Desde esa pequeña charla con Negan, los días han pasado de forma indolora. La indiferencia de Sherry impacta contra la barrera que he creado alrededor de mi persona. He llegado a la conclusión de que mi objetivo en este grupo es salir de expediciones para sobrevivir. No importa el cómo ni el dónde. Debo preocuparme por mi bienestar y no permitir que nadie cruce mi barrera. Según Negan, así me haré más fuerte y respetable y, además, la gente no me hará daño.
Y es que ahora él acepta que me vaya de expediciones. Me está viendo progresar y dice sentirse orgulloso de mí. Ya somos dos.
Mi mano ya no tiembla cuando agarro la culata de mi revólver y la empuñadura de mi cuchillo, todo cortesía de Negan. Conseguí hacerme con un silenciador en una de las misiones express. Ahora puedo utilizar la pistola sin miedo a atraer a los demás mordedores.
Después de tres expediciones y varios bichos eliminados, puedo decir que me voy sintiendo parte de este grupo. Los salvadores me tratan bien, al menos mejor que antes. No sé si es porque me he ganado su respeto o porque la alargada sombra de Negan me protege vaya donde vaya.
—Veo que ya dominas la puntería, Rym—me felicita George mientras me da una palmadita en el hombro—. Le has volado el cráneo sin ningún miramiento.
—Era él o yo—río orgullosa. Madre mía, en mi vida me he sentido así. Mi cuerpo experimenta la adrenalina que supone el estar en contacto con un muerto y poder dominarle y acabar con él. Es una sensación increíble. Siempre que puedo la saboreo en mi boca lentamente.
—Volvamos al santuario, señores—ordena Simon. Ahora se ha vuelto la mano derecha de Negan. En mi caso, prefiero no hablar de él, hay algo que no me convence. No se le ve trigo limpio. Pero si Negan confía en él, habrá que confiar.
Y hablando del rey de Roma... observo cómo aparece con Lucille en la mano. Mira hacia la ventanilla en la que me encuentro y me sonríe. Yo le sonrío de vuelta. Todavía no termino de asimilar todo este cambio que estoy sintiendo en mi vida.
Ahora él es mi familia. Es lo único que me queda. Él me ha enseñado a ser fuerte, a sacar mi fuerza y mi carácter. Gracias a él, me siento una mujer. Una mujer fuerte que ha mudado su piel inocente.
— ¡Mierda, nena! Estás horrible—me recibe alzando los brazos mientras salgo del coche. Al llegar a su lado, me abraza y percibo el olor a cuero y colonia que desprende su chaqueta—. Vamos adentro.
Después de hacer que me siente en su cama, trae una palangana con una toalla y se coloca a mi lado. Humedece el paño y me quita la sangre de los mofletes.
—Hoy los mordedores estaban rebeldes—confieso cómica. Negan sonríe mientras repite la acción.
—Estoy tan contento de que hayas cambiado el chip, muñeca. Joder—susurra—eres una puta ama, amor. Mírate—hace que me levante y me mira de arriba abajo—. Aunque no lleves esos vestidos, sigues siendo una puta preciosidad...—comenta mientras se muerde el labio.
Dentro de mí algo se activa y hace que me estremezca. Estoy contenta de que no me haya impuesto el tener que llevar vestidos. Me sentía muy incómoda... Pero aun así, me siento vulnerable cuando hace ese tipo de comentarios. Estoy sintiendo un cariño por Negan, pero sigue imponiéndome.
Este se acerca a mí lentamente. Sus ojos me miran hambrientos mientras entreabre la boca. Su mano derecha acaricia mi cintura con esa delicadeza que le caracteriza. Su aliento impacta contra mi boca y me empiezo a marear.
—Negan...—intento echarme atrás.
La puerta se abre y aparece una mujer. Sus ojos se abren como platos cuando nos ve. Intento averiguar quién es pero me resulta complicado. El amplio abanico de mujeres que pasan por la cama de Negan me apabulla y llega un momento que ni las distingo.
—Lo siento...—murmura mientras intenta cerrar la puerta.
Sin apartar sus ojos de mí, Negan la interrumpe.
—Entra, Clarise. Creo que Rym se iba a marchar ya...—le ordena.
Mentiría si dijera que no pienso en Negan con otras mujeres. Los momentos que estoy con él los disfruto. Me trata bien y me respeta. Y he de reconocer que una parte de mí se enfurece cuando va a visitarle una de esas mujeres.
Me separo de él molesta. No soporto estas cosas. Él me mira divertido y me agarra del brazo.
— ¿A qué viene esa cara, nena? No creo que haga falta que te diga que cada vez que me tiro a una de estas fantaseo contigo. Ellas no son una puta mierda en comparación contigo, amor. Aunque esté esperando el momento, necesito cubrir mis necesidades...—susurra—. No sabes la de veces que te imagino desnuda en mi cama...
Una extraña sensación domina mi tripa. No son retortijones, es algo diferente. Circula por todo mi cuerpo y forma un escalofrío en mi espalda. Jadeo. Y sin dar tiempo a nada más, desaparezco de su habitación.
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Una de las ventajas de gozar del cariño de Negan es tener tu propia habitación. Gracias a Dios, ya no tengo que compartir habitáculo con Sherri. Creo que ella también lo agradece: cada vez que me ve, me quita la cara. Ojalá supiera que ya me da igual. Para mi sorpresa, lo único que me molesta es el saber que sigue acostándose con Negan.
Me tumbo en la cama y cierro los ojos. La última expedición me ha dejado rota. Y las palabras de Negan siguen haciendo mella en mi cabeza.
"No sabes la de veces que te imagino desnuda en mi cama"...
El escalofrío vuelve a clavarse en mi columna vertebral. Apoyo mis manos sobre mi tripa. Necesito pensar las cosas con frialdad. Pero no puedo. Me vienen recuerdos. Y en todos ellos sale él. Acompañándome a mi primera expedición, curándome las heridas, ayudándome en todo, escuchándome cuando estaba mal...
Me giro en la cama, dando la espalda a la puerta. Necesito dormir.
Al abrir los ojos, me encuentro en el asiento del copiloto de un coche. Al volante va Simon.
—Negan va a estar contento al ver la de suministros que nos ha dado el Reino...—comenta divertido sin ni siquiera mirarme.
—Sí—contesto descolocada.
Llegamos al Santuario. Al bajar del coche, mis piernas me llevan al cuarto de Negan. Ni siquiera toco a la puerta. La abro con naturalidad. Encuentro al susodicho mirándose al espejo. Veo cómo se termina de abrochar la chupa de cuero de forma muy elegante. Inconscientemente, me muerdo el labio. Este ve mi reflejo y sonríe maliciosamente.
—Veo que ya has vuelto, nena—ronronea.
—Sí—respondo mientras camino hacia él. Paro en la mesa para dejar mi cinturón de armas. Al darme la vuelta, lo encuentro pegado a mi espalda. Puedo sentir su aliento en mi pelo.
Mis manos se acercan a su barba y la tocan. Este alza su mano derecha y, tras acariciar mi mejilla, sujeta mi cuello y me besa.
Sus labios aprietan los míos con ansia y deseo mientras sus brazos me alzan y me suben a la mesa. Lejos de buscar un espacio entre nosotros, mis piernas abrazan su cadera y lo atraen más hacia mí.
—Dios, nena. Creo que en mi vida he estado más excitado, joder...—jadea contra mis labios.
Sus manos recorren mis piernas despacio y, al llegar a mi camiseta, se cuelan por ella y acarician mi cintura. Mi cabeza explota saturada de sensaciones, todas ellas placenteras.
—Sabes a puta gloria...—susurra mientras recorre mi cuello con besos y pequeños mordiscos. Yo no puedo evitar gemir. Creo que me voy a volver loca. Nunca en mi vida me había sentido tan deseada y tan llena de placer.
Negan se separa de mí. Como puedo, me quito la camiseta apresurada mientras él se desabrocha los pantalones sin apartar sus ojos de mí
—Quiero que seas mía...—me susurra—. Solo mía, nena.
Abro los ojos sobresaltada. Me incorporo en la cama jadeante. Me paso el dorso de la mano por la frente. Estoy empapada en sudor. Mis respiraciones están entrecortadas. Dios. ¿Qué me está pasando?
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Savior's chronicles
FanfictionEl mundo tal y como lo conocíamos se ha terminado. Rym Walker, una joven que siempre ha vivido a la sombra de los demás, pierde todo lo que le importa. Sola y desprotegida, es encontrada por los Salvadores. En ese mismo momento, su vida da un giro d...
