CAPÍTULO 18: Las piezas van encajando

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-Alison, ¿puedes esperar fuera? Por favor-Natasha me miraba suplicando.

-No, necesito saber ¿porque narices Edward está aquí?

-¿Os conocéis?-Mi hermana alternaba su mirada hacia ambos con confusión.

-Sí y por lo que veo vosotras también, creo que yo también necesito una explicación.-Ahora era Edward el que hablaba.

-Es mi hermana.-Respondí por Natasha.

-Hay demasiado que explicar y a mí no quedan fuerzas, solo quería solucionar algo antes de irme, por eso te llame, Edward.

-Así que es verdad que te mueres.-Edward suavizo su tono de voz y su mirada ahora reflejaba compasión, pero de pronto cambió, volvía a sentir ira y desprecio.-¿Por qué lo hiciste Natasha?¿porque te marchaste sin darme ninguna explicación? éramos felices joder.-Golpeó fuertemente un pequeño mueble blanco que había a su lado. Y yo simplemente me quede anonadada en el sitio, entendiendo que Natasha era la mujer que tanto daño le hizo, la mujer de la que se enamoró y luego le abandonó quitándole todo su dinero.

Todo el desprecio que había dejado aparcado hacía mi hermana, volvía a resurgir de sus cenizas y ahora más fuerte que nunca.

-Entonces cuando desapareciste fue por que estabas con él.-Afirmé más que pregunté.- ¿y todavía te atrevías a preguntar por qué te odiaba tanto? Si nuestra familia se fue a la mierda fue por culpa de papá y tuya y aún no consigo entender como habéis podido seguir viviendo con lo que hicisteis.-Las dos nos mirábamos, ella pidiendo disculpas y yo acumulando todo el rencor guardado de todos estos años.-Mamá murió sola, solo me tenía a mí, rogó por pasar un último día en familia con sus dos hijas y con su marido, pero no, su puñetera hija desapareció cuando se enteró que solo ella podría salvarla de su enfermedad o por lo menos alargar su vida, y su marido se estaba revolcando con otra mientras ella se iba quedando sin vida solo conmigo a su lado.-Las lágrimas volvían a salir de mis ojos como todos estos días.-¿Sabes lo que sentí cuando mamá cerró los ojos delante de mí? ¿cuándo me encontré sola ante esa situación? ante la muerte de mi madre con solo 16 años.-Cerré los ojos con fuerza y respire todo lo hondo que pude al recordar la imagen de mi madre muriendo ante mí, mientras volvía sentir la misma sensación de años atrás al darme cuenta de que no había nadie que calmará mi llanto, ni nadie que me consolara.-Os odio tanto a los dos, que aunque lo intente no podré perdonaros nunca.-Ya no pude aguantar más, me fui de aquella habitación lo más deprisa que pude, necesitaba tomar el aire, despejarme.

Encontrarme con Edward no había sido nada fácil y mucho menos lo había sido el saber que mi hermana era la mujer de la que se enamoró tiempo atrás como tampoco había sido fácil recordar lo que tanto daño me hizo en el pasado, todo me había superado por completo y sentía que ya no tenía fuerzas.

Apartada lo suficiente del "mundo" lloré y lloré sollozando, apoyada en una pared y dejándome caer hacía el suelo.

-No llores más, no lo hagas porque no lo puedo soportar.-Edward apareció en cuclillas frente a mí. Y lo único que pude hacer fue lanzarme a sus labios, sintiendo de nuevo su suave textura, el cálido roce de su lengua con la mía, en un beso lento y dulce, pero lleno de sentimiento. Sus manos rodeándome nos ayudaron a levantarnos parar terminar con ese beso y acurrucarme entre sus brazos.-Shh, tranquila, estoy aquí.-Solo esas simples palabra, hicieron sentirme en casa, protegida, calmada. Lo añoraba, le echaba de menos y volví a juntar nuestros labios, lo necesitaba y no quería separarme de ellos, pero lo hizo él y en medio de aquel beso habló:-Siento lo que viste, lo siento muchísimo.-No, no quería que hablara, no podía escuchar o recordar lo que vi, no ahora.

-Shh.No hables. No lo hagas. Por favor.-Le decía entre beso y beso. Teníamos que aclarar muchas cosas, explicar todo lo que había pasado dentro de esas cuatro paredes, pero ahora la presión de todo lo vivido en estos últimos días me había sobrepasado y simplemente no podía afrontar nada más.

-Alison, tu hermana.-Las voz sofocada de mi padre interrumpió aquel momento y como alma que lleva al diablo corrí con mi padre junto a mi hermana. Creía que seguía odiándola, pero en el momento que la imagen de mi hermana muriendo sola vino a mi cabeza, supe que no era así, que a pesar de todo la quería y que la sangre que nos unía y los buenos momentos superaban todo lo demás, y ahora ya era demasiado tarde.

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Solo había sido un susto, el pulso de mi hermana había bajado mucho, pero los médicos consiguieron que su corazón volviera a latir con normalidad. Ahora me encontraba en una pequeña sala acompañada por Edward.

-Siento muchísimo lo que mi hermana te hizo.

-No sientas nada, tú no eres la culpable.-Edward me dedicó una sonrisa, una de las que tanto me gustaban.- Me llamo ayer en la mañana, me dijo que tenía algo importante que decirme. Su llamada me dejo incrédulo y sorprendido a la vez, me dijo que se moría pero yo no podía creerla y no iba a venir, pero algo en mi interior me dijo que esta vez no mentía y por eso vine.

-El destino a veces es muy cruel.-Bebí un sorbo del café que mi padre me había traído minutos antes de volver a la habitación con Natasha.- ¿y qué es eso tan importante?

-No losé, me puse como loco con ella cuando llegué, reprochándola todo lo que me hizo hace cuatro años, y luego llegaste tú. Dice que quiere arreglar todo antes de irse.-Suspiró profundamente.-Lo que hizo conmigo no podrá arreglarlo.

-Será difícil que arregle todo lo que ha destruido desde hace años.-Yo también suspiré.-Pero al menos lo está intentando.-Sin quererlo una rebelde lágrima escapó de mi ojo derecho.-¿Sabes? a pesar de todo el daño que llegó a causarme una vez, no quiero que se vaya.-Ahora más lágrimas se estaban escapando y me eran muy difícil retenerlas.-Es mi hermana, y cuando éramos pequeñas, siempre me protegía y ella era la única que podía calmarme cuando algo me asustaba. No creo que pueda olvidar todo lo que me hizo, pero si estoy dispuesta a perdonarla y quiero que tenga una oportunidad para poder hacerlo.-Cerré los ojos intentando calmarme pero fue imposible.-Cuando nos queremos dar cuenta de las cosas, ya es demasiado tarde.-Lloré desconsoladamente, sintiendo los brazos de Edward a mi alrededor y un intenso beso en mi cabello.

-Perdonar, Alison, Natasha quiere que paséis.-Mi padre volvió a interrumpirnos y los dos nos levantamos con un suspiro, para después de darnos la mano fuertemente y mirarnos dirigirnos a la habitación de Natasha, preparados para escucharla.

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-Alison, hermana, enana.-Sonrió débilmente.-Sé que no tengo perdón alguno, después de lo que hice, sé que siempre te he protegido de todo lo malo y cuando más lo necesitabas, no lo hice, pero solo puedo pedir perdón, me acobarde, tenía solo 19 años y me asusté tanto que solo pensé en huir, no quería rodearme de aquel problema, nunca fui tan fuerte como tú aunque pareciera todo lo contrario, no he sido la mejor hermana del mundo durante los últimos años, pero solo espero que puedas perdonarme.-Una leve lagrima salió de unos de sus ojos, haciendo que los míos brillaran por las lágrimas que estaba intentando retener. Su mirada ahora se dirigió a Edward que la miraba impasible.-Y en cuanto a ti, no tengo perdón alguno tampoco, y no imaginas lo que me arrepiento de todo lo que hice, no puedo esperar ni espero que me perdones, solo te he llamado porque hay algo que tienes que saber y que se sumara al daño que te hice, pero no tengo más remedio que contártelo, porque te mereces saberlo...

Alguien llamando a la puerta de la habitación nos interrumpió y tras abrirse apareció Andrew, el hombre que conocí ayer en la entrada del hospital, con quien supuse que era su pequeño hijo de 4 años, un hermoso niño, rubio de ojos claros, con cierto parecido a alguien que conocía muy bien. Mi confusión aumentó considerablemente....

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Mil gracias por ser pacientes y darme tantos ánimos. Son increíbles.

Espero sus opiniones y votos :)

Un beso enorme :)

EL ODIO DEL DESEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora