Eran ya las tres de la tarde cuando me digne a moverme de la cama, suerte que no bebí demasiado y hoy no tenía resaca alguna. Me metí a la ducha para quitarme la purpurina utilizada anoche y después de sentirme completamente nueva, me dirigí a la habitación de Rachel que aún dormía.
-Vamos dormilona, despierta, son las tres y media ya.-Abrí la ventana de su habitación y subí la persiana, ella sí que bebió demasiado y su habitación apestaba a alcohol.
-No por favor, cierra eso, no puedo soportar la luz.
-Haberlo pensado antes de emborracharte.-Me sacó la lengua como una niña pequeña y después de sonreírla baje a comer algo. Por suerte Emily nos había dejado la comida echa, antes de irse a trabajar, estaba deseando que volviera para contarla mi primer día de trabajo.
-Juro, por dios, que no vuelvo a probar una gota de alcohol.- Decía Rachel masajeándose la cabeza mientras terminaba de bajar los últimos escalones de nuestra escalera de caracol.
-Siempre dices lo mismo, y luego acabas bebiendo lo mismo, incluso más.-Reí por lo bajo, mientras colocaba los platos en la mesa.
Terminamos de comer, entre comentarios de nuestro primer día de trabajo y esperamos viendo una película de acción, a Emily.
A las cinco y media apareció por la puerta totalmente agotada y se desplomó en el sofá a nuestro lado.
-¿Mucho trabajo?- preguntó Rachel.
-Un bautizo, de 46 personas, no dábamos abasto.- Se quitó lo zapatos de su uniforme y se acomodó mejor en el sofá.- ¿Y vosotras que tal ayer?- me miró directamente a mi evitando reírse.
Después de tres horas contándole todo, y charlando de más cosas en general, cenamos y Rachel y yo salimos hacia la discoteca, despidiéndonos de Emily, que se arreglaba para salir a tomar algo con sus compañeros de trabajo.
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Hoy era la fiesta del fuego, y nos habían dicho que hoy no bailaríamos solas, sino que lo haríamos, yo con Alexander y Rachel con James en las mismas plataformas donde bailamos ayer, nuestros colores de hoy eran el negro y naranja fuego, y mi conjunto consistía, en un culop(tirando más a tanga) negro transparente, con una llama tapando mi zona intima, en un sujetador negro transparente con una llama en cada pecho tapando mis pezones, mi pelo volvía a estar recogido en una coleta bien estirada y sujeta, y los tacones eran los mismos que ayer, todos llevábamos una llama dibujada al lado del ombligo.
Ya nos tocaba salir y a pesar de ya haberlo hecho antes, volvía a ponerme nerviosa, y esta vez porque tendría que bailar sensualmente con Alexander, era un chico castaño, con pelo muy, muy corto y de ojos negro azabache, físicamente era el que más me gustaba de los tres, aunque tampoco era mi tipo.
-Venga vamos.- Alexander me dio la mano y fue mucho más fácil subir, se colocó detrás mía y estuvimos rectos, en la misma posición que ayer esperando a que la música comenzaran a retumbar entre las gigantes paredes de la discoteca. Volví a observar toda la discoteca y hoy estaba mucho más llena que ayer, incluso la parte de arriba estaba a rebosar, fuera de los reservados.
El dj, llamado Marco, me habían informado hoy, comenzó a hablar, y mire para ver a mi amiga y compañero James, que lentamente posaba sus manos en la cintura de Rachel y al instante, sentí las de Alexander en la mía, parte del espectáculo.
Escuchaba nerviosa las palabras de Marco: Bueno chicas y chicos que nos acompañáis esta noche, espero que tengáis pareja y si no que busquéis una, porque os advierto, que la escena de estos 4 gogos que tengo a cada lado, es demasiado caliente, una vez dicho esto, que comience el espectáculo. El dj sonreía sin parar, diciendo esas palabras tan gracioso como siempre era.
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EL ODIO DEL DESEO
RomanceAlison Hoffman, una joven de 20 años recien cumplidos, una californiana llena de vitalidad, risueña, activa, muy segura de si misma, que vive en uno de los barrios de clase media de california, compartiendo piso de alquiler, con sus dos mejores amig...
