Capítulo 16

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Nunca pensé en cómo me iba a sentir cuando perdiera mi virginidad. Y la verdad es que no imaginé toda esta emoción. Me estiro en la cama somnolienta buscando a Negan. Pero solo encuentro vacío. Me incorporo para comprobar que no está. Me paso la mano por el pelo y suspiro. Reparo en una pequeña mancha de sangre en las sábanas. Automáticamente me sonrojo. La puerta se abre, dando paso a Negan.

— ¿Ya despierta, nena? —pregunta con una amplia sonrisa.

—Hola—saludo con una tímida sonrisa.

Negan se sienta en la cama, a mi lado. Intento tapar la sangre de las sábanas, pero este me lo impide.

— ¿Te avergüenzas?

—Yo...

—No lo hagas—me interrumpe. Su mano acaricia mis labios mientras se muerde la suya—. Dios, mierda, nena. Creo que nunca me lo había pasado tan bien en la cama—sonríe socarrón. De hecho, repetiría ahora mismo—anuncia mientras se muerde el labio.

Algo explota dentro de mí y me hace jadear. Negan se acerca a mí y me besa. Su lengua se abre paso por mi boca mientras yo me dejo hacer. Nunca me había sentido tan viva. Alguien llama a la puerta y nos interrumpe. Negan pone los ojos en blanco mientras se levanta de la cama.

—Vístete—me ordena.

Me levanto de la cama a la velocidad del rayo. Este espera paciente hasta que termino de vestirme. Es entonces cuando recibe a la visita. Se trata de Simon. Repara en mi presencia durante unos segundos hasta que Negan se lo lleva afuera, cerrando la puerta tras de sí.

No entiendo por qué, pero empiezo a reír. Como una maldita adolescente de 16 años. Me miro en el espejo que tiene y levanto la cabeza orgullosa. Nadie me había dicho lo libre que se siente una.

Escucho de nuevo la puerta. Negan entra con semblante serio. Agarra a Lucille y, antes de marcharse, se acerca a mí.

—Tengo que ocuparme de unos asuntos en Hilltop. Cuando vuelva quiero repetir lo de esta noche—susurra mientras muerde el lóbulo de mi oreja. Un escalofrío invade mi columna y me sonrojo.

—De acuerdo—susurro. Sus manos acogen mi rostro y me besa apasionadamente.

Cuando se marcha me siento en su cama. Paso mi mano por la cara y resoplo. Creo que necesito unos instantes para darme cuenta de lo que ha ocurrido. He perdido mi virginidad. Y la he pedido con Negan. El cruel y cabrón jefe de los salvadores. Una persona temida por todos. Y yo me he acostado con él. Y me ha gustado. ¿Qué te está ocurriendo, Rym?

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Ante la marcha de Negan, decido ir a entrenar al descampado. Me alegro al ver que no hay nadie. Últimamente me estoy volviendo adicta a la soledad.

Escudriño una de las mesas en las que reposan varias armas. Encuentro escopetas, revólveres, arcos e, incluso, bates de béisbol. Pero estos no están rodeados de púas como Lucille. Está claro que esa potestad solo la tiene Negan.

—Estás aquí.

Simon camina hacia mí con esa amplia sonrisa que le caracteriza. Pongo los ojos en blanco intentando guardar el disimulo. No me gusta este tipo.

— ¿Qué ocurre? —termino preguntando.

—Hemos visto que los aires están muy tensos en Hilltop. Algo traman esos idiotas... Necesitamos gente que vaya a una de las bases que tenemos cerca de su campamento—informa.

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