CAPÍTULO FINAL

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*Alison*

Lo primero que vi al despertar fue sus labios entreabiertos emitiendo una respiración calmada y tranquila a causa del sueño, le observé detenidamente, empapándome de cada detalle insignificante que un mundo era para mí.

Estaba tumbado bocarriba, con las sábanas de mi cama entrelazadas entre sus piernas, el pelo despeinado, y emitiendo un ligero aroma al perfume que tan conocido era ya para mi olfato, varios lunares hacían un camino en su espalda entre arañazos que delataban la noche de pasión vivida hace unas horas...

Y entonces lo supe, supe que quería despertar así todos los días de mi vida, que quería besar aquellos labios cada mañana, que quería escuchar esa respiración que inducía a mi calma, quería que mis sábanas rozaran su piel como ahora lo hacían, quería oler su perfume cada minuto y recorrer sus lunares cada noche y memorizarlos sin temor a verlos desaparecer ante mis ojos cualquier día.

De repente ya no me importaba nada que hubiera pasado entre nosotros haciéndonos daño en el pasado, ya no me atormentaba aquella imagen que muchas veces había sido culpable de mi insomnio, ahora lo único que deseaba era borrar todo, empezar de cero una nueva vida junto a él, porque sin más, me había dado cuenta de que la vida puede sorprenderte en cualquier momento diciéndote que tu fin ha llegado, y yo no quería que me pillara desprevenida y sin haber disfrutado del hombre que tanto me hace sentir, que tan alto me eleva sin dejarme caer aunque a veces pueda rozar el suelo.

-Es una bonita manera de comenzar el día.- Su voz somnolienta despertó mi mente, y su mano acariciaba lentamente mi mejilla, sonreí.

-Te quiero.- Me besó, y con aquel beso me hizo entender que al igual que me había pasado a mí, ya no importaba nada, solo nosotros y la vida en común que estaba por venir.


CINCO AÑOS DESPUÉS

Las luces del cartel que acababan de instalar y que rezaba "beautiful moments" me hicieron sonreír con la ilusión de una niña pequeña descubriendo los regalos una mañana de navidad.

Aquél cartel daba comienzo a mi nuevo trabajo.

La carrera por la que opté, dio sus frutos en mí, y estaba más que preparada para organizar eventos de todo tipo, ya había practicado durante estos cinco años y había quedado más que satisfecha con mis resultados.

-Ya está, lo conseguiste.- Sentí los brazos de Edward rodeando mi cintura por la espalda y sonreí aún más.

Unos meses más tarde después de aquella mañana, me sorprendió mudándose a la misma ciudad donde yo había decidido comenzar mis estudios y pocos días después buscábamos nuestro primer apartamento para poder vivir juntos, él consiguió hacerse con otra discoteca y le ha ido bastante bien.

Tres años más tarde Chicago fue nuestro siguiente destino, donde con ahorros de muchos años pudimos comprarnos la casa en la que ahora vivimos y donde durante dos años estuve volcada para instalar mis futuros proyectos en un local agradable, y con paciencia esfuerzo y constancia, y por supuesto con el apoyo incondicional de Edward, he acabado consiguiéndolo.

Durante estos cinco años hemos pasado por todo tipo de momentos, hemos reído y llorado, enrabietado y desenfadado, hemos vivido momentos únicos y desastrosos, sonreído hasta dolernos las mejillas y derramado lágrimas hasta desgastar nuestros ojos, pero siempre hemos sabido solucionar y avanzar, y lograr que todo saliera adelante, pero juntos, siempre juntos.

-Impresionante.- Rachel y Emily me sobresaltaron al aparecer sin previo aviso.

-¡Estáis aquí!- Dije entusiasmada fundiéndome en un abrazo con ellas.

-No nos perderíamos esta inauguración por nada del mundo nena.

Mis amigas, mis hermanas, ellas, aunque lejos de mí estos años, siempre han estado al pie del cañón, cada una con sus vidas pero sin descuidar nuestra amistad.

Rachel estaba a punto de terminar la carrera de medicina y vivía feliz junto a James (a quien al final no pudo negar que estaba enamorada de él hasta la medula) en España, en un modesto apartamento y con sus dos chigua guas Perry y Milly.

Y Emily por fin había logrado su sueño de abrir su propio restaurante, el que funcionaba bastante bien y era reconocido y comentado por las grandes estrellas del país. Estaba esperando su primer hijo junto a Marco y también le iba bastante bien, aunque hubo momentos muy duros entre ellos donde a punto estuvieron de dejarse vencer.

...

Dos horas más tarde el pequeño pero precioso local, estaba lleno por mis mejores amigas sus parejas, Edward, mi padre y amigos que habíamos hecho durante estos años por el barrio.

Todo estaba yendo de maravilla y de repente la luz quiso abandonarnos.

-No os preocupéis, lo solucionaré enseguida.- Intente hacerme oír entre el barullo que se había formado. Estaba dispuesta a dirigirme al cuadro de luz cuando una mano hizo que parara y una pantalla al frente de mí, iluminó toda la estancia.

3,2,1...

Y la canción "Sleeping at last-Turning Page" inundo mis oídos acompañada de la primera imagen de Edward y mía, a esa imagen la siguieron muchas más de todos estos años, sonriendo, saltando, despertando, bailando, riendo, cocinando, estudiando, el proceso de amueblar cada habitación de nuestra casa, mi graduación y un sinfín de fotografías y pequeños trozos de videos encerrando momentos que quedaran en nuestra retina para siempre.

Para el final de aquella presentación mi rostro estaba empapado de lágrimas de emoción y una sonrisa se dibujó en él, cuando aquella pantalla se apagó, las luces volvieron y Edward apareció con un micrófono en la mano, mirándome nervioso y asustado, pero a la vez pletórico y sonriente.

-Ni siquiera sé cómo empezar, nunca se nos ha dado bien esto de expresar con palabras los sentimientos tan fuertes que llevamos por dentro, sabes muy bien que te quiero, que ha sido difícil pero aquí estamos.- El maquillaje estaba tan arruinado...pero me daba tanto igual, como muchas veces nos pasaba, en aquellos momentos solo estábamos él y yo, mirándonos intensamente a escasos metros de distancia, con bastantes personas conteniendo la respiración a nuestro alrededor.- También sabemos que nuestra manera de sentirnos el uno al otro triplica cualquier sentimiento normal de este mundano mundo, pero necesito emocionarme al verte llegar vestida de blanco, radiante, flamante, temblorosa y sonriente al altar donde yo esté esperándote con los ojos llorosos por saber que la mujer que se dirige hacía mi es la que me ha entregado sus miedos e inquietudes, sus emociones y sueños, su alma destrozada por un pasado aterrador y reconstruida con cada beso que me ha permitido darle, que esa mujer seas tú, por eso, porque quiero pasar el resto de mis días contigo y llegar a viejitos y decir, no fue fácil pero lo conseguimos, y tener mini-Alison o mini-Edwards correteando por el jardín tan bonito que tenemos, y también un perro porque no, y compartir contigo cada uno de mis triunfos, pero también mis derrotas y que tu estés ahí para mostrarme que no es una derrota si tú sigues a mi lado, por todo ello y mucho más ¿ Quieres casarte conmigo?- Las lágrimas se mezclaban con mi sonrisa y aún nerviosa fui corriendo a sus brazos y le besé con todas las palabras que significaban una afirmación. El local entero estallo en vítores y aplausos.

-Te quiero- Fue lo primero que le dije al deshacer aquel beso.

-Hoy.- Respondió él.

-Y siempre.- Contesté yo.


FIN


EL ODIO DEL DESEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora