nasal estaba destrozado, es decir, realmente parecía como si no tuviera nariz, la mayor parte de la sangre salía de su nariz, bajaba por su boca y desaparecía en su pecho. Seguía respirando, muy débilmente, pero lo seguía haciendo. Intentó decir algo, pero no le salió la voz.
—¿Estás bien?, ¿Quieres que llame a una ambulancia? —Pregunté apartándole un mechón de pelo empapado en sangre que le tapaba parte del rostro. No recibí respuesta. Aquello me molestó, le había hecho una pregunta, había sido amable con ella y a cambio había recibido el silencio de su parte. Me puse de pie y le propiné una patada directamente a sus dientes, soltó un pequeño grito de dolor justo cuando dos de sus dientes salían expulsados por su boca. Pasó un minuto más y ella había perdido todo rastro de conciencia. Suspiré. — Supongo que toca ponerse manos a la obra. — Dije mientras me agachaba y agarrándola de sus brazos la arrastré por el suelo hasta llevarla cerca de un árbol. No, no de un árbol, de él Árbol que había elegido hace ya tanto tiempo.
Sin perder más el tiempo la senté apoyando su espalda en el árbol y la fijé en esa posición amarrándola con la gruesa cuerda que tenía recorriendo todo el tronco con ella. La miré ahí, fija contra el árbol, inerte, con la cabeza colgándole, luego de un par de intentos logré hacer que su cabeza quedara derecha. Entonces saqué la manzana que llevaba en el bolso y la puse en su boca, sí, como si fuera un cerdo para Navidad. Lamentablemente para lograrlo tuve que dislocar un poco su mandíbula.
Acaricié su mejilla con ternura, ¿Estaría viva aún?, coloqué mi mano sobre su pecho, su corazón seguía latiendo, muy débilmente, pero lo hacía. Retrocedí tres pasos. Saqué mi pistola del bolso y apunté directo a su frente. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, estaba realmente excitado, el corazón me latía desaforadamente y estaba completamente despierto, como si todo lo que estuviera a mi alrededor me perteneciera. Saboreé el momento. Me hubiera encantado que ella tuviera los ojos abiertos para ver como jalaba el gatillo, era una real lástima.
Contuve la respiración y disparé. La bala atravesó su cráneo de forma mortal, al ver su sangre cubrir su rostro y salpicar en mi cuerpo fue cuando descubrí lo fácil que era extinguir una vida. Fue cuando entendí la fragilidad de la vida.
N.A.
Gracias por el apoyo recibido hasta ahora :)
Cualquier crítica es bien recibida, y de ahora en adelante incluiré una sección al final de cada capítulo, titulada Datos, aquí va el primero, el dato número 1.
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