CAPÍTULO 10: Fuimos un cuento breve que leeré mil veces

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-Cariño, ya estoy en casa.-Escuché la voz de Tomas desde la habitación.-Que bien suena ¿verdad?-Me sonreía, dándome un beso cuando llegó donde me encontraba.

-No suena mal no.-Intenté disimular mis nervios.

-He traído algo de cena, de desayuno y de bebida.-Me decía mientras me indicaba que le siguiera a la cocina, para empezar a colocar las bolsas de compra que había sobre la encimera.

-Mmm, pizza, me encanta.-Dije sonriente sacando una caja de pizza barbacoa de una de las bolsas, tenía que olvidarme del "incidente" del ascensor con Edward, no podía hacerle esto a Tomas, me quería demasiado y no le quería hacer daño.

-Lo suponía.-Me sonreía colocando unas galletas en uno de los armaritos de la funcional cocina.-Como te habrás dado cuenta, este no es el apartamento que comparto con aquellos amigos que te comenté.

-Sí, me he dado cuenta.-Sonreí

-Mi apartamento esta justo encima, este es de un amigo que me lo ha prestado, mañana podríamos ir a comer con ellos, quieren conocerte.-Se encogió de hombros, guardando el paquete de café.

-Bueno, podríamos ir si.-Metí la pizza dentro del horno y fui a ponerme el pijama.

______________

Me levanté sonriente, el encuentro con Edward había dado chispa a este viaje, aunque me costara reconocerlo, pero con suerte y con lo grande que Granada era, ya no le volvería a ver. Palpé el otro lado de la cama buscando a Tomas pero no estaba, así que me levanté me di una ducha, me puse unos short azul cielo, una camisa suelta de tirantes anchos blanca, con sandalias a juego. Me dirigí a la cocina para beber un vaso de zumo y vi una nota pegada a la nevera " Mi amor, he tenido que salir hacia la universidad para resolver unos asuntos, no tardaré en llegar, acuérdate de la comida con mis compañeros de piso, ah y te he dejado preparado el desayuno, te quiero" Sonreí y luego vi unas ricas torturas en el microondas y un vaso de zumo en la nevera, me senté a disfrutar del rico desayuno y de pronto recordé a mis dos queridas amigas "Mierda Alison" ayer me olvidé por completo de llamarlas al llegar aquí, busqué rápidamente mi teléfono y marqué el número de Rachel.

-Hombre muchas gracias por llamar, es todo un honor que tengas tiempo para nosotras.-Nada más descolgar el teléfono, sonó una Rachel demasiado cabreada.

-Lo siento muchísimo, estuve colocando todo nada más llegar y luego tuve un percance que hizo que el resto del día tuviera otros pensamientos. ¿Emily está contigo?

-Si aquí esta, pongo el altavoz.

-Hola nena

-Hola Emily, ¿sabéis a quien me encontré ayer?

-A quien ¿le conocemos?

-Tu si Rachel, bajé a por algo de comer, monté en el ascensor y cuando apenas faltaban dos o tres pisos para salir de él, se estropeo, quedando yo y Edward encerrados...-Suspiré, y luego escuché el grito al unísono de mis dos amigas.

-El destino amiga mía.

-No digas tonterías Emily.-La dije molesta.

-No es ninguna tontería, estáis hechos el uno para el otro y tarde o temprano vais a estar juntos.-Emily y sus enamoramientos, pensé sonriendo.

-¿Ese niñato engreído y yo? oh por favor, pensaba que conocíais mis gustos.-Comenzaba a dar vueltas por todo el salón.

-Y nosotras que tú también los conocías.- siguió Rachel.

EL ODIO DEL DESEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora